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CAMINOS OLVIDADOS Desde La Felguera hasta a Ciaño
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Llegamos en FEVE a La Felguera, de donde salimos dando un paseo hacia Barros; nos situamos frente a su iglesia y desde allí vemos la primera señal de la ruta. A la derecha sale una calle-camino con suelo de cemento, paralela a la carretera por donde hemos venido y que discurre en sentido contrario durante unos metros. Para atravesar el pueblo no hacen falta señales pues subimos por sus calles en dirección a la salida. Al final hay una casa a la izquierda y comienza una pista de tierra por la que entramos. Encontraremos un poco más adelante una curva a la derecha; dejamos el camino de hierba que sigue de frente y tomamos en la curva la pista de cemento ascendente. A la salida de la pista hay un depósito de agua a la derecha, con una señal de la ruta y una torre del tendido eléctrico. El camino pronto se convierte en una pista de cemento con algunas higueras y castaños a izquierda y derecha. Poco tiempo después, se ve a la izquierda y un poco elevada, una casa ; hemos llegado a Pedrazos. El camino asciende ligeramente mientras atravesamos una zona con bastante arbolado que en sus claros nos permite una buena panorámica de los alrededores de La Felguera; abajo vemos el muro de contención de una balsa de mina.
El camino entronca con una carretera: hacia la izquierda se iría a El Pedival, pero nuestra ruta nos lleva hacia la derecha, para llegar pronto a una parada de autobús en otra intersección, caminando ahora también hacia la derecha. Hemos de andar un buen trecho por la carretera, sin casi tráfico, y cuando lleguemos a unas edificaciones de ladrillo medio abandonadas es señal de que nos encontramos en Las Minaes. Se sigue la carretera y nos encontramos en San Justo y en poco más se llega a Venta del Aire, con la conocida venta a la izquierda y el típico eucaliptón a la derecha. Continuamos carretera abajo y a poco de pasar la curva, se verán unas casas a la izquierda; es el Alto de la Carrera y por allí entramos a la izquierda abandonado la carretera y guiados por una señal blanca y amarilla de confirmación de la ruta, caminamos por un camino, primero de cemento y pronto de tierra. Después de andar un trecho se llega a una casa de piedra que vemos a la izquierda. En la esquina hay una señal blanca y amarilla de confirmación de la ruta que nos da la entrada a un camino de tierra. Atravesamos una zona de abundante arbolado y monte bajo, llevando un camino con ribazos a ambos lados. Después de un buen trecho de fácil caminar se llega a un camino de cemento y nos dirigimos hacia la derecha. Un banco invita a descansar a los que lo necesiten, pero conviene seguir un poco más para pasar la iglesia y encontrarnos pronto con la capilla de La Nava. (Tienen la llave en una casa a la derecha de la capilla) Atravesamos el pueblo, saliendo hacia la derecha. Pasamos un depósito de agua y se llega a Los Torgaos por camino de suelo alquitranado, entrando en el barrio de La Llana. Unos metros más adelante se encuentra el área de descanso de La Llana con bancos y mesas y, aunque no tiene agua, enfrente hay una casa con lavadero fuera donde sus vecinos amablemente dan permiso para cargar agua si se necesita.
Caminamos atravesando el lugar y bajamos por una pista en dirección a Pando; vamos a bajar a la carretera, pero no podemos pasar de allí sin saludar en “El Botiquín” a la buena señora Tina y, si hubiera suerte, probar su riquísima tortilla. En el entronque con la carretera giraremos a la izquierda unos metros; por allí veremos a la derecha la casa número 124, y entre ella y un poste con una señal de la ruta, sale un camino de tierra en suave descenso. Entramos por él y cruzamos las vías para llegar a la carretera La Felguera – Tuilla donde se ven las instalaciones de una antigua mina. Caminamos por la carretera hacia la izquierda y en dirección al puente de La Moral. (Se dan un par de alternativas al final) Estamos en lo que se llama La Agüeria. Pasamos el puente y entramos por la derecha siguiendo el camino que asciende por la fila de casas alineadas en la izquierda. Las dejamos, y pronto el camino se convierte en sendero de pezuña estrecho y muy pendiente, que se abre paso como puede a través del monte, y por donde caminamos con calma hasta que entronquemos con una pista. Giramos a la izquierda para caminar por ella hasta unos metros hasta una curva. Este es otro punto interesante: se busca un castaño al borde izquierdo de la carretera y una torre del tendido eléctrico como punto de referencia y casi enfrente, a la derecha, sale otro camino medio escondido y continuación del anterior, que sigue atravesando el monte. Es un camino que en sus buenos tiempos debió ser muy caminado, pues tiene el firme de piedras muy bien colocadas y que se ven muy desgastadas por el uso, por lo que con humedad pueden resbalar demasiado. Como hay que mirar atentos al sendero, nos damos casi de bruces, cuando llegamos arriba sin resuello, con un hórreo y unas bonitas casas pintadas de colores verde y amarillo, y desde donde se divisa un bello panorama. El ruido de la motosierra que manejaba un paisano emborronó un poco el nombre que nos dijo de este lugar, por lo que pareció que lo llamó “La Catrás”; un poco raro me parece, pero procuraremos saber si era así o no. Pasamos al otro lado de las casa y miramos hacia un camino de cemento que sube ligeramente, flanqueado por empalizadas que cierran unos campos muy bien cuidados; entramos por él y nos dirigimos a unas edificaciones de piedra que se entrevén al final. Hemos llegado Otero y una señora mayor nos dice que “habitantes, habitantes, no somos ninguno”, pues parece que la aldea está deshabitada, aunque temporalmente se ocupa. Tomamos un camino que sale a la derecha y que pronto se convierte en una pista abierta en la ladera, ancha, llana y cómoda de andar, que nos llevará en cosa de un cuarto de hora hasta Pajomal. Llegamos a la carretera que sube desde La Felguera y caminamos unos metros hacia la izquierda entrando en otra carretera por la que caminamos también unos metros ahora hacia la derecha. Pocos metros, pues muy pronto veremos una señal de la ruta PRAS44, que nos manda por la izquierda hacia Ronderina. Entramos por allí y bajamos por un camino de tierra y de agradable andar, flanqueado de árboles, llegando en poco tiempo por una pista ancha y en descenso a Ronderina. A la salida del pueblo hay una fuente y lavadero. Allí comienza una carretera estrecha y sin tráfico, más bien una pista asfaltada, cómoda de andar. Junto a una casa solitaria había una señal del sendero que invitaba a bajar hacia el regato para continuar por allí el recorrido; nuestro grupo lo siguió hace algún tiempo, pero se aconseja seguir esta especie de carretera, que con mucha comodidad nos llevará hacia las Piezas. Allí entraremos en una carretera más ancha y caminaremos hacia la izquierda en la intersección, buscando el barrio de El Pontico. Bajamos por una caleya pendiente hasta las vías del tren y el paso a nivel, que atravesamos. Llegamos a una carretera por la que caminamos hacia la izquierda buscando el apeadero de Ciaño que se ve de inmediato, y en donde damos por terminada esta bonita caminata.
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