FOCES DEL PENDÓN

 
   

Puntos de referencia: Apeadero de Fuensanta – carretera a la embotelladora – puente y comienzo de la senda – bifurcación y camino a Los Fornos – caseta con fuente – entrada a la foz – manantial y fuente – caseta de toma de agua – Les Meceures – puentecillo – haya de buen tamaño – puente y comienzo de camino con piedra suelta – cuadra de piedra derruida – collada de La Canal – Mayau Pastor – pista que baja – fuente El Faceu – intersección con pista de subida – fuente de La Vegona – camino a la izquierda – casa de piedra con curiosas chimeneas – camino que nos mete en Buyeres – carretera y camino al frente -  enlace con estrecha carretera – casa de color azulete y autovía – carretera a la izquierda y entrada en Nava.

 

Comienza esta ruta en el apeadero que tiene FEVE en Fuensanta; cruzamos el puente sobre el río Piloña y caminamos hacia la carretera. En la intersección nos dirigimos a la izquierda, cruzando hacia unas viviendas que se ven del otro lado; tomamos la carretera que allí mismo sale a la derecha y que nos llevará a Fuensanta. Nos ponemos en poco tiempo en la fuente de La Vegona, en la misma puerta de la planta embotelladora; pasamos el puente y caminamos hacia la derecha donde vemos dos sendas. Una se dirige hacia La Ferrería, y puede consultarse en el recorrido “Ceceda-Piloñeta-Nava” que se encuentra entre estas páginas. Tomamos la que se inicia con un poste de la ruta PRAS 45, que asciende ligeramente y pasa unas barras horizontales en el suelo. Llegamos a una intersección y caminamos hacia la izquierda, siguiendo un cartel de la ruta que nos indica “ Los Fornos “; al cerrar el circuito volveremos por el camino que sigue al frente y que indica “ Mayau El Pastor “.

Es una senda de cemento, con una buena pendiente en algunos lugares, y que atraviesa un bosque con mucha vegetación, abundando los castaños y robles. En no mucho tiempo nos ponemos en una explanada donde un cartel nos indica que estamos en la zona de Los Fornos hasta donde hemos tardado una hora aproximadamente desde que dejamos el tren. Se abre un paisaje amplio y la pista se ha hecho de tierra, ancha y de muy buen caminar. Alcanzamos  una campera y nos dirigimos hacia una caseta con fuente, donde podemos aprovechar para hacer un pequeño descanso. La pasamos y giramos hacia la derecha para dar vista a la entrada de “ Las foces del Pendón “; a nuestra espalda quedamos una amplia panorámica cuajada de poblaciones que se extienden por la llanura hasta las elevaciones que la cierran allá a lo lejos.

Desde los Fornos comenzamos a ver el tajo y las dos paredes

Una mata de eléboro, una de las plantas más venenosas de Asturias, muy abundante en esta zona

Las foces forman un profundo tajo abierto en la roca caliza durante años y años por las aguas que hoy forman el río Pendón, menos conocido por su otro nombre de río de La Peña. Caminamos por un sendero abierto en esta vertiente de la cortadura, estrecho en algunos lugares, con mucha piedra suelta, y con el precipicio a nuestra izquierda. En este primer tramo las dos paredes que forman la foz están bastante distanciadas y al fondo, muy abajo la vegetación contrasta con las paredes áridas y descarnadas. El camino curvea adaptándose al terreno mientras que el tajo se va estrechando poco a poco y vemos el fondo más cerca de nosotros. Pasamos un manantial y una fuente y comenzamos a oir las aguas del río que hasta ahora nos quedaba escondido allá abajo; vemos cabras ramoneando en las laderas en un equilibrio que nos asombra,  mientras nos acompaña durante un buen trecho el sonido de sus esquilas. El terreno se hace menos áspero, más frondoso y estamos llegando a un lugar donde el camino y las aguas se encuentran al mismo nivel, con una caseta para la toma de agua. Un estrecho camino de cemento nos permite el paso sin mojarnos, agradeciendo el detalle, “ a quien corresponda “, de haber colocado un cable de seguridad anclado a la pared.

