SENDERO DEL REMEDIO

 
 

 

Puntos de referencia: Apeadero de FEVE en El Remedio – iglesia – camino al lado del cartel – hórreo con cabeza tallada – carretera, camino y bifurcación – área de El Forcao – carretera y entrada a camino – carretera y flecha en una traviesa de tren – casa y cuba de sidra – señal de conducción de gas – casa de referencia en un prado – curva y camino a Los Riegos – intersección y puente – Viobes y capilla – carretera y caminar a la izquierda – mojón kilométrico 5 – entrada a La Grijera – tendejón y establo – instalaciones de la cantera –  pista a la izquierda – repoblación, intersección y caminar al frente – bajada y pista de motocross a lo lejos – confluencia de tres caminos; tomar hacia la derecha – intersección y seguir a la izquierda – pista que viene de la izquierda – casa con el número 17 – circuito de motocross – camino a la izquierda – tablillas indicadoras; seguir hacia "Sendero de El Remedio" – alambrada y camino a la izquierda – enlace con pista y caminar a la derecha –caseta con tejado de chapa ondulada y señal del gas – embarcadero de ganado – Monte de Los Andaluces y tablilla de L’Abarcón – depósito de cemento medio escondido entre zarzas – dos curvas pronunciadas – pista ancha en descenso; abandono  y entrada a la derecha – intersección – regato y subida a un caserío – carretera – iglesia de El Remedio y apeadero de FEVE.

 

Llegamos en FEVE al apeadero de El Remedio y salimos hacia la iglesia, que ya hemos visto a la izquierda desde el tren. Dejamos el cementerio a la derecha y en unos pasos más estamos ante el santuario de Nuestra Señora de los Remedios, que tradicionalmente ha sido un conocido lugar de culto dedicado a la Virgen. A su lado un cartel de la ruta PRAS-148 informa de los lugares por donde se va a pasar: Cuniella, fuente El Forcado, río Cortina, La Casona, Los Riegos, Ribuli, La Grijera, L’Abarcón, La Mafosa, río Rianes, La Calavera, cerrándose el circuito otra vez en El Remedio.

Comenzamos en un camino que se ve a la izquierda y al que da entrada un poste de la ruta. Nos lleva en unos pasos hasta una casería en la que destaca un hórreo con una cabeza tallada en uno de sus pegollos.  Un poco más adelante atravesamos una carretera y marchamos en dirección a unas casas con hórreos. Seguimos el camino hasta una bifurcación en la que caminamos hacia la izquierda, dejando a la otra mano una casa de planta y piso, de color azulete y granate con las esquinas de piedra vista. Entramos por un camino muy bueno de andar y llegamos en poco tiempo al área de descanso El Forcao, con lavadero, fuente y un par de mesas rústicas con sus correspondientes bancos.

Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, a cuya vera comienza la ruta

De allí seguimos por un camino ancho con seto a los dos lados y prados bien cuidados; hay mucho arbolado, de castaños y robles fundamentalmente, que hacen el camino muy agradable. Terminan los prados, y los árboles forman ahora un bosque con ejemplares de buen tamaño. Alcanzamos una  carretera y caminamos unos pasos hacia la derecha, entrando pronto hacia la mano izquierda por un camino con un poste de la ruta que nos indica que por allí sigue nuestro camino. Pronto estamos en otra carretera; no encontramos señales del camino, pero veremos una flecha en una traviesa de ferrocarril que está espetada en la linde del prado de enfrente y que nos manda hacia la izquierda.  Quedamos a la derecha una casa de muy buen tamaño con una gran cuba de sidra en el prado; la carretera sigue a la izquierda y un camino muy tentador invita a seguir por él de frente. Pero nuestra ruta nos obliga a seguir por la carretera pues así lo indica una flecha colocada en el desvío, para subir luego hacia una casa que se ve allí cerca. La pasamos y continuamos nuestro camino ahora por una estrecha carretera sin tráfico alguno. Dejamos a la izquierda una señal de la conducción de gas, colocada un poco en alto, y también una casa nueva a esa mano. Más adelante vemos en un prado otra casa de planta baja y dos ventanas a los lados de la puerta que nos va a servir de punto de referencia; en la curva que hace la carretera hacia la izquierda, nace un camino que lleva nuestra marcha, con un cartel de ruta que nos invita a entrar por él y que dice “a Los Riegos”. Es un camino como los que llevamos recorridos hasta aquí, ancho, con ribazo a los lados y rodeado de castaños y robles. Pasamos una cancela de varilla de hierro y  pronto nos ponemos en una intersección, a la izquierda manda a Los Riegos y por la derecha, nos invita a seguir a La Cueva. Caminamos hacia la derecha, pasamos el puente y continuamos por una pista-carretera en la que no se encuentra ningún vehículo. Dejamos a la izquierda una finca cercada con  cierre de red metálica y plantada de manzanos en hilera y un par de casas de labor. Según caminamos se va abriendo la vista en un horizonte más amplio: a la izquierda, otra casa de labor y monte de eucaliptos; al frente, a lo lejos la vista llega hasta las alturas de la cordillera; a nuestro alrededor, prados muy bien cuidados y caserías de buen aspecto.

