El tocador de Venus (h.1590)

El tema de esta obra se encuentra inspirado en las fábulas clásicas. Este se trata de un claro testimonio de la admiración de Carracci por el arte relivario de la Antigüedad. Las figuras se organizan en un friso, colocándose de perfil, en ¾ y de frente, y estructurándose en diferentes niveles. La imitación del relieve se ha conseguido claramente a través del modelado por claroscuro en lugar del color.

En el año 1595 recibe el encargo de pintar en Roma a las ordenes del cardenal Odoacro Farnesio, debido a su dominio de la pintura al fresco. Éste busca darle un aire de dignidad a la colección heredada de su tío Paulo III decorando las estancias del Palacio Farnesio en las que se encontraba.