Monte, mina, canteras y ermita

De Olloniego a Soto de Rey

 
 

 

Puntos de referencia: Pasaje bajo las vías y puente peatonal – señales del sendero GR100 - Desviación a Servanda – instalaciones mineras abandonadas – enlace con carretera y poste del GR100 – La Güeria – frente de escombrera y túnel – pozo Olloniego -  portilla y “Monte de la Comunidad de Olloniego” – bocamina – portillas “de somier” -  mojón y vista de Casares -  Alto de El Padrún – entrada a carretera de Llandellana – vista de las canteras – Llandellana de Abajo – Sardín – puente y estación de Soto de Rey.

Alternativa: Desviación a Valmurián - no entrar hacia Llagos - caleya en descenso (SL-A1) - Baíña - Loredo - sendero peatonal.

 

Comenzamos la caminata en la estación de RENFE en Olloniego, adonde hemos llegado utilizando como siempre los transportes públicos para desplazarnos desde nuestro lugar de residencia. Salimos de la estación, pasamos bajo las vías y luego el puente peatonal sobre la autovía. A la salida caminamos hacia la derecha viendo ya las señales roja y blanca del sendero GR100 que nos acompañarán hasta que más tarde alcancemos el alto de El Padrún. Llegamos a una desviación; a la izquierda sigue la carretera hacia La Mortera, pero nuestros pasos van por la carretera estrecha de la derecha hacia Servanda y Malpica como se ve en un indicador de carreteras. Cuando pasamos Malpica, sale a la izquierda una carretera que no seguimos y que se dirige hacia los arcos de un viaducto que ya se entrevé, mientras que nosotros caminamos hacia la derecha; llevamos a nuestro lado instalaciones mineras abandonadas y escombreras que veremos en toda la primera parte del camino.

Pozo Olloniego
Vista de Casares, llegando al Padrún

La carretera corre encajonada en un estrecho valle, flanqueada de un bosque tupido y en muchos lugares agreste y casi impenetrable. Abundan los castaños, añosos la mayor parte, entre una vegetación variada; casi sin darnos cuenta llegamos a una carretera que viene de derecha a izquierda, divisando al frente un poste de señalización de la ruta mientras caminamos con un arroyuelo que baja en contra de nuestro andar. Llegamos a La Güeria, lugar de una sola casa; hay una tapia al frente por cuya izquierda continúa nuestra marcha. Pasamos un poco más adelante una vieja casa abandonada, con una higuera que nos ofrece generosamente sus frutos. En La Güeria comienza la marcha que lleva a San Frechoso y que puede verse en la Página de Inicio

Seguimos con el camino y a unos metros se ve el frente de una escombrera de buena altura, con un túnel que nos permite atravesarla; a la salida sube hacia la izquierda una carretera muy pendiente, que no seguimos, y que sabemos  se dirige a San Frechoso, como señala un indicador en su comienzo. Seguimos de frente guiados por las señales del camino, lo suficientemente abundantes y bien colocadas para asegurar a los senderistas una marcha relajada aunque sea la primera vez que pasen por aquí. En no mucho tiempo se llega a la explana del pozo Olloniego, con su castillete silencioso, sus viejas y abandonadas naves de ventanas  sin cristales, pintadas de añejas peticiones sindicales, todo ello con un aire de nostalgia. Pero seguimos.

A la derecha sale una pista ancha de muy buen caminar y entramos por ella; pasamos una portilla metálica y nos disponemos a atravesar un monte. “Comunidad Monte de Olloniego”, dice en un cartel, y aunque sea propiedad privada tiene paso permitido. A unos metros topamos con una pared rocosa y el camino gira a la derecha, pero antes observamos una boca de mina o túnel de unas buenas dimensiones, que casi oculta la maleza. Caminamos atravesando el bosque por la pista ancha y de muy buen andar que traemos, dejando otra boca de túnel medio escondida a la izquierda y de las mismas proporciones que la de abajo. Pasamos otra portilla “de somier”, dejamos al lado del camino una vieja caseta de transformador eléctrico, y desechamos un camino que baja a la derecha... pasamos otra portilla como la anterior y luego otra más.

