DE VALDESOTO A LIERES

Piedras que hablan

 

 
 

Características: paseo muy agradable y fácil de andar, sin elevaciones que salvar; la andadura se lleva a cabo por caminos sin dificultades, por antiguas caleyas, hoy convertidas en pistas asfaltadas, y por carreteras estrechas, sin tráfico que impida caminar con un cuidado especial. El recorrido, de unos doce kilómetros, permite, además del paseo, contemplar iglesias, capillas, torres y palacios, todo ello formando parte de un entorno singular.

 

Puntos de referencia: Apeadero de FEVE en Valdesoto – iglesia de S. Félix – Landía y capilla de Los Reyes – caleya para subir hacia Valdesoto – Centro social – casa de piedra – casona de Faes y casona de Leceñes – Faedo – Negales – Vigil – escuelas – torre de Vigil – iglesia de Santa Eulalia – restos de una tejera – puente sobre la autovía – pasar bajo el puente – punto con tres alternativas – casona-palacio de Aramil – iglesia románica de San Esteban de Aramil – casona de piedra – naves y capilla sin culto  – stop – El Camino – cruzar vías del ferrocarril – estación de Lieres.

 

Arranca nuestra caminata del apeadero de FEVE de Valdesoto desde donde salimos en dirección a la población, subiendo por un camino de cemento y luego por una estrecha carretera que corre entre varias casas. Encontramos una carretera ancha y una tapia al frente, caminando entonces hacia la derecha, para llegar hasta un stop desde donde tenemos una vista general de la localidad. Podríamos caminar por la carretera hacia la izquierda para entrar en Valdesoto, pero preferimos visitar un par de lugares interesantes, e invitamos a los lectores que vengan por aquí, a que hagan este pequeño desvío que no les va a pesar. Caminamos hacia la iglesia de S. Félix, cuya curiosa arquitectura puede apreciarse en la fotografía. Luego caminamos unos metros por la carretera hacia la derecha  en dirección a un núcleo de casas; entramos entre un bar y una casa de piedra, siguiendo un indicador que dice: Landía.

En la primera intersección, vamos a la derecha guiados por una señal, para visitar la capilla de Los Reyes o de Les Justicies. Está situada en una propiedad de la familia Camino, denominada “Les Justicies”. En una de las visitas que hicimos a este lugar, una de las propietarias, al vernos observándola desde fuera, nos abre esta pequeña joya, nos la enseña y comenta muy agradablemente. Están restaurándola, pero se puede apreciar el magnífico retablo de la Adoración de los Reyes Magos al que debe su nombre. Hay que mencionar también un curioso hórreo que se encuentra frente a la capilla y que es  el primero y único que hemos visto hasta el momento con las esquinas redondeadas.

Iglesia de S. Félix en Valdesoto
Es casi obligado visitar la capilla de Los Reyes en Landía

Volvemos al punto donde interrumpimos la marcha para entrar hasta esta propiedad y continuamos con el camino que traíamos, siguiendo una estrecha carretera asfaltada, más bien un camino, muy agradable de caminar. Unos metros más adelante sale a la izquierda una caleya que asciende ligeramente hacia unas casas. Arriba entramos de frente en una carretera estrecha y sin tráfico, como todas las que andaremos,  que deja a la izquierda una casa con mirador y un almacén grande. Seguimos de frente hacia un hórreo y dejamos a la derecha una urbanización de chalés; estamos atravesando el pueblo y al llegar a una bifurcación seguimos por la derecha, pasando una vieja panera. Dejamos el “Centro Social” y un poco más adelante encontramos de frente una bonita casa de piedra muy remozada, de planta y piso, con corredor y balaustre torneado; al llegar a ella nuestra ruta sigue hacia la derecha. Un poco más delante encontramos a la derecha dos indicadores que dicen “A la casona de Faes” y “A la casona de Leceñes”.

En poco tiempo estaremos en una intersección, donde caminamos a la derecha, bordeando una casa grande y sus cuadras, entrando en una estrecha carretera que desciende ligeramente; dejamos una casa revocada de piedra y luego una pista que sale a la izquierda, para seguir en dirección a una casa verde con tejado negro. Sin dejar el camino, llegaremos a una intersección en donde tomaremos hacia la derecha para alcanzar pronto un grupo de casas entre las que destaca una de color azulete y otra de piedra: estamos atravesando Faedo.

Hemos alcanzado a otra intersección con una casa nueva en el vértice; caminamos hacia la izquierda en dirección a unas casas que vemos al frente; al llegar a la  intersección  caminamos hacia  la derecha pasando entre una casa alargada  y un tendejón de bloques de cemento; estamos en Negales.

Torre de Vigil

Caminamos ahora hacia otro grupo de casas que se ven abajo y que forman el lugar llamado Vigil (Vixil). A la izquierda divisamos perfectamente desde el camino la “Torre de Vigil”. Entramos en el pueblo y nos topamos con unas hermosas escuelas de época, hoy reconvertidas en centro social. Allí mismo, hacia la izquierda se camina hacia la llamada “Torre de Vigil” que perteneció a la familia de este nombre. En poco tiempo, sin perder de vista la torre, encontraremos un camino a la derecha que sube hacia la torre. Al inicio del camino hay un cartel donde se nos cuenta algo de la historia de este lugar.

