DESDE COLUNGA A VILLAVICIOSA

Caminante que caminas  derecho a la eternidad...

 
 
 

Puntos de referencia: Iglesia y casa modernista - puente sobre el río Libardón - pasadizo bajo la autovía - capilla votiva - Pernús - La Vega - camino a la izquierda con mojón y poste - La Llera - Priesca - camino - capilla petitoria - casona con capilla y palmera - viaducto - Sebrayo - viaducto - vista de la ría y camino a la derecha - camino pedregoso - vía de servicio y rotonda - puente para cruzar la autovía - pasadizo bajo la autovía - entrada en Villaviciosa.

 

Comenzamos la ruta en la parada que tiene ALSA en Colunga. Caminamos hacia la iglesia, bajamos por la carretera dejando un hermosos edificio de tipo modernista que contemplamos al pasar. Pronto alcanzamos una intersección, donde un indicador nos manda a Puente Agüera y a Infiesto; entramos por allí siguiendo una vieira y una señal amarilla, que nos señalan el Camino de Santiago, y que nos guiarán a lo largo de todo el recorrido. Pasamos el río Libardón, y en la primera bifurcación, seguimos hacia la derecha, animados por un indicador que nos anuncia la distancia de cuatro kilómetros y medio hasta Pernús. Con las prevenciones necesarias cuando se camina por carretera, seguimos por la nuestra y al rato vemos a lo lejos un pueblo con unas características casas de llamativos colores. Pasamos bajo la autovía y desechamos la carretera que lleva a Pis, siguiendo un indicador que nos dice: "Beldredo, 1 Km. Pernús, 2 Km."No hacemos caso de un indicador que nos invita a entrar hacia Conyeu, donde vemos ahora más de cerca las coloreadas casas. También desechamos otra invitación a seguir hacia Veldreu o Beldreo, porque un indicador nos manda hacia la derecha, avisándonos que sólo nos quedan setecientos metros para llegar a Pernús. En poco tiempo alcanzamos una curiosa capilla votiva del año 1955, con una pintura de la Virgen del Carmen sacando almas del Purgatorio. Como no piden nada en ella, dejamos un guijarro en un montoncito que se ve a la derecha.

No hacemos caso de otro desvío que nos saldrá a la izquierda un poco más adelante, y en poco tiempo más entramos en Pernús, donde nos topamos de frente con su iglesia (1883) y una casa de labor al lado. Atravesamos el lugar, y en la salida vemos una estrecha carretera que sigue de frente, aunque nuestra ruta nos lleva hacia la izquierda, dejando al paso una casa de 1913 muy bien conservada. Desechamos un camino que sale a la izquierda hacia La Tura y por allí nos dicen que hemos llegado a La Vega de Pernús, donde se ven unas bonitas casas, sobre todo una muy bien arreglada y antigua, del año 1440, y reedificada, según vemos en el año 1856. Aunque tantos detalles no importan para el desarrollo de la marcha, el compañero que se fija en todas estas cosas, nos obliga a detallarlas, subrayando que los lugareños han de sentirse bastante orgullosos de que las mencionemos. Seguimos por la carretera, que ahora asciende ligeramente, y hemos de caminar atentos, pues a la izquierda nos va a salir un camino con un mojón de la ruta y  una flecha amarilla en un poste del teléfono; entramos por este camino abandonando, al fin, la carretera y caminamos por un camino que senada muy bien y nos mete en poco tiempo en al aldea de La Llera. A la derecha puede contemplarse la iglesia dedicada a San Antolín y junto a ella una vieja casona de piedra, en muy mal estado, con su escudo señorial. Salimos del lugar, tomamos otra vez la carretera y caminamos hasta Muñones, lugar con muchas flores. Un poco más adelante pasamos una desviación que sale a la izquierda hacia Toroyes y en poco más de caminar, entramos en Priesca, dándonos de frente con la afamada iglesia de San Salvador, por donde no puede pasarse sin hacerle una visita. Salimos otra vez a la carretera y allí vemos un agradable camino con piso de hierba, que desciende suavemente y rodeado de vegetación. Pronto llegamos a una capilla petitoria, sin imágenes, ni pinturas, ni advocaciones, pero con una inscripción que dice:

