Caspar David Friedrich (1774-1840)

Comentario Imágen
El monje frente al mar (1808-1810)
Esta obra señala un limite en la experiencia pictórica del momento, ya que se encuentra compuesto por apenas tres franjas de diferente color (la tierra donde se encuentra el monje, el mar oscuro y el cielo claro). Así genera una condensación espiritual máxima que, si exceptuamos la figura del monje, se encuentra cerca de la abstracción.
Esta obra nos muestra lo sublime, la pequeñez del monje frente al océano. Aquí recoge el ideal de contemplación del místico solitario pero también el de trascendencia. Plasma la idea del transito al más allá a través de una contemplación desde la orilla las luces del amanecer en el cielo, siendo la tierra identificada con el mundo terreno y el cielo con la salvación. Así, el sol aparece entre las nubes como una promesa de felicidad eterna. El espacio ocupado por el mar, de aspecto oscuro y salvaje, separándonos de la luz, representa al pecado y a la dureza de la vida.
Monje junto al mar