| Los proyectos de Bernini para el
Louvre (1665) En el año 1665 Bernini viaja a la corte francesa, donde lleva a cabo el proyecto para el remate de la fachada occidental del castillo del Louvre. Esta obra coincide con los primeros años del reinado de Luis XIV, que pretendía que fuera el emblema de la nueva monarquía tras un periodo de inestabilidad política. Para ello solicita un arquitecto al papa, enviando sus proyectos Bernini y Cortona. El proyecto que gozo más éxito fue el de Bernini, el cual fue invitado a Francia por Colbert. Este viaje fue un fracaso, al desinteresarse Luis XIV de sus proyectos, que fueron tres, el primero más barroco y más clásicos los dos siguientes. Este viaje fue narrado por el caballero Chantelou y durante él Bernini sólo llego a realizar obras escultóricas como el busto de Luis XIV y un retrato ecuestre de Luis XIV que también fue un fracaso. La fachada del proyecto original se nos presenta una obra magnífica y monumental, al mismo tiempo que moderna. Esta se compone por pabellones conexionados y se usan en él las formas cóncavas y convexas. En la parte central se utiliza el tramo paladiano (dintel-arco-dintel) creando un paramento muy diáfano que contrasta con los laterales más cerrados. El segundo proyecto de fachada mitiga el juego de convexidades y corona el conjunto con una balaustrada con estatuas al igual que en la plaza de San Pedro. Ninguno de estos dos proyectos tuvo éxito, al ser demasiado barrocos y alejarse del sentimiento clásico que en esta época empezaba a imponerse en Francia. El tercer proyecto es mucho más sencillo, desapareciendo las encurvaturas y limitándose a jugar con diferentes planos, siendo menos diáfano. Éste proyecto, también irrealizado, será el que tendrá una mayor influencia posterior. Finalmente, la fachada fue construida entre 1666 y 1670 por el francés Claude Perrault, siguiendo un modelo muy clásico. Esta obra marca la aparición de un nuevo estilo en Francia, denominado Classique y que se desarrollara durante el reinado de Luis XIV. Bernini se sintió ofendido al ser rechazados sus proyectos, especialmente al haber sido solicitados sus servicios al papa, pero se encontraba en un momento en que Luis XIV había perdido el interés en el proyecto al plantearse el traslado de la corte a Versalles. Éste era un modesto pabellón de caza y fue ampliado de una manera grandiosa, rodeándolo de enormes jardines. El fracaso de Bernini se funda en las exigencias prefiguradas del monarca francés, que buscaba algo más sobrio y alejado de la monumentalidad barroca. |
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