Parroquia de Santa María la Real de la Corte

 

Retablo Mayor

La obra arquitectónica y escultórica viene firmada por Pedro García, Francisco González y Luis Fernández de la Vega. Aún así, el experto Germán Ramallo cita al monje benedictino Fray Juan Rizzi como autor de la traza del conjunto. Los trabajos para la finalización del retablo se desarrollaron entre los años 1638 y marzo de 1641, momento en que el Obispo Antonio I de Valdés oficia misa pontificial para solemnizarlo.

 E1 retablo se distribuye en un amplio cuerpo central, dos laterales y un ático (hoy desmontado). Es obra del escultor Luis Fernández de la Vega, autor de varias imágenes de la Corte El central presenta enmarcado un óleo sobre lienzo representando el martirio de San Vicente, obra del pintor vallisoletano Diego Valentín Díaz (1586-1660). Sus dimensiones son 524 x 300 centímetros y, a juicio del experto Jesús Urrea, "pese a su aparatosidad, la composición es riguramente simétrica en la colocación de las figuras [existiendo] todo un esfuerzo por intentar enlazarlas mediante la gesticulación de brazos y manos o la dirección de sus miradas... En definitiva, las pinturas de Oviedo ocupan un lugar muy destacado dentro de la producción del autor y en su día sirvieron como ilustraciones idóneas de un tipo de arte que satisfacía plenamente los postulados religiosos".

 E1 lienzo representa el cruel martirio de San Vicente siguiendo fielmente la descripción que del mismo referenció Vorágine en su "Leyenda Dorada". San Vicente aparece semitumbado sobre una parrilla de hierro candente con pinchos y garfios para hacer aún más terrible el suplicio, situada ante la estatua del emperador

Diocleciano; a la izquierda, el cónsul Daciano ordena a los verdugos que ejecuten la sentencia: uno de ellos quema con una plancha al rojo vivo la pierna de San Vicente, mientras un segundo derrama aceite sobre su espalda para que el fuego sea aún más abrasador y un tercero aviva las brasas. En la parte inferior, dos niños se apropian de las ropas del mártir, mientras un tercero azuza, golpeando con un palo, a dos perros enzarzados en una brutal pelea. San Vicente aguanta estoicamente el suplicio mirando hacia el cielo, donde observa la escena Cristo resucitado, rodeado de ángeles, mientras dos querubines descienden portando la corona de flores y la palma que distinguen a los mártires.

 En los cuerpos laterales sé observan otros dos grandes pinturas del mismo autor vallisoletano, ambas de 295 por 136 centímetros y cerradas en su parte superior por sendos frontones sobre los cuales dos ángeles sujetan el escudo de la Congregación de San Benito de la Observancia de Valladolid (donde residía el General), a la izquierda, y de San Vicente de Oviedo, a la derecha. 

En la calle de la izquierda aparece la figura del patrono de la Orden, San Benito, mientras en el lienzo de la derecha se representa a su hermana Santa Escolástica. Ambas aparecen con sus atributos abadales y en actitud contemplativa, observando el camino que se abre en el cielo: Santa Escolástica, preparada para subir a las alturas tras ser requerida por el ángel, mientras su hermano San Benito ‑a mucha distancia‑ se da cuenta del suceso al ver abrirse el cielo y seguir el vuelo de una paloma.

 Estos dos lienzos laterales se encuentran separados del gran óleo central mediante dos inmensas columnas estriadas, que sirven de marco rematador del martiriro de San Vicente. Las columnas descansan sobre abultadas ménsulas y sostenían dos templetes superiores ‑ocupados por las tallas de San Juan Evangelista y San Juan Bautista, obras de Luis Fernández de la Vega‑, que flanqueaban un cuarto lienzo representando a la Inmaculada Concepción.

 En el año 1974 un pequeño incendio destruyó parte de este ático, perdiéndose para siempre la imagen de San Juan Evangelista, mientras el cuarto lienzo de Diego Valentín Díaz (sin confirmar su autoría) era separado del conjunto y trasladado de lugar. Al desmontarse los restos del ático se descubrió en 1976 en el testero un gran medallón circular en relieve de estuco, de 260 centímetros de diámetro, representando a Cristo en Majestad, rodeado de angelotes, en actitud de bendecir.

 E1 lienzo de la Inmaculada ‑también restaurado como los otros tres, recuperados en el Instituto de Restauración de Madrid y devueltos a la iglesia en 1982‑ ha sido colocado en la actualidad en el muro izquierdo del transepto. Posee una medidas de 140 por 300 centímetros (sobre el mismo tema, la Inmaculada, existe en la iglesia una talla policromada, restaurada en 1996, situada en la sacristía).

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