Nuestra Señora de la Asunción (1601) La fama de Carracci fue en crescendo, recibiendo el encargo de realizar una obra para la capilla Cherasi, donde también se encuentran dos obras de Caravaggio. Este cuadro fue destinado al altar, siendo Carracci un autor más apreciado en la Roma de su tiempo que Caravaggio. Este cuadro tiene un cromatismo veneciano y muestra el mismo sentido enfático de la obras de Caravaggio, buscando la emoción.
Entre los años 1600 y 1609 su producción artística es escasa, debido a su fuerte depresión, realizando únicamente entre 1600 y 1603 algunas obras muy emotivas y de carácter religioso, estando muchas de ellas destinadas a su uso personal.
En el año 1600 realiza una obra muy querida por él, siendo colocada sobre su féretro durante su funeral y realizándola el mismo al grabado. Esta se trata de una composición de enorme emotividad y altamente pictórica. La técnica que utiliza es muy suelta.
Ya en el siglo XVII realiza varias escenas del Santo Entierrro y Piedades, algunas e ellas para iglesias. Estas tienen un alto componente gestual y emotivo, pero en estas obras Carracci usa ahora colores más fríos.