Imagen:
La mueste de la Virgen
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Esta obra fue un fracaso, considerándose como falta de decoro al correrse la
voz de que Caravaggio se había inspirado para la figura de la Virgen en el cadáver
de una prostituta ahogada en el Tíber. Fue encargado por los carmelitas en 1605,
siendo colocada en el retablo en 1606 para ser descolgada en 1607. En esta época
se encontraba Rubens en Roma, que la adquiere para la colección del príncipe
de Mantua. El retablo en el que se encontraba situado originalmente era una
obra de Carlo Saraceli en la cual aparece la apoteosis de la Virgen en la parte
superior.
Esta es una obra revolucionaria para la iconografía, dando una versión completamente
profana de la dormición de la Virgen. Aquí se nos presenta un velatorio, con
el cadáver de la Virgen rodeado de las figuras auténticamente compungidas de
los apóstoles. El cuerpo se halla mostrado de un modo completamente real, no
en tránsito, sino muerto, con la carne ya macilenta e hinchada. Los apóstoles
se encuentran dispuestos al modo de un relieve, situándose el cuerpo de la Virgen
en sesgo. En este cuadro se aprecia una evolución dentro de la obra de Caravaggio,
apareciendo numerosas figuras y mostrándonos un fondo bastante detallado.
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