Estamos en una hermosa zona, puede que la más agradable de la foz, llamada Les Mecedures, en donde confluyen dos riegas o caudales: la de la derecha se conoce con el nombre de riega de Bomalu, y la que llega del frente se llama riega del Pendón. Cruzamos por un puente rústico de madera y caminamos por un sendero de pezuña, con pronunciados desniveles a veces, con vueltas y revueltas que hay que salvar. Todo el terreno está tapizado de abundante vegetación, mimada por la abundancia de agua; junto a la pared rocosa abundan las matas de eléboro, que veremos a lo largo de la ruta.  Estamos atravesando un bosque de robles, castaños y hayas, muchos de ellos árboles centenarios y casi todos cubiertos de musgo y líquenes, debidos a la enorme humedad que los rodea durante todo el año. Entre todos ellos, un haya centenaria, que dejamos a nuestra izquierda, que destaca por su gran tamaño y porte, tanto como por la estructura de su tronco y ramaje retorcidos.

Aunque apenas se dejan ver, el sonido de sus esquilas nos acompañan

Puente de Les Mecedures

Pasamos un puente y comienza un camino con mucha piedra suelta, siempre en ascenso, que serpentea para ganar altura  alejándose del río mientras asciende. Vemos una antigua cuadra de piedra, derruida y comida ya por la vegetación de zarzas, mientras nos dirigimos hacia una pared de roca caliza que parece querer cerrarnos el paso allá arriba. Cuando casi estamos llegando a ella, en una de las revueltas del camino, conviene detenerse unos instantes para tomar aire y, sobre todo, contemplar la maravillosa vista que se nos ofrece desde aquí.

Coronamos en lo que se conoce como "Collada de La Canal" y donde comienza la bajada por una pista más ancha y cómoda. Abajo vemos varias cabañas mientras el camino nos va llevando a una de ellas, donde un letrero nos indica que hemos llegado al "Mayau del Pastor". Están restaurando algunas de estas cabañas con muy buen gusto y conservando su estructura y sabor tradicionales. Se continúa con el camino siempre en descenso y con una amplia panorámica al frente de  toda la zona de Nava y sus contornos; abajo entre el arbolado vemos un poco más adelante el palacio de La Ferrería. Dejamos la fuente de El Faceu a la izquierda, ahora sin agua, cortada la manguera que la alimenta, y con la placa del año 1968; esta pista nos llevará sin abandonarla, hasta el punto del desvío al inicio de la ruta, cerrando de esta manera el circuito.

Llegamos otra vez a la planta embotelladora y junto a la fuente hacemos un pequeño descanso; decidimos volver por un camino utilizado en la ruta citada anteriormente de Ceceda-Nava-Piloñeta. Para ello tomamos el camino que sale al lado de la puerta de entrada a la embotelladora y que asciende ligeramente, muy agradable para caminar y que deja, según caminamos, abajo y a la izquierda, las naves. Tomamos un sendero que atraviesa una zona de arbolado y matorral y, desviándonos ligeramente a la derecha, tomamos uno de los varios senderos que nos llevarán hacia una gran casa de piedra, muy bien reformada, con unas características chimeneas y una tapia de piedra en la que se ha incorporado un castaño de muy buen tamaño. Caminamos hacia la carretera, la atravesamos, y tomamos un camino que nos lleva a las primeras casas de Buyeres. Pisamos ahora la carretera, en la que podría caminarse hacia la izquierda para meternos en Nava sin pérdida. Decidimos, sin embargo, atravesarla y caminar de frente por un camino ancho, que da servicio a las fincas muy bien cultivadas y con bastantes frutales que por allí se encuentran.

Hemos llegado al Mayau Pastor, hermoso punto para descansar, admirar el paisaje y elegir ruta.

En una intersección, dejamos el camino de la izquierda que tiene a la entrada una torreta de electricidad, y caminamos por el de la derecha que nos llevará a una estrecha carretera. Marchamos en ella hacia la izquierda para llegar a un grupo de viviendas; allí dejamos el camino que baja hacia la derecha y seguimos de frente por una pista ahora de tierra, y que deja a la izquierda una casa de buenas dimensiones, nueva y de color azulete. Caminamos unos metros y llegamos a un desnivel que no podemos bajar pues por allí se encuentra la carretera en un profundo desnivel. Del otro lado vemos una nueva urbanización, un poco a la izquierda, la ermita del Angel, y más a la izquierda,  la población de Nava. Caminamos hacia la izquierda por un estrecho sendero que discurre con el desnivel y la carretera a la derecha, y alambrada a la izquierda. Nos ponemos pronto en un desvío hacia la izquierda para entrar por una pequeña carretera, pues la que sigue de frente termina en una finca. La carretera que hemos tomado nos mete pronto en Nava. Atravesamos la población y llegamos a la estación de FEVE, donde damos por terminada esta caminata de unos dieciséis o diecisiete kilómetros, muy contentos de haberlos recorrido.

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