Detalle de una cabeza tallada en uno de los pegollos

Llegamos a Viobes y nos dirigimos hacia la carretera; antes de entrar en ella se encuentra la capilla dedicada a S. Esteban. Si caminamos hacia la derecha llegaríamos a Nava, pero nuestro camino se dirige hacia la izquierda. Hemos de caminar como un kilómetro o dos por esa carretera y no hará falta recordar la precaución con que debe caminarse, sobre todo porque algunas curvas no tienen buena visibilidad y son peligrosas. Veremos una cantera a la derecha y más adelante, encontramos una charca a la mano izquierda. En unos metros veremos el kilómetro 5 y nada más pasarlo, una pista sale a la izquierda sin señal ninguna. Es la entrada a La Grijera, ancha y polvorienta por el paso de los camiones; un pino de buen tamaño y un tendejón con establo a la izquierda, nos puede servir para asegurarnos que estamos en el camino acertado. En poco tiempo se llega a las canteras de "El Enguil", pero no pasamos a las instalaciones, pues allí mismo veremos una pista que baja por la izquierda. A unos pasos sale otra pista con bastante pendiente, que dejamos a la izquierda, y que baja a una balsa de decantación que se ve allá abajo. Nuestro camino sigue al frente, descendiendo ligeramente con plantones de árboles de repoblación a la izquierda.

Alcanzamos una intersección y en este punto los caminantes habrán notado ya que no se ha vuelto a citar nada sobre señales; es que no las hay, por lo que debe caminarse atento a las indicaciones. A la derecha en esta intersección sale un pista ancha que no seguimos, mientras que caminamos al frente con la misma pista que traíamos. Bajamos luego por otra con robles y castaños a los lados, más estrecha y muy agradable de caminar, por donde se ve que ya no pasan los camiones de la cantera que hemos dejado atrás.  Al frente vemos unas cicatrices en la ladera; son las pistas de un circuito de motocross por el que luego pasaremos y que puede servirnos como punto lejano de referencia. Van apareciendo, según caminamos, algunos abedules, otros árboles y vegetación de ribera, pues estamos atravesando una zona de más humedad. Llegamos a un punto donde confluyen tres caminos y nuestra ruta continúa por el de la derecha.

 [En el vértice hay un poste de la ruta casi oculto por la maleza; las señales se pierden poco a poco, o las come la vegetación por lo que es conveniente desbrozar un poco con el bastón para que puedan servir de ayuda a los próximos caminantes]

