VALLE DE LA COLLÁ

Pueblos tomando el sol

 
 

 

Puntos de referencia:  Estación en Pola – carretera de Riosa – Muñón Fondero – Culquera – Cruce de caminos – la Maerá -  entrada a la derecha –  Reconcos – desvío opcional a San Martino – seguimos a la izquierda – intersección de las dos rutas – cabaña de bloques de cemento y camino a su derecha – portilla de palos horizontales y camino impracticable a la derecha – Retrullés – opción de bajar a Villallana – fuente a la izquierda – portillas – Misiegos – portilla, prado y camino que se interrumpe – punto de conflicto – cabaña, prado y busca de camino – encontramos la pista y saltar cierre de prado – cuadra de piedra y madera – cabaña con señal de la ruta – enlace con pista ancha – El Padrún – Villallana – puente – pista hacia Pola – estación

 

Nuestra caminata comienza en la estación de RENFE en Pola de Lena. De allí salimos hacia la plaza y luego caminamos en dirección a Oviedo para llegar hasta encontrarnos con la carretera que lleva a Riosa, por la que a subimos después de pasar bajo el viaducto. Los caminantes huimos en lo que se puede de las carreteras, pero aquí no tenemos otra manera de comenzar. La carretera no tiene mucho tráfico y se compensa el recorrido de unos tres kilómetros con la espléndida vista que llevamos, sobre todo a nuestra izquierda y al frente. Llegamos pronto a Muñon Fondero, con el arroyo de  Muñón que baja a nuestra izquierda, corriendo por el valle del mismo nombre. Como en cosa de dos kilómetros llegamos a Culquera de Abajo, pueblo muy resguardado y soleado, de donde sale a la izquierda una pista que lleva al valle. En poco más nos ponemos en Culquera de Arriba. Un letrero de rutas nos indica que por aquí pasan las rutas PRAS 79, que nosotros vamos a seguir, y la 80 que nos acompañará coincidiendo durante parte del recorrido. Un panel nos da unas ligeras indicaciones sobre este lugar: “Culquera de Arriba, sobre el valle de Muñón, por donde pasa el Camino del Trechuru  de Riosa”.. Unas vistas muy hermosas alegran la subida que hemos hecho. Estamos en un cruce de caminos, en la Maerá. A la izquierda se baja a iglesia parroquial dedicada a Santa Eugenia; de frente sigue la carretera hacia Riosa, pasando antes por el alto de La Segá, y a la derecha seguiremos nuestro camino abandonando la carretera. Pero eso será después de pararnos unos minutos a contemplar estos alrededores y conversar con unos amables vecinos que nos dan detalles de cada una de las cosas que podemos contar aquí. De derecha a izquierda, nos dicen, se ven las minas abandonadas de mercurio de Soterraña; a su izquierda, y arriba, Maramuñiz, por donde nos indican una ruta que nos parece muy interesante, y que intentaremos recorrer otro día. Todos los pueblos parece que se han desparramado en este magnífico día para tomar el sol.

Desde la Maderada nos despedimos de La Iglesia
Hacemos una parada a la salida de Reconcos para contemplar este hermoso paisaje.

Entramos por una pista hacia la derecha como se indicó, para atravesar por entre las casas, siguiendo  las señales de los cicloturistas, un triángulo y dos circulitos en azul, ya que la señal de senderismo, amarillo y blanca, han desaparecido con el paso del tiempo. Subimos una pendiente donde volvemos a ver otro cartel explicativo de la ruta: “La Maderada (La Maerá), uno de los pueblos más soleados de todo el Valle de Muñón, situado en una zona de tradición maderera”.

Caminamos con el valle a la derecha y en poco llegamos a Reconcos, muy bien defendido de los vientos del Norte y muy soleyero, donde nos saluda otro cartel: “Senderos PRAS 79 – 80, pueblo del Valle de Muñón, bajo el cordal que lo separa del valle La Collá. Castro del Curuchu”.

Terminamos el camino de cemento y caminamos ahora por uno de tierra con unas vistas muy agradables a nuestra derecha. El agua corre por la pista como si se tratara de un arroyo y sirve para desaguar un regato que se mete en ella por la izquierda. Luego el camino asciende rodeado de arbolado y con ribazo a las dos manos, llegando al rato a un desvío; aquí se da una opción a los caminantes que lo deseen, para bajar por la derecha hasta San Martino y caminar desde allí hasta Villallana donde puede tomarse el tren, acabando así la caminata. Los que quieran seguir por la izquierda con nosotros, verán marcada en un poste la ruta PRAS 79, caminando por una pista con valla de palos horizontales a la derecha y ribazo a la izquierda. Pasamos por un lugar con abundancia de castaños y claros de prados, para subir luego un repecho que lleva aun prado con portilla de varillas de hierro. Llegamos pronto a otra intersección, que nos servirá también de referencia; de la izquierda baja una pista con señal de la ruta PRAS 80 que viene del Alto de La Segá, mientras que la nuestra continúa por la derecha, con prados a las dos manos. Pasamos una cabaña y de repente nos encontramos en un lugar muy abierto desde donde se divisa el valle casi a la mano y al fondo Pola de Lena. Dejamos a la derecha otra cabaña con el tejado casi a ras de la senda y legamos en poco a una portilla y un prado grande. A la izquierda se ve una cabaña de bloques de cemento y entre ésta y el prado se ve un sendero continuación del que traemos y por el que entramos. El camino pronto comienza a descender y puede encontrarse algo embarrado y cerrado por la maleza, por lo que es necesario dejarlo de momento y salir a la izquierda para caminar unos veinte metros paralelos al camino para volver a él cuando se pueda. Caminamos luego por la pista, unas veces más ancha y otras comida en parte por la maleza, pero sin inconvenientes graves. Vemos a la derecha una cabaña de buen tamaño y a esa mano divisamos abajo Villallana y al frente, al otro lado del valle, la subida a Carabanzo que hemos recorrido en otras ocasiones.

