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POLA DE LENA - SANTA CRISTINA - CAMPOMANES
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Comenzamos esta caminata en la estación de RENFE en Pola de Lena, desde donde nos dirigimos hacia la plaza. Si se deciden a recorrer esta ruta que hoy proponemos, en un sábado como lo hace nuestro grupo, encontrarán allí un mercadillo con cosas interesantes para mirar y algunas para añadir a la mochila; luego podrán apreciarlas en lo que valen en esa hora justa en la que las ganas de comer se convierten en hambre. Dejamos el bullicio del mercadillo para bajar hacia la pasarela peatonal y por ella pasamos por encima de la autopista; cuando salgamos de la pasarela nos dirigimos hacia un stop que distinguimos y al llegar a él, comenzamos a subir por la carretera. Se van apagando un poco los ruidos de la autopista y pasamos un lugar llamado Los Campos, llegando a Valle a unos 2 Km. desde nuestra salida de la estación. En la primera casa que encontramos, sale a su derecha un camino de cemento que sube hacia el pueblo; cuando llegamos arriba, giramos a la derecha para encontrar a una fuente y lavadero donde hay varias señales de senderos, entre ellas la del PRAS85 que seguimos. Comienza ahora una pista que llanea y discurre flanqueada de arbolado y fácil de caminar. Más adelante, se encuentra a la izquierda del camino, una casa de referencia, que se llama Villa García, como se lee en un letrero colocado encima de la verja de entrada; la pasamos siguiendo el camino que baja y luego gira a la derecha; no hemos caminado mucho cuando el camino se estrecha bastante, dejando el arbolado ahora sitio a grandes matas de endrinos y de hinojos. Se llega a una bifurcación en la que se ve un prado con cabaña de piedra y que puede presentarse como un punto de duda. El camino principal tiene aspecto de ser el que sale por la izquierda, y no hay señales; por la derecha sale un sendero estrecho y casi comido por la vegetación. Nunca hemos sabido con seguridad cuál es el camino; desde la primera vez que pasamos por aquí nos entró la duda, entramos por el de la derecha y así hacemos ahora también. Más abajo se deja a la izquierda una cancela y una cabaña y, al poco, comienza la bajada de un antiguo camino, ancho, empedrado y con piedras muy sueltas. Se llega a un arroyo que hay que vadear; pero que nadie se asuste pues trae muy poco agua y lo pasamos por unas piedras. A la salida llegamos a una carretera y caminamos unos metros hacia la derecha, en dirección a una casa que se ve del otro lado de la carretera. A la izquierda se ve una pista o camino de cemento por donde vamos a entrar y que es la continuación del PRAS85 que traemos desde el inicio de nuestra caminata. Pero antes de entrar por él, deberíamos caminar unos metros por la carretera para llegarnos hasta las casas que se ven abajo y que forman el pueblo de Columbiello. Su mismo nombre ya lo hace sugestivo; puede uno perderse por sus calles, contemplar la iglesia de San Vicente y hacer un breve descanso en los alrededores de la fuente.
