La Matanza de los Inocentes (1611)

La composición escenográfica es clásica, estructurándose a través de dos frisos en diferentes alturas, y utilizándose triángulos y pirámides, generándose así un hueco dramático en el que destaca la daga. A pesar de la escabrosidad del tema, éste es tratado con un gran respeto y contención. En esta obra se aprecian muy claramente las raíces y las fuentes de su estilo y no sólo en la contención clasicista y composición académica, sino también por la influencia caravaggista en el claroscuro y en el uso de focos de luz para destacar los puntos de interés dramático. Esta obra se inspira en un cartón de Rafael para tapiz grabado por Raimondi.