LA FELGUERA - LA VALLINA - COTORRASO - LA FELGUERA

Un pueblo dormido

 

 
 

Puntos de referencia:  La Felguera – Lada – fuente de los “güevos podres” – bifurcación – Pelabraga – La Nisal – Las Fayas – pista caminera – bifurcación y señales – portilla – La Vallina – tres senderos – La Vega – La Raposa – La Ceposa – carretera – El Carmen – Cuturraso – Candanedo – Los Veneros – Cuarteles de La Peña – Santianes – La Felguera

 

Salimos de la estación de FEVE en La Felguera y caminamos en dirección a la central de Lada que dejamos a nuestra derecha, así como la fábrica de Bayer. Atravesamos Lada hasta llegar a la iglesia; a la derecha hay un pequeño parque, donde nos detenemos para contemplar la conocida,  desde antiguo como “fuente de los güevos podres”. En la pared, una placa metálica explica: “Fuente Balneario de Ablaneo, 1882 – 2002, Aguas sulfurosas curativas”. Esta fuente tuvo desde siempre una fama extraordinaria para curar diversas enfermedades, de tal manera que venían gentes de muchos sitios de Asturias y de más allá,  a curarse, por lo que se establecieron varias fondas en los alrededores para acogerlas. Es curiosa la leyenda de su descubrimiento, como ocurrió con otras muchas fuentes en los más diversos lugares, por un animal enfermo; en este caso fue un burro, sin fuerzas ya, en la últimas, y  abandonado por sus dueños. Un jubilado que se encarga de contarnos todas estas historias en el parque, recuerda una coplilla de sus tiempos que decía:

La famosa fuente de los "güevos podres"

 

                                   “Si quieres curar tus males

                                     sin gastar mucho dinero

                                     vente por Lada a beber

                                     agua de la fuente’l güevo”

 

Seguimos nuestro camino hasta llegar a una bifurcación de la carretera; si subimos por la derecha llegaríamos en 5 Km. a San Tirso. Pero nuestro camino sigue por la carretera de la izquierda en la que un indicador advierte nos queda 1 Km. para llegar a Pelabraga y 2 Km. a La Nisal. Esta  carretera casi no tiene tráfico; de cuando en cuando pasa algún coche de los vecinos de estos lugares, pues la carretera no tiene salida. Dejamos a la izquierda una desviación hacia El Pontón y la carretera asciende para llegar a un lavadero restaurado, con fuente. Cuando llevamos andados unos cuatro o cinco kilómetros desde la salida,  llegamos a Pelabraga, continuando nuestro camino por la carretera que asciende suavemente y ganando altura poco a poco.

Llegamos a La Nisal, donde hemos ganado una altura de unos 380 m según nos dice el que lleva aparatos para medirlo todo. Hay una buena capilla que no debe dejarse sin visitar. Luego continuamos  para llegar en muy poco tiempo de caminata a Las Fayas, con unos 400 m de altitud. Aquí termina la carretera y comienza una pista caminera, ancha y con alquitrán al principio y luego de tierra y que se camina muy bien; dejamos un pequeño depósito de agua a la izquierda y en menos que se piensa llegamos a una bifurcación muy interesante. El camino de la izquierda va a Santo Emiliano, El Cabo, San Justo, La Nueva y Ciaño, en un largo y precioso recorrido que contaremos en otro momento. Hoy seguimos por la derecha, haciendo caso a un cartel de la ruta que nos promete que se llega a el “Alto de La Vallina” en 25 minutos. Quizás nosotros tardemos más, pues nos hemos propuesto dar un tranquilo paseo aprovechando el sendero que se nos ofrece y las posibilidades de contemplar a nuestro paso un bosque en estado casi silvestre,  porque los aprovechamientos que de él se hicieron en tiempos, se han abandonado en el presente. Aunque la carretera que hemos traído hasta aquí no ha sido mala de caminar, esta pista y su entorno nos compensa de patear el asfalto. El bosque de hayas, abedules, castaños y monte bajo que invade lo que puede, está surcado de arroyos, regatos y escorrentías que bajan por las alturas de nuestra izquierda y se hunden ladera abajo buscando el valle.

Llegamos a una portilla que cierra la pista y que atravesamos; a la izquierda hay un panel indicativo de la ruta. A la derecha vemos casas, que fueron el núcleo de un pueblo, abandonado, silencioso y roto: son los restos de La Vallina. En algún momento habíamos leído que La Vallina "era un pueblo dormido; casi como esos pueblos que emergen cuando la escasez de las aguas del pantano lo permiten". Al principio puede dar la impresión de que está quieto, silencioso y muerto; pero a poco que uno se fije, se nota que hay algo en el ambiente que lo rodea que nos dice que está vivo; adormecido, quizás; algo así como deseando despertar; pero no está muerto. Quienes han pasado por aquí, nos han confirmado la impresión que nosotros hemos sacado y que se observa en la fotografía a poco que uno se fije: está dormido.

Estamos llegando a Pelabraga y desde aquí vemos la Felguera
El "pueblo dormido" de La Vallina

El camino continúa ascendiendo ligeramente a la izquierda, haciéndose más pendiente a cada paso, pero dejándonos descubrir a la derecha un bello panorama con los restos de La Vallina, abajo en primer término, y un vasto paisaje hacia el fondo. Llegamos al Alto de La Vallina, con una casa de piedra a la derecha y, de frente,  la otra vertiente que se abre de sopetón y muy agradable a nuestra vista.

Allí se nos ofrecen tres caminos; el del medio y el de la izquierda están marcados con las señales blanco-amarillo de los senderos de Pequeño Recorrido. Puede seguirse el del medio, que desciende suavemente para atravesar el monte por abajo. Invitamos a seguir con nosotros el de la izquierda que llanea y que nos da la impresión de ser muy aparente para caminarlo. Seguimos atravesando un bosque, parecido al que hemos traído hasta aquí, pero que de vez en vez deja ver salidas hacia las cabañas que se ven de cuando en cuando. Las huellas que encontramos nos hacen pensar que pronto llegaremos a lugar habitado. Vemos al lado del camino un depósito de agua, mientras que el bosque desaparece de pronto y nos deja ver praderías a nuestro lado y, allá al fondo, crestas nevadas. La pista se convierte ahora en una carretera estrecha y asfaltada que nos lleva en unos pasos hasta la aldea de La Vega. Caminamos unos minutos más, ahora por una tranquila carretera local, y llegamos a La Raposa, otra aldea con una buena fuente y bancos que invitan a hacer una parada. Unos pasos antes de la fuente sale a la izquierda un camino con el indicador de la senda de “San Tirso”, que nosotros no seguimos, pues nuestra ruta continúa dejando la fuente y buscando la carretera que vemos un poco más abajo; al llegar a ella caminamos hacia la derecha, para llegar por ella, primero a La Ceposa y luego a El Carmen. Aquí tenemos un punto de elección; por la izquierda hemos hecho en otra ocasión el camino llegando a Cotorraso, caminando luego por el pico Candaneo o Cuitu y Los Veneros, para pasar por Santianes y entrar en La Felguera, camino que aconsejamos a quienes quieran hacernos caso.  Hoy, sin embargo,  bajaremos directamente por la carretera, cosa que no hemos hecho en ninguna ocasión, para pasar La Cuesta Naval, Pértiga y El Lindión,  y llegar a la bifurcación que nos encontramos a la salida de Lada, donde ahora cerramos el circuito. Caminando en sentido inverso al de la mañana, llegamos a la estación de La Felguera donde terminamos un camino de unos dieciséis kilómetros muy bien aprovechados.

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