DESDE MOREDA HASTA OYANCO

Caminos casi olvidados

 
 
Puntos de referencia:  Estación de Moreda – calle de S. Roque – parque infantil – caleya a la derecha – muro de hormigón, hórreo y caseta-transformador – ermita de S. Roque – carretera – La Felguerosa – casa blanca y pista-carretera a la derecha – Rayán – casa con grabados – casa reformada y depósito de agua – cabaña de piedra y tejado de uralita – tapia de piedra al frente – curva pronunciada a la izquierda y camino engañoso al frente – pista que llanea y cabaña de piedra – escombrera de minas – pista que lleva a Pandoto y que no seguimos – majada de Pandoto – portilla de prado grande y camino en mal estado – prado – llegada a camino – sendero en el bosque – enlace con Xagual y seguir bajando – camino de cemento en bajada – FEVE en Oyanco.

 

Comienza esta caminata en Moreda en la estación de FEVE en Moreda; subimos unas escaleras y caminamos hacia la derecha en la calle que encontramos. Por aquí pueden verse todavía los restos de la antigua salida del mineral que se traía desde las minas por la que pasaremos hasta el ferrocarril. Eso nos cuenta uno de los componentes del grupo que trabajó en sus años mozos en estas explotaciones. Nos da explicaciones de cómo bajaban las vagonetas, aprovechando en parte las pistas que nosotros utilizaremos hoy en nuestro recorrido.  Nos conduce hasta una calle en subida y que se conocía con el nombre de “El Caleyón”, aunque ahora tiene por nombre Calle de San Roque. Es una caleya muy antigua, que conocimos en otro recorrido, muy bien empedrada; hoy está asfaltada y más moderna, pero ha perdido algo del encanto que tenía. Pasamos una bonita vivienda llamada “Casa del Francés”,  llegamos arriba, enlazamos con una carretera y giramos a la izquierda. Estamos en lo que se conoce como Moreda de Arriba y seguimos caminando hasta llegar en unos pasos a la confluencia de dos carreteras en cuyo vértice hay un pequeño parque infantil.

Vista del interior de la ermita de S. Roque que ha sido  remodelada hace muy poco tiempo
Curiosos símbolos que se aprecian en una casa

 Podíamos seguir por la carretera, pero unos metros más adelante sale a la derecha una caleya y luego un calle estrecha y asfaltada, que nuestro guía conoce bien y que deben traerle muy agradables recuerdos. “Por aquí venía yo a cortejar”, dice con un puntito de importancia. Por cualquiera de las dos puede seguir nuestro camino, evitando caminar por la carretera. Dejamos una fuente a la derecha y llegamos a una bifurcación; al frente nos encontramos con un muro de hormigón y caminamos hacia la izquierda. Unos metros más adelante vemos un camino empedrado que nos lleva hacia un hórreo con vivienda en la parte de abajo, y hacia una antigua caseta de transformador, hoy en desuso. Tomamos un corto camino de cemento hasta enlazar con una carretera estrecha en la que caminamos hacia la izquierda, llegando en dos minutos a un mirador desde donde se ve Moreda a vista de pájaro. Unos pasos más y llegamos a la ermita de San Roque, donde hay que detenerse unos minutos. Nos pueden dejar la llave en la casa contigua. La ermita está reformada y ha quedado muy coqueta.  Encima de la puerta hay una curiosa figura de un Cristo en el que hay que fijarse.

Entramos en la carretera, en lo que se llama Primayor, y adonde hubiéramos llegado si no hubiéramos utilizado el atajo. Caminamos hacia la derecha carretera arriba llegando pronto a una pronunciada curva a la derecha, dejando a la izquierda un depósito de agua y una caleya que baja a Caborana. Puede seguirse por la carretera o buscar un camino que arranca con peldaños en el talud derecho y que avanza entre la arboleda por arriba de la carretera, llegando por cualquiera de los dos sitios a La Felguerosa. Por allí buscamos una pista-carretera que sale a la derecha cerca de una casa blanca de planta baja y piso con corredor, y otra más antigua añadida a la derecha. Entramos  por esa pista  asfaltada que nos lleva en un agradable y corto paseo hasta Rayán. Otro pequeño descanso aquí, y no por fatiga sino para cargar agua de la fuente y gozar de la vista panorámica del terreno que venimos andando. A la izquierda sale una caleya alquitranada que corre entre las casas y que seguimos. En poco tiempo encontramos un par de casas: la de la izquierda con emparrado. La casa de la derecha es una curiosa casa; formando parte del muro tiene en la esquina, una piedra labrada con un círculo y dentro una cruz y algunos símbolos más, y al lado, un ciprés, formando todo ello un agradable conjunto. En un llano dejamos a la derecha  una casa de piedra recientemente remozada con mucho gusto y unos pasos más adelante, pasamos  un depósito de agua.

