Puente de Sant’Angelo (1668-1671)

Clemente IX le encarga a Bernini la decoración del puente de Sant’Angelo con el fin de crear un vía crucis urbano. Este puente une el Vaticano con Roma y desde él se ve el castillo de Sant’Angelo, antiguo mausoleo de Adriano. Bernini lo flanquea por figuras de ángeles con las alas desplegadas en el momento de tocar el suelo, portando en sus manos los instrumentos de la Pasión.

Bernini diseña la totalidad del conjunto, pero únicamente realiza dos estatuas: el ángel que porta la cartela del INRI y el que porta la corona de espinas. Estas dos obras son de tan alta calidad que en su misma época fueron trasladadas a Sant’Andrea delle Fratte para su conservación. Las estatuas son de tamaño mayor que el natural, casi duplicándolo, pero no llegan al colosalismo.

Tan importante como las esculturas es la concepción, completamente dramática, en la que se ven envueltos los viandantes. Esta es la primera experiencia de Bernini al aire libre y la resuelve de un modo bastante afortunado, proporcionando perspectivas desde dentro del puente pero también perspectivas laterales, integrándose en la trama urbana. Este modelo se exportara al puente de San Carlos, en Praga.

Las dos figuras de los ángeles están realizadas con un canon adelgazado, siendo las cabezas relativamente pequeñas. Los pliegues encorsetan la anatomía, ocultándola, buscando la emotividad y la emoción religiosa. Estos tiene un sentido de la expresividad crispada.

Los ángeles, especialmente el Ángel con la Corona de Espinas se inspiran en cierta medida en el Antinoo, estatua del amante de Adriano y deificado por éste a su muerte, inspirada a su vez en el siglo V. Las figuras muestran una actitud claramente frontal, torciendo el torso en ¾ y haciendo uso del contraposto. La cabeza se halla ligeramente inclinada hacia un lado siendo el rostro es de una gran expresividad, mostrándose horrorizado y dolido por el sufrimiento de Cristo.

El Ángel con la Cartela es una variación del anterior. Sus miembros salen de entre los pliegues, mostrándonos una anatomía desmadejadas. Éste ángel se nos muestra en un estado de decaimiento tras los sufrimientos de Cristo, mientras que él anterior aún muestra un cierto vigor.