DESDE EL PARADOR HASTA EL CASTILLO

 

 

 

Puntos de referencia: El Parador – arroyo y depósito de agua – parada de autobús – camino paralelo a las vías – caleya asfaltada y llegada a La Huerta – El Forcón – casas a las que no se llega y pista maderera – Señales del Camino de Santiago – grijera – entronque con carretera – El Cabo – Figueras – Carbajal – Las Cruces – Ranón iglesia, escuela y camino de bajada– casitas con hórreo y camino –  Calea – área recreativa – San Juan de la Arena – senda peatonal  – El Castillo – El Parador.

 

Llegamos en FEVE a El Parador y salimos por la estrecha carretera que pasa bajo las vías. En la primera bifurcación, caminamos hacia la derecha, dejando la carretera que va hacia San Juan de la Arena. Pasamos un arroyo y un poco más adelante dejamos un depósito de agua que sobresale como cosa de un metro. En otra bifurcación, caminaremos hacia la derecha, en dirección a una parada de autobús, por donde seguimos nuestra marcha. A la derecha se ven casas, a la izquierda, prados, y al frente y arriba se ve arbolado de eucaliptos, hacia donde nos vamos a dirigir.

 En poco tiempo llegamos  a Las Caseras; en una bifurcación hay una marquesina para bandos municipales y tomamos el camino de la derecha que va hacia un hórreo cercano; entramos por el camino que deja justamente el hórreo a la izquierda y bajamos en dirección a las vías. Pasamos luego un arroyuelo y llegaremos  frente a otro hórreo que tiene debajo una cochera; seguimos hacia la derecha en dirección a otro hórreo que se ve por allí en lo alto, caminando como si volviéramos al apeadero de donde salimos. A lo lejos se ve El Castillo, por donde pasaremos al regreso.

Panorámica

"Playa de Los Quebrantos"

"Está linda la mar, y el viento lleva esencia sutil de azahar ..."

Llegamos arriba, torceremos a la izquierda siguiendo un camino paralelo a las vías dejando un puentecillo a la derecha; un poco más adelante, en una ligera bajada volvemos a pasar el arroyo anterior, que tiene nombre y se llama arroyo Caseras, como nos dice un paseante. Entramos en una carretera y caminamos hacia la derecha, siguiendo por una caleya asfaltada para llegar pronto a un lugar donde hay una finca llamada La Huerta, con una bonita puerta de hierro forjado.

Caminando poco más llegamos a El Forcón y seguimos la carretera; arriba se ven unas casas. No llegaremos a ellas, pues en la curva, a la izquierda, se ve la entrada de una pista maderera, con altos ribazos a los dos lados. Entramos por ella y la seguimos siempre en ligera subida. Atraviesa un terreno de eucaliptos y monte bajo, sobre todo de cotoyas, muy abandonado en algunos lugares. Otros, se han aprovechado para depositar escombros de grandes obras que se han hecho por los alrededores. Unas cosas y otras hacen que alguna de estas pistas se encuentren con pequeñas dificultades para caminar, pero al final hemos de buscar la pista principal que viene de Piedras Blancas, ancha, llana y nada estropeada por las obras, al menos de momento. Buscaremos una grijera en la que se verán charcas en los socavones producidos al sacar la arena. Podremos apreciar un poste de cemento que en tiempos lo conocimos con el azulejo de la señal del Camino de Santiago y que nos invitará a caminar hacia la grijera. A unos metros veremos otro, si el señor Santiago los ha protegido, en una pista ancha en la que caminamos hacia la derecha, sobrepasando la grijera y sin dejar la pista principal hasta entroncar con la carretera, en la que caminaremos hacia la izquierda.

Hermoso camino que nos deja bajar a La Arena

Paso a paso, llegamos a  El Cabo; luego pasaremos Figueras y poco después Carvajal. A la derecha se encuentra una entrada para el pueblo pero nuestro camino continúa de frente para dejar la iglesia de Santiago y pasar luego Las Cruces. Al llegar a la Plaza del Maestro, la carretera curvea a la derecha descendiendo hasta un edificio llamativo de cemento. Pero no seguimos por allí, pues, dejando una casa alargada y de una planta a la izquierda, caminamos de frente por una calle que se convierte pronto en un ancho camino que desciende. Llega pronto a una estrecha carretera con flechas amarillas del camino hacia la izquierda, pero nosotros caminamos allí hacia la derecha para entroncar con la carretera que desechamos arriba y por la que caminamos unos minutos. Abajo veremos unas casas  con un hórreo y, para evitar otra vez la carretera, caminamos hacia ellas por un estrecho sendero que baja hacia el hórreo. Buscamos la salida, cruzamos la carretera que venimos evitando con tanto tesón y caminamos por una calle corta que atraviesa un cogollo de casas que forman el barrio llamado Calea. Al final caminamos hacia la derecha para llegarnos hasta la playa de La Arena o de los Quebrantos, donde pensamos descansar un rato en su área de descanso. (De aquí parte una ruta que se indica al final)

El castillo, que da nombre a la localidad. Por aquí  pasaban, no sin algunos peligros, los romeros el Nalón

Salimos ahora de San Juan de La Arena, llevando la Ría de San Esteban a la derecha. Aunque la carretera puede tener tráfico, se puede caminar un tramo con mucha comodidad y seguridad por la acera y pronto se encuentra a la derecha un sendero peatonal que nos lleva más cómodos y seguros hasta El Castillo, adonde subimos por unas escaleras que veremos a la derecha. Visitamos este agradable lugar, situado en un sitio privilegiado; nos detenemos en el castillo que le dio nombre, nos imaginamos el embarcadero por donde pasaban la ría los peregrinos y, no sin cierta pereza, hemos de seguir el camino porque se nos hace la hora de tomar el tren otra vez. No bajamos a la carretera, pues salimos hacia la derecha por una calle que nos pone en un mirador desde donde se nos ofrece una vista magnífica. Continuamos por una pista-carretera con unos enormes eucaliptos a la mano y un poco más adelante se nos abre el valle por donde caminamos al comienzo de la ruta. Nos llegamos al apeadero de El Parador donde damos por terminada la caminata de unos catorce o quince kilómetros muy bien aprovechados. 

Ruta optativa: Si se desea y la marea está baja, podría seguirse por el playón de Bayas hasta tomar un poco más adelante una subida que nos llevaría a la senda costera, que pasando por Santa María del Mar, nos pondría en Piedras Blancas, donde puede volver a tomarse el tren.

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