Carpintería mecánica medieval
Molinos hidráulicos
Los molinos en Asturias
El batán
Prensas de lagar
Mazos



Carpintería mecánica medieval

La aplicación extensiva de la madera durante la Edad media hizo surgir multitud de oficios y especializaciones en la carpintería. Además de la clásica carpintería de taller se hicieron notables la carpintería de ribera, en la fabricación de embarcaciones; la carpintería de armar, que atendía a cuanto de madera se utilizaba en la construcción, desde el montaje total de edificios en este material, a los más preciosistas artesonados; la carpintería, o ingeniería militar, que atendía al desarrollo de los más variados ingenios bélicos; la carpintería de lo prieto, etc.

Esta carpintería "de lo prieto" en algunos antiguos documentos viene definida como aquella en la que el oficial "debe saber facer un muelle, y ruedas de aceñas y açagayas, y atahonas, y vigas de molinos de aceyte, y de vino, y husillos y rodeznos, y carretas y anorias...". En definitiva, todo un campo o una especialización donde la mecánica resulta determinante y la madera aparece como materia prima.

Básicamente, la madera ofrece muchas de las cualidades propias del acero y, con su capacidad de ensamblaje, se aproxima a los beneficios de la soldadura. Dada su especial renacidad, compresión y elasticidad (a la tracción, torsión y flexión) la madera es capaz de aportar los comportamientos más óptimos en problemas de resistencia y en la solución de delicados órganos de transmisión y transformación del movimiento.

En atención a los citados problemas de resistencia, en cada caso el carpintero debía recurrir y seleccionar el tipo de madera más idóneo. No resulta caprichoso el hecho de que los órganos de un ingenio se construyesen utilizando diversas clase de madera. Así, por ejemplo, una rueda de transmisión se fabricaba en roble su estructura general y en manzano los dientes del engranaje; así, debido a los efectos de dilatación que el clima y la humedad pueden producir sobre un tórculo de prensa, se utilizaba, en la confección de esta pieza, madera de nogal, de densidad prácticamente inalterable, con el fin de evitar deformaciones que pudiesen dificultar el paso del husillo dentro de la tuerca.
Los aspectos más notables de la carpintería "de lo prieto" respecto a la mecánica, se refieren a los órganos de transmisión y trasformación del movimiento: ejes, levas, ruedas dentadas, linternas o tambores, cigüeñales, ruedas hidráulicas, etc. El objetivo de una buena mecánica consistiría en lograr una efectividad máxima y solidaria de los diversos órganos del ingenio y, a su vez, en establecer una independencia total entre cada una de sus piezas, de forma que para su manejo, reparación, recambio, etc., cualquiera de estas piezas pudiera prestarse a una ágil manipulación sin necesidad de que el resto del organismo sufriese alteración alguna. Por esta razón, en los ingenios más depurados se rehuye el uso de clavazón o flejes rígidos de metal, recurriendo en su lugar a una extensa gama de ensamblajes, cuñas, pasadores o clavijas y un amplio juego de fuerzas de presión, contracción y dilatación. Una mecánica de buenos resultados sería aquella que, por ejemplo, permitiese un desmiembre inmediato y una rápida reconstrucción de cualquiera de los órganos de un ingenio, y ello, operando tan solo con un mínimo de resortes, o sirviéndose de un simple y escaso desplazamiento de cuñas, que facilitasen un cómodo acceso a cualquiera de las piezas.
La lámina de la derecha representa un ejemplo de carpintería mecánica en el que el movimiento discurre a través de un sencillo mecanismo de transmisión, es decir, a costa de una rueda dentada y una linterna o tambor de barras. En Asturias, este ingenio se utilizó, en general, para el previo descascarillado de granos bastos, y se le conoce como "molino pisón"


Molinos hidráulicos

La aplicación hidráulica a los molinos harineros no es invención medieval. Persas, griegos y romanos utilizaron molinos movidos con la energía del agua. No obstante, dado el carácter extensivo del uso de esta modalidad y los perfeccionamientos mecánicos que se les incorpora y los hacen más eficientes, el fenómeno se considera en gran medida como medieval.

El tipo que se conoce como molino hidráulico griego aparece bajo unas formas muy elementales y una rusticidad de escasa eficiencia. Esta modalidad consistiría en un eje de transmisión directa provisto de unas paletas que reciben el agua más o menos horizontalmente.

