A partir de la tercera década del siglo XVII el Barroco
ya hace su plena irrupción. En la evolución histórica de la
arquitectura barroca romana tiene una gran importancia la figura de
Gianlorenzo Bernini.
Éste nació en Nápoles en 1598, hijo de Pietro Bernini, escultor
toscano que será el primero en darle lecciones. Más tarde su familia
se trasladara a Roma, donde él y su padre trabajaran casi en exclusiva
para los Borghese. En su adolescencia es ya un artista reconocido.
El papa Paulo V Borghese fallece en 1621 y es sustituido por Clemente
V Ludovisi y posteriormente sustituido por Urbano VIII Barberini, de
origen toscano y que protegería a los artistas de este origen. Este
papa tiene una concepción del arte diferente al rigorismo de
anteriores papas, con un carácter humanista, siendo el arte un
elemento de propaganda y difusión de la grandeza de Roma. Su
pontificado se extiende entre 1623 y 1644, momentos de gran agitación
política en Europa, con la Guerra de los Treinta Años (1618-1648) en
la que se enfrentan las potencias protestantes con las imperiales y
católicas del continente. Es esta época se ponen en duda la unidad de
la Iglesia y la autoridad papal, concediéndole así el papa suma
importancia a la exaltación del pontificado.
Tras el pontificado de Inocencio X, Bernini se ve otra vez auspiciado
de la mano de Alejandro VII Chigi, el cual trata de hacer de la
arquitectura el modo más evidente de exhaltación del poder estatal del
pontífice, encargándole la Plaza de San Pedro del Vaticano
(1656-1667). |
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