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Desde Puente de los Fierros a La Cobertoria Bellas obras para la vida corriente
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Esta caminata que hoy proponemos forma parte del sendero de pequeño recorrido PRAS92, "travesía de Linares", combinándolo con un trozo de otro que lo alargaría opcionalmente hasta la Cobertoria.
Salimos de la estación que tiene RENFE en Puente los Fierro; caminamos por el paseo que acompaña a la carretera y que discurre en dirección a Campomanes; llegamos a la ermita de San Bartolo, donde vemos señales del PRAS 98 y que dejamos a la izquierda para seguir un poco más por el paseo. En poco se verá a la derecha un antiguo puente de piedra que atravesamos para dar en unos pasos con la ermita de S. Martín. Tiene unas curiosas columnas de madera y el suelo del atrio empedrado con cantos rodados de una manera muy curiosa y artesanal que se ha perdido como otros muchos oficios. Lo que viene a continuación, metido entre [ ], valdría si el camino a que nos referimos estuviera en buenas condiciones. Hace algunos años lo estaba y se indica como reliquia de un pasado mejor para los caminantes; o por si tuviéramos la suerte de que alguien recuperara este camino. [Se sigue por un camino que sale entre la ermita y lo que fue casa parroquial y que pronto comienza a serpentear para subir a Buelles. Abajo se ve la carretera, la vía del tren y el hermoso viaducto de tres arcos, hermosa obra de construcción como otras que admiraremos a lo largo de la ruta. Por donde hoy vamos a caminar, en otros tiempos fue un buen camino con piso de piedra y bastante ancho; la última vez que hicimos esta ruta en el sentido de Campomanes a Puente los Fierros, estaba muy bien, pero ahora está casi cerrado por la maleza. Aunque intentamos seguirlo, llega un momento en que se ha cerrado tanto que tenemos que saltar al prado de la izquierda y seguir hacia arriba como se puede y en dirección a un eucalipto, hasta que tengamos seguridad en ver el camino y que se pueda andar por él. Entonces podremos dejar el prado y volver a seguirlo. Cuando se vaya a realizar esta bonita ruta convendría ponerse en contacto con la oficina de turismo del Ayuntamiento de Lena, donde atienden con gran eficiencia. Es de justicia señalar que este Ayuntamiento mantiene un alto interés por todo lo relacionado con estas actividades.] En el caso de que los caminantes no quisieran seguir lo que fue un magnífico camino, o se encontrara intransitable, han de tomar la carretera que va a Buelles y que sale hacia la derecha un poco antes de entrar por el puente de piedra que se indicó.
Nos encontramos ya en Buelles; en la carretera giramos a la izquierda, pasando por L’Armita, la ermita que se ve en la fotografía y seguimos nuestro camino por la carretera, por la que hemos de caminar un buen trecho pues no hay otro lugar para llegar a Congostinos; pero el andar no se hace pesado pues tendremos unas hermosas vistas a lo largo de todo el trayecto. Un breve descanso en lo alto, junto a una antena repetidora, nos permite contemplar al frente, en el límite con el cielo, una cresta de rocas y debajo un hermoso viaducto de piedra con arcos de ladrillo y que no desentona en nada con el contorno, otra de las obras ejemplares del ferrocarril. Con un poco de paciencia, nos hemos puesto en Congostinos; encontramos la iglesia a la derecha y unos pasos más adelante una fuente. Seguimos caminando y antes de dejar este lugar es obligatoria una visita: a la salida, en la curva, podremos contemplar "El Molino" y la “familia”. Saludos a esta imperturbable familia cuyos miembros, tranquilamente sentados bajo la parra, saludan con su inmóvil presencia a los viajeros. Los propietarios, que son unas personas muy agradables nos acogen con amabilidad antes de dejarnos seguir el camino. A la izquierda, arriba, muy arriba, destacan en la falda del monte unas construcciones entre las que destaca una casa de muy buen tamaño y que forman parte del pueblo de Linares, por donde pasaremos en su momento. Sigue el camino por una pista de cemento; por encima se distingue la línea de Peña Furá y desde aquí caminaremos siempre ascenso. La pista se hace ahora de tierra y atraviesa un bosque de castaños y monte bajo. Vamos ganando altura; después de un buen rato de caminar, cuando estamos casi en lo más alto, sale una pista a la derecha, un tanto hacia atrás, con bastante subida y que no se toma. Desde allí mismo, se ven las casas de Linares que adivinábamos desde Congostinos y a las que parecía que no llegaríamos nunca. A la izquierda de la cresta del monte se aprecia perfectamente el agujero que da el nombre a Peñafurada.