"Caminante que caminas

derecho a la eternidad,

déjame aquí una limosna

que Dios te los pagará"

Casona con escudo en La Llerra

Los caminantes de este grupo comentamos si dejar o no la limosna, pues en estas cosas de no saber el destinatario, parece como si a uno se le quitaran un poco las ganas; y tampoco es cosa de andar dejando guijarros donde piden limosna. Continuamos el camino y dejamos un poco más adelante, medio comido por la maleza y el abandono, lo que debió ser en tiempos un buen lavadero y abrevadero. Enlazamos con la carretera y seguimos hacia la derecha; llegamos a un paraje donde hay unas cuantas casas y en la curva dejamos una hermosa posesión rodeada por una buena tapia. Es una casona con galería acristalada, capilla y palmera, y con escudos en la fachada principal. Esta casa es otro punto de referencia, pues se caminan unos metros, se deja la carretera y se entra hacia la izquierda por un camino  marcado con la señal de la ruta, llevando el río a la izquierda. Caminamos por este agradable sendero sin hacer caso de un camino que sale luego a la izquierda. Más adelante encontramos otra pequeña capilla, ni votiva, ni petitoria, ni sabemos para qué está allí, pues no tiene inscripción ninguna, por lo que ésta no nos plantea ningún problema sobre contribución peregrina. Continuamos el camino rodeado de bastante vegetación, adivinando cerca alguna carretera, a juzgar por el ruido que nos viene de frente; en un claro nos topamos con el viaducto de la autovía y por pasamos bajo de él.

Iglesia de San Salvador, en Priesca

Alcanzamos un rústico y muy aparente puente de piedra, y quedamos muy contentos de haber pasado el famoso puente de Sebrayo. Lo pasamos, y a la salida, caminamos hacia la derecha buscando las casas de Sebrayo. Allí nos dicen, para nuestra desilusión, que el conocido puente, se encuentra siguiendo un camino que sale de allí mismo. Seguimos nuestro camino en busca del albergue de peregrinos, donde puede hacerse un pequeño descanso. Seguimos la carretera y un poco más adelante se deja la desviación que baja y entramos en ligero ascenso, pasando entre un depósito de agua y un par de casas viejas. Llevamos ahora a la izquierda un bosque de eucaliptos, mientras que a la derecha se abre a nuestra vista toda la ría que penetra en la tierra llana, dibujando una agradable panorámica. En poco más entramos por la derecha en un camino de hierba, que desciende por entre un bosque de castaños, robles y una maraña de vegetación. Luego se abre para dar vista, primero, a la autovía y más lejos, otra vez, a la ría. Muy pronto el camino se revuelve bruscamente en dirección a la autovía hasta casi tocar con la mano en su alambrada de seguridad. allí giramos hacia la izquierda y bajamos por un camino de piedra suelta y grandes piedras colocadas a la izquierda que sujetan y afirman el desmonte de la obra de la autovía.

Interior de San Salvador

Atravesamos la carretera y seguimos de frente para bajar por una senda que tiene a su entrada la señal del camino y que corre paralela con la carretera. Caminamos luego por una pista de servicio de la autovía y dejamos una rotonda a la derecha; más adelante desechamos el desvío que va a La Estrada y seguimos de frente con la vía de servicio que traemos, sin hacer caso tampoco de la desviación que va a La Brazaniella. Vemos luego una casa solariega con escudo y pasamos después el puente que cruza la autovía, dando vista ahora a la fábrica de sidra El Gaitero. Abajo, en la intersección, seguimos de frente hacia una torre eléctrica y en la curva tomamos un camino-carretera que nos lleva a un par de casas. Caminamos luego por la carretera que nos mete en Villaviciosa por debajo de la autovía; dejamos a la derecha una hermosa casa con columnas de piedra y muy bien arreglada. En su fachada una leyenda dice: "Parroquia de Santa Eulalia de Carda, concejo y partido de Villaviciosa, provincia de Oviedo". desde allí, callejeando buscamos la estación de ALSA, hasta donde habremos andado unos dieciocho kilómetros, o así.