Una vista del valle alargado; parece que, casi a la mano, tenemos a Pola de Lena
En el camino dejamos buenos prados con las tradicionales cabañas

Esta ruta tiene una parte cómoda y otra aventurera, pues los caminos, como apreciará el lector no se encuentran en las buenas condiciones que estuvieron. Y es una pena porque el Ayuntamiento de Lena se caracterizó en este aspecto por mantener unas rutas muy bien cuidadas y señalizadas. Pero dejemos las lamentaciones, para indicar que llegamos a otro punto de ligero conflicto y de referencia para los que sigan el recorrido con nuestro grupo. Nos encontraremos con un cierre de palos horizontales y a su derecha un sendero que baja muy comido por la maleza. Pasamos los palos y en el prado se distingue la continuación de la pista que traemos y que se dirige al otro lado, donde hay una portilla de las mismas características. Sería muy pretencioso por nuestra parte recordar a los lectores la obligación caminera de quedar todas las portillas en las condiciones adecuadas, y por eso no se lo recordamos, pero sí lo hacemos.

No hacemos caso de una pista que nos baja de la izquierda y seguimos de frente y en ligero descenso, con la autopista abajo y unas vistas muy amplias. Entramos en Retrullés, hermoso pueblo, muy bien situado y soleado como todos los que hemos recorrido. Llegamos a una especie de mínima placita donde vemos a la derecha una carretera que nos ofrece otra opción, muy indicada para los nada aventureros ni amigos de que se le manchen las botas. Esta opción consiste en tomar esta carretera y bajar a Villallana. El grupo camina hacia la izquierda y deja una carpintería a la derecha y una buena fuente a la izquierda, entrando por una pista ancha y de muy buen caminar. Pasamos un cierre de finca de dos portillas y seguimos caminando hasta la salida donde volvemos a encontrar otras portillas gemelas a las anteriores. Llegamos en poco tiempo a Misiegos, donde los miedosos de los perros tendrán motivos suficientes para jurar en hebreo cuando vean tres perros que andan libres al lado de la casería. Continuamos el camino hasta llegar a otra portilla de palos atravesados; a su izquierda sale un sendero que se aleja por el monte. Nosotros hemos de pasar la portilla y caminar por una pista con prados a las dos manos. De pronto el camino se nos interrumpe y parece como si se nos hubiera perdido, viendo una especie de regato comido por las zarzas y la maleza. Veremos en el prado una cabaña de piedra medio derruida y nos dirigimos a ella; dejándola a la derecha, caminamos por el prado por donde se adivina  el inicio de una pista que se dirige al frente y que al final desciende, ya bien marcada. La pista, sin señales de ruta desciende en algunos lugares con bastante pendiente, curveando y permitiéndonos ver en algunos lugares la civilización de la autopista cuando nos creíamos perdidos. Se pierde otra vez el sendero y seguimos hacia abajo por el prado hasta llegar al límite, cerrado con palos y zarzas, que cada uno intentará saltar como pueda. A la izquierda, del otro lado, se ve una cuadra y la pista bien marcada que continúa, por lo que saltamos por allí para alcanzarla. Vemos ahora lo que parecía arriba un regato y que nos da la impresión de ser el antiguo camino ahora impracticable.

Estamos llegando a Retrullés, un hermoso pueblo muy bien situado, de gentes muy agradables en el trato

Acaba aquí la parte un tanto aventurera, algo exagerada para darnos un poco de importancia, y caminamos por la nueva pista encontrando pronto una señal de la ruta en la esquina de una cabaña de piedra medio arruinada.

La pista siempre en descenso nos va arrimando al valle y en poco tiempo enlazamos con una pista ancha en la que caminamos hacia la derecha, llegando a lo que se llama El Padrún. Caminamos ahora con mucha comodidad, entramos en Villallana, donde nos podemos tomar el tren como se apuntó más arriba. Sin embargo nuestra idea es cerrar el circuito llegando a Pola de Lena. Dejamos la iglesia de san Martín, pasamos el puente , nos dirigimos hacia la gasolinera y allí caminamos hacia la derecha por la pista paralela a la autopista y que ya hemos utilizado en otras rutas para llegar o volver de Carabanzo. Llegamos a Pola de Lena y nos dirigimos a la estación donde damos por terminada esta ruta en la que hemos recorrido unos dieciséis kilómetros o así. Aunque no hay que hacer mucho caso del aparato de contar la distancias para anotarlas, pues nos parece mejor apuntar las cosas que nos gustan; y aquí hemos encontrado muchas.
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