En una revuelta, nos aparece de repente, abajo y a la izquierda, la vía del tren y en poco pasamos las casas de Linares dejándolas a la derecha; a la izquierda dejamos la antigua estación de Linares, hoy abandonada y testigo de otros tiempos más bulliciosos para estos lugares. Seguimos la pista principal desechando los caminos que salen de vez en cuando. Un poco más adelante comienza el descenso perdiendo altura, a veces bruscamente; luego llegamos a una bajada muy pendiente y de piedra desprendida que nos llevará hasta la iglesia y el cementerio de Casorvida. De allí salimos por la carretera en dirección a Malvedo, a donde se llega en poco tiempo. (Desde Malvedo se puede bajar a la Flecha donde podrían tomar el tren y dar por acabada la caminata quienes así lo desearan). Nosotros tomamos un camino que sale entre la iglesia y el cementerio de Malvedo, de muy fácil andar y que se agradece, comparándolo con lo que hemos pisado hasta aquí. En poco más de caminar descubrimos de repente, abajo y a la izquierda, la carretera y la vía del ferrocarril. Llegamos a Cornellana y en la primera casa, sale a la izquierda un camino que baja a la estación de Campomanes donde puede también, terminarse la caminata. Los más andariegos pueden seguir otro buen tramo hasta la estación de La Cobertoria si lo desean. Si se decide seguir de frente, llevaremos un sendero marcado con la señal blanca y amarilla unas veces; otras, con la blanca y roja del sendero de la Ruta de la Plata, y algunas más, con la flecha amarilla del Camino de Santiago, que para todo sirve el camino que llevamos. A veces pista, otras veces sendero ancho, o casi comido por la maleza, no se abandona nunca ante las salidas que puedan encontrase. Se pasa pronto por un lugar llamado El Convento, que no es tal, sino una casita blanca, y una casa de piedra un poco más adelante. En no mucho tiempo dejaremos a la mano un peñón con la señal blanca y amarilla de la ruta. . El camino es llano, con la carretera y la vía del tren a la izquierda, acompañándonos siempre. En una curva a derechas, veremos que se abre frente a nosotros el valle que se ve en la fotografía. Casi en el centro de ella, medio se distingue una pequeña mancha, la ermita de Santa Cristina, adonde llegaremos en muy poco tiempo.
Cuando la tengamos casi al alcance de la mano, veremos a la izquierda de nuestro camino un sendero que baja y que nos llevaría allí. Sin embargo invitamos a los caminantes a seguir hacia la derecha, por la senda que venimos siguiendo desde que salimos de Campomanes. En poco tiempo vemos las casas de un pueblo al que se dirige nuestra senda. Entramos en Alcedo, bonito lugar, con casas muy bien arregladas y una hermosa ermita bajo la advocación de la Inmaculada. Salimos por la carretera que llega hasta este pueblo y por la que podríamos seguir, pero a la izquierda veremos un camino que baja, continuación del que traíamos antes y entramos por él. Es poco trecho el que nos ahorra de carretera, porque pronto volvemos a entrar en ella para llegar a otro pueblo que venimos divisando hace unos minutos. Hemos entrado en El Palacio, y atravesamos el puente para caminar hacia la izquierda. Alguna vez nos han contado que aquí tuvieron residencia algunos reyes asturianos, aunque no se asegura que sea tan cierto; también se dice que estuvo establecido un monasterio con monjes que se cuidaban del culto de la próxima ermita de Santa Cristina. Abandonamos El Palacio y nos dirigimos por una tranquila carretera hacia la ermita que destaca en un altozano. Después de reposar en este oasis de tranquilidad, salimos por un camino empedrado que arranca al lado de unas piedras. Este camino nos pone en poco tiempo en la estación de la Cobertoria, otro magnífico ejemplo de las bellas obras que se hicieron para los usos más corrientes, como el de esperar el tren. Allí lo esperamos nosotros también y damos por terminada esta caminata que puede haberles dado de andar unos catorce o quince kilómetros.r |