De frente se ve un mojón con las indicaciones de la ruta que seguimos; a la derecha baja un camino que no nos interesa, mientras que caminamos por el de la izquierda con el piso de hierba y seto a la derecha. El bosque se ha abierto para dar paso a praderías y a un paisaje muy amplio; de frente vemos, medio recostado sobre la ladera, el pueblo de Casares y a la derecha un buen puñado de pueblos orientados a la solana y que hemos recorrido en otras rutas,  destacando de todo ello las ruinas del castillo de Tudela. En el pico puntiagudo de la panorámica que ofrecemos, saben los que conocen estos parajes que se espetan las ruinas de este castillo. Seguimos unos metros nada más y sin casi darnos cuenta hemos llegado al Alto de El Padrún y a la antigua carretera nacional, hoy casi sin tráfico.

En unos metros vemos a la izquierda de la carretera un antiguo mojón kilométrico y de información, de los que por aquí no quedan muchos, y que en sus caras dice: “ a Oviedo 14; a Lena 19, al límite de la provincia 25”;  curiosamente indica la abreviatura de kilómetro de la manera Kº; otra curiosidad que nos lleva a los años infantiles de la enciclopedia: en una de sus caras la distancia viene expresada en esa rara unidad  que siempre habíamos pensado que no se utilizaba para nada, los Miriámetros.  Enfrente se anuncia la sidrería Ángel, que se cita aquí por varios motivos, y no sólo por la especialidad en “tortilla de picadillo”, sino por otros que pueden contemplar los que por aquí vengan.

[Es un recuerdo vivo de lo que eran las antiguas tiendas en las que se vendía de casi todo. Todavía conserva su mostrador ancho y de madera, viejo y desgastado, adecuado para su función de “mostrar” las mercancías ..., con su antigua balanza. Un paño de la pared se ve cubierto de una estantería de múltiples y estrechos cajoncillos, conservando sus letreros todavía, aunque ya ilegibles, y en los que se guardaba la mercancía fina; debajo, los grandes cajones de tapa inclinada y abatible, donde se tenían al alcance del cogedor la sal gorda, el pimentón de Aldeanueva, los garbanzos de la Bañeza, ... Acabando de llenar el paño de la pared, estantes repletos de botellas acostadas y que, a lo que se ve, ninguna boca va a beber ya, y ninguna mano quitará la capa de polvo que las cubre... En la pared frontera destacan un escudo del águila imperial de Toledo con su dos espadas y un poco a la derecha, el retrato del Jefe del Estado anterior, Francisco Franco. Una especie de museo de recuerdos se encuentra en la pared izquierda y que no se describe para quedar al lector con las ganas ... y animarlo para que se dé una vuelta por aquí, que se detenga y lo contemple con sus propios ojos. En las vigas de madera que forman el techo se ven todavía innumerables clavos de los que colgaban jamones y embutidos, como se encarga de contarnos su dueño, con mucho detalle y con un tanto de melancolía. Un saludo, amigo y a seguir con ese ánimo]

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[Hoy hemos vuelto por aquí. Nos hemos llevado una triste sorpresa.  La tienda se ha inundado por las lluvias que el tejado no supo detener. El agua, que no el tiempo, ha terminado con ella. La nostalgia puede hacernos recordar la antigua tienda, pero el señor Ángel sigue atendiendo enfrente, con la amabilidad de siempre, en un agradable establecimiento. Su esposa nos preparó el otro día una tortilla que quita el hipo]

A la derecha sale una carretera estrecha que baja a Casares y frente a ella sale otra carretera también estrecha con indicadores al comienzo que nos dicen que por allí puede llegarse a Valmurián, Llandellana, Sardín y Soto de Ribera.

ALTERNATIVA Al final se da una opción también muy agradable.