Luego desandamos unos metros para volver al camino de cemento que indicamos antes y entramos por él; en unos pasos llegamos a las puertas de una hermosa casa llamada La Piniella, en la que vive un amable matrimonio. Siempre que pasamos por aquí, fisgamos si están en casa, para detenernos a descansar y a charlar en un estratégico banco muy bien situado en la fachada de su casa; desde allí disfrutamos de la hermosa vista que se contempla y compartimos con ellos un poco de charla y la fruta apetitosa que nos ofrecen. Seguimos el camino que ahora es ancho y con el suelo de tierra; se dirige hacia una gran torre de alta tensión, que pasamos dejándola a toque de nuestra mano izquierda; bajamos luego por un sendero estrecho, con mucha piedra pequeña suelta, bastante pendiente y muy resbaladizo. Abajo encontramos un par de casas al lado de la carretera. Vemos por allí la flecha amarilla del camino de Santiago, la blanca y roja del Camino de La Plata y la blanca y amarilla del nuestro, pues allí confluyen los tres; nosotros caminamos hacia la izquierda con la idea de llegar a La Cobertoria, mientras a la derecha volvemos a ver Columbiello y Vega del Ciego. En La Cobertoria es obligado contemplar la hermosa estación, fruto del buen gusto de personas que no se limitaron a diseñar una vía de comunicación que uniera estas tierras con la Meseta. Los que conocen estos contornos, saben que otras estaciones, almacenes anejos y puentes, tienen un aire de buen gusto que los caracteriza. En lo que fue estación, se ha establecido un “aula del prerrománico”, en la que casi es obligatorio entrar para conocer parte de la historia de estos alrededores. Volvemos a atravesar las vías para tomar un camino empedrado que sale de la casa frente a la estación; en muy poco tiempo nos va a conducir a la explanada donde se encuentra esa joya del arte prerrománico que es la ermita de Santa Cristina. Después de la visita obligada a la ermita, volvemos al punto por donde llegamos al montículo, para continuar por una pista que nos conduce hacia una carretera y en muy poco llegamos a El Palacio. Un entusiasta lugareño nos cuenta que aquí tuvieron residencia los reyes asturianos y que hubo monasterios y palacios que nos narra y adorna con todos los datos que puede. La mayoría hacemos como que escuchamos, y uno que nos acompaña y que sabe mucho de estas cosas, nos dice después que no hay nada cierto en lo que acabamos de oír, y que ... Pero, ¡quién sabe si no tendrá tanta razón el parlanchín viejecillo que tomaba el sol a la entrada del pueblo!
Pasamos el puente y caminamos por la carretera unos minutos; pronto encontramos a la derecha un poste de cemento con la señal blanca y roja que nos invita a dejar la carretera y tomar un camino al que da entrada. En poco tiempo enlaza con la carretera que dejamos hace unos instantes y caminamos hacia al derecha. Vemos un pueblo al que nos dirigimos; es Alcedo, un hermoso lugar con casas típicas muy bien conservadas y algunas muy remozadas. Pasamos su ermita de la Inmaculada y, dejándola a la derecha, salimos por una caleya en la que se ven señales blanca y roja para recordarnos que vamos bien por este camino. El camino que llevamos se anda bien y no lo abandonaremos hasta llegar a Campomanes; está rodeado de matas de robles y castaños, clareando en algunos lugares en los que la inclinación del terreno se hace menos pendiente, para dar paso a “prados de diente” donde pasta ganado vacuno. A la derecha y abajo, llevamos, desde que salimos de Pola de Lena, la carretera y la vía del tren; del otro lado del valle, la vertiente más poblada, muy salpicada de pueblos y aldeas que ya hemos recorrido otras veces. Mientras contemplamos lo que aquí se dice y otras cosas más que se observan en las fotografías que pueden verse, damos vista allá abajo, a la derecha, a la villa de Campomanes; el camino parece que se interrumpe con dos enormes peñascos que dejamos a la derecha. Llegamos en poco tiempo a un par de casitas, una de ellas llamada El Convento. Entramos hacia la derecha en Cornellana y pasamos las vías del tren para entra en la calle de La Estación, donde hay una fuente por si se necesita. Frente a ella, no nos resistimos a contarlo, hay un grupo de casas; en una de ellas, de planta y piso, desde el dintel de las ventanas, nos despiden unas curiosas cabezas de un hombre y una mujer. En la estación preguntamos al que siempre mide lo que hemos recorrido y nos dice que unos doce kilómetros. En la estación, hermosa estación, tomamos el tren de RENFE para volver cada cual a su lugar. ++++++++++++
Estas salidas están preparadas para personas que deseen caminar alrededor de doce kilómetros en adelante. Pero hay personas con menos ganas de andar, o acompañadas de pequeños que han de ajustar con mucha medida sus caminatas. Para que esas personas puedan disfrutar como lo hacemos nosotros, se indican estas variantes: Variante una: Al llegar a Columbiello seguir carretera abajo y girando hacia la derecha en un cruce, tomamos una carretera con una cómoda acera que nos lleva hasta un puente. Lo pasamos y caminamos hacia la derecha para tomar un cómodo paseo fluvial, con bancos para el descanso, que nos lleva en poco tiempo hasta Pola de Lena. Variante dos: Cuando se llega a la estación de La Cobertoria, puede visitarse el aula del prerrománico y la ermita de Santa Cristina, volviendo a la estación, por el mismo camino por donde se subió, para tomar el tren. |