CORONA DE CASTRO

Ni cueva ni castro

 
 

 

Puntos de referencia:  Apeadero de Ceceda – Ceceda, iglesia, panel de la ruta PRAS-147 – puente – bifurcación – Fresnadiello -  pista de tierra, bifurcación – "La Grijera" – “rellano”, pendiente acusada y llegada a la Corona de Castro – bajada por el “cortafuegos” – pista a la izquierda – desviación – torres eléctricas – casa “La Trancada” – puente – La Falla – otro puente – punto donde se cierra el circuito – regreso a Ceceda – apeadero de FEVE – Ruta opcional.

 

Comienza la caminata en el apeadero que FEVE tiene en Ceceda;  atravesamos la carretera general y subimos al pueblo para callejear un poco por él, aunque merece una visita mucho más detenida. Podemos contemplar de pasada sus hermosas viviendas, muchas de ellas perfectamente restauradas y otras de una gran belleza. Pasamos por la ermita de Santa Lucía y nos llegamos hasta la plaza donde se encuentra la iglesia parroquial bajo el patrocinio de San Miguel, de espadaña de dos pisos. Al fondo salen dos calles, tomamos la de la izquierda para llegarnos a la carretera en la que caminamos hacia la derecha, buscando un panel informativo de la ruta PRAS-147. Frente a él, contemplamos una hermosa casa de corte modernista en la que sin querer se detiene la mirada. Junto al panel de ruta sale un camino que desciende ligeramente y bajamos por él hasta llegar al puente de Los Pontones , que nos deja atravesar el río Prunegro o Prunedo, que de las dos maneras parece que se deja llamar. Nada más pasarlo, comienza a la derecha un camino ancho, llano y tentador, pero no entramos por allí sino que subimos por el camino que traemos hasta que llegamos a una bifurcación con una torreta eléctrica. En el vértice se ven dos indicadores de la ruta, el de la izquierda indica “La Faya” o La Falla, y no lo seguimos, pues regresaremos por él para cerrar aquí mismo el circuito. Seguimos por el de la derecha que nos lleva en unos metros a Fresnadiello, cuyas casas vemos desde aquí. A la entrada hay una pequeña y desvencijada ermita que casi se confunde con una ruina. Caminamos por una pista de cemento, con murete de piedra a la derecha que deja casas de labor aquí y allá. Al final nos despide una hermosa casa con corredor de balaustre torneado, típica construcción reflejo del urbanismo popular y que puede contemplarse en la fotografía.

¡Qué Santa Lucía conserve la vista a los que te miran!

Frente a esta casa de inconfundible estilo, comienza la ruta

Allí comienza una pista de tierra de muy buen andar; encontramos pronto una bifurcación y caminamos hacia la derecha guiados, como ocurrirá a lo largo de toda la ruta, por mojones o carteles que no nos van a dejar perder. Es una pista ancha que atraviesa un bosque con abundancia de robles y algunas matas de pinos. Pronto alcanzamos el área de descanso llamada “La Grijera”, con mesas y bancos, y una buena situación que nos permite contemplar una hermosa vista. Atrás, a  lo lejos queda el cordal de Peñamayor y las alturas de la Cordillera, con mucha nieve en esta época del año; un poco más acá los alrededores de Ceceda, con abundancia de praderías y viviendas. Dejamos a la derecha una torre eléctrica de buen tamaño y seguimos el camino con el monte abundante en robles y donde van apareciendo los primeros grupos de eucaliptos. La senda se camina bien, es ancha y en ligera pendiente, tan ligera que casi no nos hemos dado cuenta de la altura que vamos tomando.  Alcanzamos otra desviación, dejando la pista que sigue al frente para entrar por la derecha con el camino que ahora se nos hace más cuesta arriba. Llegamos a una mínima explanada, un “rellano” en la subida, en donde sale a la derecha un camino que no seguimos, pues el nuestro se revuelve bruscamente a la izquierda con una pendiente acusada. Caminamos por una pista ancha, como si fuera un cortafuegos donde tendremos que caminar con la calma debida pues la subida es corta pero muy pendiente.                  

Nos ponemos en el alto en unos minutos y caminamos hacia el panel explicativo de “El Castro” que existió en este lugar; pero de él no se ve ni rastro. El cartel indica cómo se cree que estaba construido y nos habla de “La cueva de El Melón” que parece que estaba por aquí.  Unos  metros más adelante vemos a la derecha una salida que nos llevaría los pueblos de La Iría y La Encrucijada o La Cruciada. Nuestra ruta sigue unos metros más al frente para bajar luego hacia la izquierda por lo que se conoce como “el cortafuegos”. Es una bajada de mucha pendiente donde hay que caminar con tiento, sobre todo si hay agua. Abajo veremos una pista que sale a la izquierda y entramos por ella, sin dejarla hasta que lleguemos a una bifurcación, donde una señal de la ruta nos invita a seguir hacia la derecha en ligero descenso.

¡Triste ermita que no tienes ni una Virgen que llevarte a los altares...!

Esta hermosa casa nos despide al salir de Fresnadiello

Según avanzamos, vamos dejando a la izquierda el monte de la Corona de Castro y los altos que lo acompañan, por donde hemos andado hace unos minutos, mientras quedamos a la derecha un amplio valle con pistas madereras y al frente otra vez los alrededores de Ceceda. Dejamos a la derecha unas torres del tendido eléctrico y al otro lado una casa de campo con ganadería. Más abajo pasamos entre un hórreo y una casita azul, de piedra, muy arregladita ella, llamada La Trancada.  Cruzamos por un puente y entramos en La Falla, dejando cuadras, hórreos y viviendas que se extienden a lo largo del camino.  Volvemos a pasar otro puente y nos encontramos en unos minutos en el lugar donde iniciamos el circuito. Caminamos ahora hacia la derecha para volver a pasar el punte de Los Pontones y llegarnos a Ceceda. Bajamos al apeadero de FEVE y allí damos por terminada esta cómoda y agradable caminata que puede habernos llevado como unos doce o trece kilómetros.

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Puede darse por terminado el recorrido y tomar el tren de FEVE, como se ha visto. Pero si sobra tiempo y hay ganas de caminar, en vez de bajar al apeadero, puede seguirse de frente por la carretera donde se encuentra el panel informativo, en dirección a Nava. Se pasa "La Cuesta" y veremos una casa muy azulete, con cerca de piedra y largueros de madera encima de ella; por allí sale a la izquierda una caleya asfaltada que nos lleva a Tresali. Luego la caleya se estrecha y lleva cierres de alambre a ambos lados. Se llega al caserío de La Madera, que se deja a la izquierda y se sigue por la carretera hasta alcanzar la iglesia de Tresali, muy remozada y con espadaña de dos campanas. A la salida de la localidad hay a la izquierda unas magníficas escuelas nacionales, un característico  edificio de los que se construían para escuelas en el año de 1924, de planta y piso. Alcanzamos luego Vegabal, desde donde ya nos queda un kilómetro para Nava y donde se cruza la carretera para entrar en un camino que nos lleva  delante de la bonita capilla. Se sigue un poco más por la carretera, se pasa el río Viao y se entra en Nava, y en poco más, a la estación donde termina esta caminata que puede  tener  17 a 19 Km. (más o menos)

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