El arquitecto romano Vitrubio, hacia el año 27 a.c. describe, o señala someramente, un nuevo tipo de molino de rueda vertical, de transmisión indirecta a través de unos mecanismos de engranaje. Este molino, con algunas variaciones, se hizo muy popular durante la Edad Media y, a una escala de mayores proporciones, fue el modelo adoptado por el sistema económico feudal. No obstante, el más señalado triunfo de la mecánica medieval aplicada al molino harinero se consiguió a través del mecanismo de rodezno. Tanto Juanelo Turriano en el s. XVI, como Bernardo Villarreal en el s. XVIII, advierten de la superioridad mecánica del molino de rodezno respecto al de rueda vertical.

El molino de rueda vertical, en su aspecto más sencillo, ofrece una gran simplicidad constructiva -a pesar de la aparente y engañosa complejidad de sus órganos- y una fácil adaptación a las corrientes de agua; quizás estos motivos fuesen el origen de su popularidad, de la cual, aún en el s. XVIII, da buena advertencia Villarreal.

Respecto a este tipo de molino, la mecánica de rodezno ofrecía un modelo cualitativamente superior: en el molino de rodezno la transmisión se hacía de forma directa, eliminando con ello, una serie de órganos de delicado mecanismo y, por tanto, expuestos a un continuado mantenimiento. El rodezno, fabricado con ajustados ensamblajes de espiga y herméticamente bloqueado utilizando fuerzas de compresión, presentaba una mayor robustez que la rueda vertical, ya que esta tan solo utilizaba sencillos ensamblajes de media madera y solucionaba su conformación mediante múltiple clavazón, por lo que su estructura resultaba muy endeble y supeditada a frecuentes atenciones. De otro lado, el sistema de rodezno, mediante la incorporación del cubo, ofrecía una racionalización perfecta de la energía, un aprovechamiento y ahorro que permitía su adaptación a corrientes de escaso caudal y un ejercicio continuado incluso en épocas en las que la sequía mermaba el caudal de las aguas. Ahorro y racionalización que no presentaba la rueda vertical, al utilizar la fuerza de arrastre de grandes corrientes de agua (ya se tratase de modelos de corriente alta o corriente baja) de las que tan solo se aprovechaba una escasa cantidad.

El hecho de que el feudalismo adoptase el sistema de molino de rueda vertical, obedece a razones de producción, o en función de un mayor rendimiento, ya que este modelo virtualmente poseía la capacidad de construcción a una escala de grandes proporciones, supliendo su falta de robustez a costa de un equipo de mantenimiento (técnicos y molineros) que tan solo podría ser costeado por un señor acaudalado o una institución rica. Solo así el cambio sería rentable, como de hecho lo fue.

El molino de rodezno a pesar de su superioridad mecánica, pocas veces se empleó en complejos en que el objetivo fuese la superproducción, y si alguna vez se hizo fue a costa de reiteradas multiplicaciones del ingenio. Sin embargo, estos molinos poco a poco se impusieron dentro de los pequeños núcleos o economías familiares de tipo rural, tanto por la robustez y eficacia de su mecánica, como por su escaso mantenimiento y su larga duración. Habida cuenta, que en los caracteres de esas pequeñas economías poco o nada influían los intereses de un ejercicio orientado a la producción de excedentes.

Ambos modelos, de rodezno y de rueda vertical, coexistieron en Asturias hasta fechas no muy lejanas. Aún en documentos gráficos de principios de siglo se pueden ver grandes y aparatosos molinos de rueda vertical. De los molinos de rodezno aún queda buena muestra, aunque por diversas razones el rodezno de madera haya desaparecido en beneficio del fabricado en hierro, que nada tiene de ingeniería medieval.

El tipo de molino representado en esta lámina, pertenece a la modalidad de rueda vertical.


Los molinos en Asturias

Dicen cantando las gentes en Asturias que "viva lo blanco, muera lo negro, que lo negro es cosa triste...". Así parece ser y nadie se aviene a mejor acomodo. Por ello, y para mayor confirmación, los herreros rebozados en hollín no son otra cosa que prolongaciones del pellejo de Caín; por lo mismo, el negro azabache es resultado de sórdidas componendas telúricas. Nada mejor para acpmpañar la muerte que el luto negro, ni mejor ritmo que el "gori-gori" de negras casullas. Negras son las tinieblas en las que nada es reconocible y donde los respingos paralizan el ánimo. Quizás el negro no sea negro ni color alguno, sino falta de luz, falta de claridad en la que las cosas cobran sentido y el espíritu se aquieta.
Por todo esto, no debe parecer desatino andar cantando por lo blanco, ni de lo blanco dejar de sacar buena tajada. En lo blanco del molino vive el color más elemental de este mundo y de la vida misma,o dicho de otra manera, el recóndito favor de la molinera:

 Esta noche fuí al molino, 
no perdí la caminada, 
dormí con la molinera 
y molí lo que llevaba.

