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Cena en Emaús (1599-1600)
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Esta obra marca un giro radical dentro de la obra de Caravaggio, dando inicio
al claroscurismo e introduciendo plenamente los motivos procedentes de la historia
sagrada.
El tema tratado es la constatación de la Resurrección de Cristo y la vigencia
de los sacramentos, especialmente la Eucaristía, temática de carácter cotrarreformista
al ser este un sacramento negado por los protestantes.
El espacio es creado por medio de las posiciones escorzadas de la mesa y la
cubertería, apareciendo numerosas naturalezas muertas. Cristo partiendo el pan
en el momento de la Eucaristía es el eje axial de la composición, encontrándose
iluminado por un foco de luz, dirigiendo hacia él la atención sus discípulos,
que lo reconocen asombrados. Mientras, el posadero observa la escena con extrañeza,
ajeno a lo que esta sucediendo.
La composición tiene un carácter teatral y dramático, realizando un magnífico
estudio de los afecti: la serena tranquilidad de Cristo, el asombro y la emoción
de sus discípulos, la extrañeza del posadero... Este nuevo estilo se vera materializado
en una nueva serie. Su protector Maria del Monte introducirá a Caravaggio en
el mercado artístico con el encargo de realizar tres grandes lienzos para la
capilla Cantorelli en San Luis de los Franceses de Roma, según había dispuesto
en su testamento el cardenal del mismo nombre. Esta había sido encargada en
un principio al Caballero de Arpino, pero al encontrarse este ocupado en otros
trabajos la situación fue aprovechada por el cardenal para encargar la obra
a su protegido. Este ciclo de San Mateo se compone de tres obras: El Martirio
de San Mateo, La Vocación de San Mateo y San Mateo y el Ángel, de la cual se
realizaron dos versiones.
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