Hace un buen rato tenemos a la vista el pico Valdeiglesias desde donde se divisa un magnífico paisaje
Por aquí se encuentra la majada de Pandoto

En las vueltas y revueltas del camino, se contempla una bonita vista de la Sierra del Ranero con su pico, Boo, la ruta de La Carisa y además prados y bosques de castaños que hacen más llevadera la empinada marcha. Después de otra buena subida, nos encontramos con un leve descenso hacia unas cabañas a la izquierda del camino, continuando luego la subida. En una curva a la izquierda vemos otras cabañas, una de piedra y otra forrada con chapas y tejado de uralita, sombreadas por unos fresnos. Más adelante encontramos una desviación que sale a la izquierda y que no se sigue, continuando nuestro camino de frente. Seguimos el camino y nos topamos con una tapia de piedra al frente, que cierra el camino, con  desviación a la izquierda que no seguimos; caminamos hacia la derecha y en subida, dejando a unos pasos una caleya de buena pendiente y con mucha piedra suelta. Después de un buen rato de caminar , siempre subiendo y con unas magníficas vistas, llegamos a una curva cerrada a la izquierda y en pendiente; de frente sale un camino muy aparente, como invitándonos a caminarlo, pero hemos de seguir ascendiendo por la pista y curveando con ella. Encontraremos otra pista que llanea al principio y luego desciende suavemente con valla a la derecha y talud de roca a la izquierda; a la derecha vemos una cabaña con tejado de losas de pizarra. Es una pista ancha que se camina bien y que nos deja ver en poco tiempo a la izquierda un prado con una cabaña de piedra y sus fresnos al lado. Curvea la pista a la izquierda y, en una pequeña explanada, sale otra paralela a ella que poco a poco va perdiendo altura y que no seguimos.

Llegamos a otro prado con dos cabañas de piedra, una de ellas de mayor tamaño y con las características llábanas para tejado. Vuelve el camino a torcer a la izquierda y ascendiendo, mientras deja a la derecha un par de caminos; estamos caminando sobre las escombreras de las minas, como se puede apreciar en el ribazo que nos queda a la mano derecha. Alcanzamos un camino ancho que a la izquierda se dirige a una cabaña de piedra de buenas dimensiones, mientras nuestra ruta sigue por la derecha y llaneando. Vemos una pista que sube a la izquierda con bastante inclinación y que lleva a Pandoto, pero nosotros continuamos al frente y en ligera bajada. A la derecha pasamos un camino de hierba que desciende y seguimos por el que llevamos hasta unas cabañas que parecen un oasis después de tan larga subida; hemos llegado a la majada de Pandoto. Desde aquí se tiene a mano el puntiagudo pico Valdeiglesias que dejamos a nuestra derecha en la bajada .

El camino, ahora más estrecho sigue entre dos tapias de piedra que cierran prados muy bien cuidados. En un punto de la bajada  el camino se da de frente con la portilla  de un prado grande, cerrado con tapia de piedra y con una cabaña medio arruinada junto a la portilla. El camino sigue llevando el muro siempre a la izquierda, pero está comido por la maleza y presenta muchas. Hemos pasado otras veces por aquí y siempre lo hemos encontrado intransitable, por lo que hay que pasar a algún prado, con las debidas precauciones ante la propiedad privada. En el de la derecha se ve un camino marcado que corre paralelo al cerrado sendero que llevaremos siempre a la vista a nuestra mano izquierda. Llegamos a otra cabaña de piedra con el tejado como los anteriores, y luego a otra que se encuentra al lado de un camino. Entramos en él y marchamos hacia la izquierda para enlazar con el que hubiéramos traído desde arriba. Tampoco se puede caminar por él, pero entramos por la izquierda en un bosque, caminando por un sendero bien marcado y que corre también paralelo con el antiguo. Todos estos vericuetos los recorremos hoy de la mano de nuestro compañero conocedor de la zona y que no cabe en sí de alegría, contándonos mil detalles que nos hacen muy agradable la marcha.

Portilla de entrada a un prado con cabaña de piedra y las características llábanas en el tejado
Desde aquí divisamos el caserío de Xagual que forma un idílico rincón

Llegamos a un camino al que ya se puede llamar así, y en muy poco tiempo alcanzamos una  cabaña que dejamos a la derecha, y a la izquierda, el casi invisible tejado, a ras de tierra, de otra cabaña; un poco más adelante entroncamos con una pista. Seguimos a la derecha hacia una casa de piedra recién arreglada. Bajamos ahora por la pista y llegamos en muy poco tiempo a otra cabaña de piedra que tiene al lado otra más pequeña de bloques de cemento. Seguimos bajando hasta entroncar con otra pista que lleva a la derecha hacia Xagual, formado por dos o tres casas que vemos desde la intersección. Pero no vamos hacia allí, pues seguimos hacia la izquierda donde hay unas naves y frente a ellas una fuente. Seguimos bajando la pista, en algunos lugares muy pendiente y con cemento. Una bifurcación llevaría a la izquierda hacia Piñeres, pero se decide seguir bajando por la derecha en dirección a Oyanco. Un poco más adelante, se ve la izquierda de la pista un corte vertical en la roca y a la izquierda una casa-cabaña de piedra y un prado grande. De frente, un poco más adelante, se puede contemplar el Pico Moros.

Seguimos con nuestra bajada por este camino de cemento pendiente que nos lleva sin pérdida hasta Oyanco, donde  tomaremos el tren de FEVE, después de haber recorrido unos catorce o quince kilómetros.

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