Casona de los Hevia, en Sardín

Entramos por ella y seguimos carretera adelante. En poco se llega a una bifurcación; la carretera sigue hacia la izquierda, pero nosotros tomaremos una pista ancha que sale a la derecha con una señal que dice: “Sardín y Soto de Ribera”, dando vistas enseguida a la torre de las canteras de Valmurián, con un gran roquedo a la derecha y una enorme hendidura de extracción de piedra a la izquierda. Pasamos las instalaciones sin entrar en una carretera que curvea a la izquierda y en bajada, pues nosotros seguimos nuestro agradable caminar por la pista-carretera y siguiendo de frente; otra indicación nos dice que por allí llegaríamos a Llandellana de Arriba si camináramos hacia la derecha; nos han dicho que es un lugar que merece visitarse, pero hoy caminaremos hacia la izquierda, marchando hacia Llandellena de Abajo como nos indica un cartel.

Ermita de S. Antonio, a la salida de Sardín

Llegamos a este bonito lugar, formado por un cogollo de casas muy antiguas,   hermosas, de fachadas de piedra con corredor, presentando todo ello un conjunto que se deja mirar con agrado. Seguimos camino y en menos que se cuenta, se llega a un indicador que pone “Sardín” y que nos manda hacia la izquierda llevando a la mano la alambrada de una granja de gallinas.

Entramos en Sardín en busca de la casona de los Hevia; un poco más adelante se encuentra la ermita de San Antonio, de la misma familia; la ermita, un hermoso tejo a su entrada y un banco muy aparente que allí se encuentra, invitan al caminante a un descanso. Se sigue la carretera caminando sin ninguna fatiga alguna; luego comienza un acusado descenso curveando hasta enlazar con otra carretera más ancha que se toma hacia la izquierda. Estamos llegando a Soto de Rey y si pasamos el puente hacia la derecha, entraremos en unos minutos en su estación, donde podemos dar por terminada esta caminata de unos 12 ó 14 Km.

Si se desea caminar algo más no se entra en el puente, sino que caminaríamos de frente, por la orilla del río, aprovechando el paseo peatonal para llegar a Soto de Ribera, y hacer una visita a esta localidad, base de la central eléctrica de ese nombre. A unos pasos está el apeadero de Las Segadas donde puede también tomarse, el tren, habiéndole añadido otros  par de kilómetros la ruta.

ALTERNATIVA

Panorámica desde "La Cantera"

Caminamos hacia la izquierda en la bifurcación, para dirigirnos a Valmurián, por lo que fue una antigua pista transformada ahora en una carretera de cemento. Llegamos a las casas que se conocen como La Cantera; a la izquierda se distingue la explanada de una escombrera, la central de La Pereda y, más allá, Mieres. En muy poco tiempo nos ponemos en Valmurián; allí un indicador de rutas nos dice que por la derecha llegaríamos a Llagos, pero seguimos el que nos invita a caminar por la izquierda hacia Baíña. En la próxima bifurcación dejamos el camino más cómodo que sigue de frente hacia una panera y unas casas, y entramos por la izquierda en una caleya en descenso, guiados por la señal del sendero local SL - A1, que nos manda entrar por allí.

Coqueta estación del antiguo ferrocarril minero

El camino se estrecha en algunos tramos medio comido por la maleza; casi se convierte en una canal para dejar pasar las aguas de las lluvias, pero luego se ensancha y no presenta dificultades en caminarlo, siempre en descenso, en algunos momentos bastante acusado. Entramos entre las primeras casas de Baíña, donde ha de hacerse una parada pues tiene rincones muy agradables y gentes muy amables y conversadoras. Caminamos hacia el apeadero de FEVE que dejamos a la izquierda y caminamos hacia el puente sobre el río Caudal en dirección a Loredo. Subimos hasta el área de descanso construida en lo que fue la explanada de la pequeña estación, que afortunadamente se conserva muy coqueta, y desde donde podemos contemplar este pueblo con su curioso desorden urbano que le da un encanto especial. Seguimos camino por la senda peatonal construida sobre lo que fue el ferrocarril minero, para llegarnos a la estación de RENFE en La Pereda, donde damos por terminada esta caminata. (Último recorrido en Agosto de 2010)

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