ermita de San Esteban, en Viobes

El camino se extiende ahora con prados a las dos manos, encerrados con alambre de espino y con bastante arbolado. Un poco más adelante hay una intersección. La pista ancha sigue al frente como si fuera nuestro camino siguiera por allí, pero en el vértice hay un poste de ruta que nos invita a marchar por la izquierda. Dejamos luego un desvío que sale a la derecha y continuamos con el camino que traemos, siempre en ligero ascenso. Llegamos a una pista que viene de la izquierda y caminamos con ella hacia la derecha en dirección a una casa que se ve a unos pasos y que tiene el número 17. En ella se ve una señal blanca-amarilla de la ruta y caminamos hacia la derecha, pasando pronto un viejo hórreo y una cuadra. Estamos llegando al área del circuito de motocross. Al fondo y a la izquierda veremos un poste de nuestra ruta que invita a entrar por un camino. Caminamos en descenso y abajo veremos un par de tablillas de la ruta: a la izquierda, una manda a “la fuente La Laguna” y hacia la derecha, otra, al “Sendero de El Remedio”, que es por donde seguimos. Caminamos ahora en ligera pendiente y, arriba, vemos una mata de eucaliptos, de frente una alambrada y a la izquierda, un camino ligeramente en descenso, por el que entramos.

 [Este trozo del sendero tuvo señales que daban seguridad a los caminantes que lo recorrían por vez primera, pero ahora se han perdido, por lo que en un buen tramos, quienes lo desconozcan, han de seguir prestando  atención a las indicaciones]

Descendemos ligeramente fijándonos que seguimos un sendero con el piso igual que el que traíamos; llegamos a una pista y caminamos hacia la derecha; se deja a la izquierda una caseta con tejado de chapa ondulada y por allí veremos la señal amarilla de la conducción del gas con un número 273 que destaca bien. La pista se extiende bordeada por alambrada de púas y en poco comienza una subida. A la derecha vemos los postes de madera de un embarcadero de ganado y coronamos la cuesta con una pared rocosa a la derecha. Caminamos un poco más, acompañados de las señales del gas, y veremos al fondo una carretera con caserías y otras edificaciones por allí extendidas. Estamos en “El Monte de Los Andaluces”, como nos comenta un observador compañero que lo lee en la cancela de entrada a una finca. Una tablilla de la ruta nos manda hacia la izquierda a “L’Abarcón”. Pasamos al lado de un caserío y descendemos ligeramente por una pista ancha para llegar a un desvío; a la derecha, medio escondido entre las zarzas, se ve un depósito de cemento. En la misma intersección hubo en tiempos una señal que indicaba caminar hacia la izquierda, pero hoy todo está invadido por los zarzales y por más que lo intentamos, no damos con ella. Continuamos, pues, a la izquierda en ligero descenso hasta llegar a otra desviación en la que hay dos curvas pronunciadas: una a la derecha, que no seguimos y la otra hacia la izquierda y en ligero ascenso, por donde continuamos; por allí podrá verse un poste de señales que indica que el camino es el nuestro.

Uno de los muchos caminos que andamos

Es una pista que en sus tiempos tuvo un buen firme, hoy algo deteriorado, pero que se camina muy bien, atravesando una mata de eucaliptos y algunos pinos. Desde ella puede verse, a la izquierda  y abajo, el depósito de cemento que nos sirve de punto de referencia. Caminaremos ahora con mucha atención a la derecha, pues en cierto punto abandonaremos la pista para entrar en otra más estrecha que sale a esa mano. Así será, a la derecha vemos un poste de nuestra ruta que da entrada a un ancho camino con alambrada a los dos lados, llano y que se camina muy bien. Esta pista desciende luego entre prados, eucaliptos y algún pino y no se deja en ninguna de las intersecciones o salidas que encontremos. Llegamos a una intersección; dejamos el camino de la derecha que va hacia un tendejón, y seguimos hacia la izquierda invitados por un poste de la ruta. Aparecen ahora matas de robles y castaños; pasamos un regato para entrar en un camino más ancho que nos sube a un caserío. De frente, damos con unas puertas cocheras y caminamos hacia la izquierda. En unos pasos entramos en una carretera en la que caminamos también hacia la izquierda. Pasamos una hermosa casa de piedra y comenzamos a ver la iglesia de El Remedio, alcanzándola en pocos pasos. Bajamos al apeadero de FEVE, por el sitio que subimos en la venida y damos por concluida esta hermosa caminata que nos ha llevado unos quince kilómetros, o así. De tiempo …¡ es mejor no decirlo! Porque con un día tan hermoso y unos lugares tan agradables, y con las castañas que se atravesaban en el camino como invitando a cogerlas, da un poco de vergüenza caminera decir lo que hemos tardado en la caminata. Animaos a recorrerlo ¡
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