Volvemos por el mismo camino a las escuelas y caminamos ahora de frente, dejándolas a la izquierda. Un poco más adelante, en una intersección, caminamos hacia la derecha, pasando una casa con unos pinos a la entrada y luego otra con las ventanas y puertas enmarcadas de ladrillo rojo. Desde allí vemos la iglesia de Santa Eulalia, situada en un rincón donde podemos detenernos. Nos cuentan unos vecinos que a primeros del mes de Diciembre se celebra una fiesta con gaita, tambor y sidra dulce con castañas. Tiene mucha tradición en todos estos alrededores y tenemos intención de enterarnos de la fecha exacta.  Seguimos luego nuestro camino, dejando la iglesia a la mano izquierda, para atravesar entre un conjunto de viviendas típicas y hórreos, y entramos otra vez a la carretera que traíamos. En pocos metros encontramos una desviación a la derecha con fuente y lavadero, pero nuestro camino sigue de frente. Un poco más adelante pueden contemplarse a la derecha de nuestra marcha los restos de un antiguo horno de una tejera, con su arco de ladrillo y sus bocas perfectamente reconocibles.

Palacio de Aramil
Iglesia de Santa Eulalia

Seguimos caminando por la carretera hasta encontramos  con un desvío hacia la derecha que se dirige a La Vega y que no seguimos; nosotros continuamos por la carretera que se ha ensanchado y se dirige hacia un puente que nos deja atravesar la autovía; nada más atravesarlo veremos que la carretera se dirige de frente hacia Aramil, pero nosotros entramos allí mismo a la derecha por un camino que pasa bajo el puente; nada más pasarlo, nos sale a la derecha un camino asfaltado que nos lleva hasta una intersección muy interesante: a la izquierda se va hacia la iglesia de Aramil que se divisa desde aquí; de frente se va hacia el palacio de Aramil y hacia la derecha lo que luego se dirá.

Comenzamos a caminar de frente para ver el palacio de Aramil y al llegar a unas casas comenzamos a divisar el caserón a la izquierda. No se puede visitar, pero iremos hasta allí para verlo desde fuera. Si los lectores se conforman con una imagen, aquí se le ofrece una fotografía. Luego ha de volverse a la intersección para caminar hacia la iglesia de Aramil. Es un monumento de interés; se llama San Esteban de los caballeros  y “es una iglesia románica del siglo XII con planta rectangular de una nave, con ábside semicircular y orientada hacia Belén. La fachada principal …” Todo esto se cuenta para animar a que se visite, ya que lo verán, mucho mejor  y más completo, en un panel informativo que está junto a ella.

Después de esta visita obligada volvemos al punto de intersección para caminar, ahora de frente, en la tercera de las opciones que se indicaron. Llegaremos pronto a un grupo de casas y en la intersección caminaremos a la izquierda, pasando una nave y luego una casona de piedra con sillares en esquinas, puertas y ventanas. En la próxima intersección caminaremos a la derecha, en dirección a una ruinosa casa de piedra, llegando pronto hasta un edificio de planta cuadrada, con paredes de mampostería y sillares en las esquinas y un arco cegado. Alcanzamos pronto un stop y giramos a la izquierda en dirección a unas naves y una capilla sin culto que se encuentra dentro de una propiedad. Continuamos el camino dejando las naves a la derecha para llegar a una señal que indica stop a 150 m y que nos sirve de referencia para girar allí mismo hacia la derecha, entrando por una caleya que desciende ligeramente a la espalda de las naves y la ermita que dejamos antes.

Iglesia románica de S. Esteban de los Caballeros

Nos encontramos en la intersección de tres caminos y seguimos por el de enfrente, para llegar en unos pasos a El Camino. Atravesamos el pueblo en dirección a las antiguas escuelas, dignas de que se les eche un vistazo; antes de llegar a ellas, sale a la izquierda nuestra ruta, que nos llevará en poco tiempo hasta un lavadero casi oculto a la izquierda del camino, ¡qué pena!.  Seguimos hasta otra intersección donde también caminaremos de frente, no sin anotar que hace un buen rato tenemos a la izquierda la vista del pico Castiello, con su cruz que se entrevé allá a la derecha. Pasamos un stop y llegamos a un lugar llamado La Quintana, como nos dice un indicador; dejamos a la derecha El Rebollón y cruzamos las vías del tren, para entrar en el barrio de La Matuca, nombres que conocemos porque lo ponen por allí los indicadores y que se agradece para saber por dónde andamos. Se entra en una carretera paralela a la autovía hasta pasar por debajo de un puente, dejando a la izquierda la iglesia y el cementerio. En unos pasos nos ponemos en la estación de Lieres, en un agradable paseo que puede llevarnos de diez a doce kilómetros; o catorce, como nos dice el que los cuenta con ese curioso aparato que casi nunca acierta.

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