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Descanso en la huida a Egipto
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Esta es una composición con una larga tradición iconográfica anterior. Esta
obra fue ejecutada durante el último lustro del siglo XVI, siendo contemporánea
de las obras anteriores.
Esta es una de sus obras más evocadoras y poéticas, mostrándonos una naturaleza
muy serena y teniendo una gran amplitud de paisaje, algo extraño en Caravaggio.
La composición es muy clara y dulce, encontrándose organizada en torno del ángel
que toca el violín de espaldas. A su izquierda se encuentra san José, que sostiene
la partitura, mientras que a la derecha se encuentra María con el Niño en brazos.
Del mismo modo que en las composiciones de medio cuerpo, las figuras se encuentran
concebidas como naturalezas muertas, mostrándose un gran interés en las texturas
y calidades.
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