Imagen:
Crucifixión de San Pedro
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Esta obra también nos muestra un intenso sentido dramático. San Pedro no mira
hacia arriba, a la Gloria, sino que su rostro se muestra lleno de angustia.
Es un rostro avejentado y curtido por los años, mostrándosenos en su gesto perplejo
y lleno de nobleza que duda de su Fe, pero que esta duda es sólo es transitoria.
En esta obra percibimos una vez más la influencia de la doctrina agustiniana
de la Gracia comentada anteriormente y del pauperismo que ronda toda su obra.
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