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Fue
fusilado el 13 de octubre de 1934 siendo párroco de Santa María la Real de la
Corte de Oviedo.
Nació en la parroquia de S. Miguel de Cossío, provincia y diócesis de Santander
el día 10 de marzo de 1883, siendo bautizado al día siguiente. Era hijo de D.
Evaristo y de Dña. María, familia de costumbres muy cristianas.
Desde pequeño se distinguió por su piedad y creciente amor al estudio. Era de
inteligencia despierta y ágil, memoria tenaz y nada presuntuoso.
Estudió en el Seminario Conciliar de Santander latín, filosofía y teología
obteniendo la calificación de “Meritissimus” en todos los años y asignaturas.
Fue ordenado sacerdote el 21 de septiembre de 1907.
El 28 de octubre del mismo año fue nombrado ecónomo de la parroquia de S. Pelayo
de la Hermida, siendo luego regente de S. Nicolás de Sámano y encargado de la de
S. Andrés de Montealegre. Pasa luego a la diócesis de Oviedo en donde toma
posesión del beneficio curado de Santa Eulalia de Onís por concurso general.
Allí fundó un periódico parroquial.
En el concurso general de 1917 en la diócesis obtuvo calificación de primera
clase.
El día 16 de agosto de 1919 tomó posesión de la parroquia de Santa María La Real
de la Corte de Oviedo para la que fue nombrado en virtud del concurso antes
citado. Fue vocal de la Junta local de la Buena Prensa en Oviedo. En 1921 obtuvo
el grado de bachiller y licenciado de sagrada teología en la Universidad
Pontificia Compostelana.
Fue nombrado párroco consultor el 13 de julio de 1921 y la Santa Sede le
concedió la facultad de leer libros prohibidos.
D. Román era un párroco humilde que nunca buscó su gloria y era un verdadero
sabio.
Fue director de la “Hoja parroquial diocesana”. Fue gran catequista y escribió
poesías.
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