O el discreto arrebujo de las parejas:

Los molinos no son casas 
porque están en los regueros, 
son cuartitos retirados 
para los mozos solteros.

Bien lo sabía el fraile Toribio de Pumarada y Toyos, que desde su púlpito advertía claramennte que "quien al molino va a dormir, a dormir va a casa del diablo". Profilaxis de escaso remedio que no impidió la expansión demográfica en Asturias, ya que fue el molino buena razón para cubrir en parte de asturianos esta tierra, primero engendrándolos y después atendiendo sus crianzas con buenos escaldones de harina.
Molinos de agradecer. Maquila bien a gusto pagada, y no al diablo precisamente. Muchas de nuestras gentes, delante de obras de origen presumiblemente desconocido o de dudosa composición, optan por atribuirle su factura bien a los romanos o bien a personajes de más sospechoso pasaporte. No resulta sorpresivo encontrar por algunos concejos obras que responden al nombre de "puente del diablo" o "puente del infierno".

Aunque no existe documentación que pruebe la falta de ingenieros de caminos en el infierno, lo cierto es que la mayor parte de cuantos molinos se construyeron en Asturias es labor de ingenieros de este mundo, por más que a Fray Toribio no se le vengan en gana los acuerdos. Labor de ingenieros al estilo medieval, que un documento fotográfico del libro ASTURIAS, de Bellmunt y Canella, muestra en plena faena. Ingenieros ambulantes de azuela, sabios en ensamblajes y muchas triquiñuelas de oficio largo, mecánicos que jugaban con la compresión y dilatación de un material que atiborraba los bosques asturianos, maestros que como Leonardo da Vinci andaban con el compás de aquí para allá..., porque lo que el tiempo popularizó no fue la mecánica, sino al ingeniero; se fue la mecánica hacia mercados más sutiles, y quienes habían heredado lo medieval no tuvieron otra alternativa que irse de camino por donde la Edad Media había hecho surco.

Entre muchas de las razones por las que el rodezno de madera dejó de existir, no fue la principal el recurso del hierro, sino la falta de carpinteros de molinos. Y poco se puede comprender de un molino cuando todo se engloba dentro de un paquete en el que todo cuadra como elementalidad rústica y no se aprecia el talento de quien hiló por lo fino y que, una vez hechado en falta, difícilmente encuentra sustitución (si no es a través de la chapuza, a la que con tanto morbo se nos quiere familiarizar).

La ilustración de arriba describe los elementos mecánicos de un típico molino de rodezno o rueda horizontal.


El batán

Inicialmente, los ingenios se desarrollaron con mayor éxito y efectividad en parcelas en las que específicamente se resolvían las necesidades básicas de la existencia: la subsistencia a través de la alimentación, la transformación del medio a través de diversos utillajes o herramientas, y la adecuación a los rigores de ese medio a través del vestido. Así, se puede apreciar un fuerte desarrollo en las aplicaciones hidráulicas a la industria molinera, es decir, en la elaboración del alimento básico, o el pan. Igualmente, la hidráulica se aplica a la forja, que transforma el hierro en útiles tan elementales como necesarios para la transformación y adecuación del medio: hachas, hoces, rejas de arado, etc. Y en tercer lugar, el batán hidráulico hace posible una amplia industria de prendas de abrigo (mantas, vestidos...) que permiten adaptarse al individuo a los rigores de la naturaleza.

De ingenios que atendiesen a todas estas particularidades fue rica en ejemplos y modalidades la geografía asturiana. Algunos en recuperación, como mazos y molinos. Desgraciadamente, quizás por ser el más simple de estos ingenios, al batán no se le prestó atención y su desaparición -en esta tierra- es total, sin embargo,dentro de los planteamientos con que iniciaba estas lineas, su recuperación debería tenerse en cuenta. Los últimos restos que visité de un ingenio de este tipo, los encontré en Parada, en el concejo de Pola de Allande, y responden a un documento fotográfico que aparece en un tomo de la Enciclopedia Temática de Asturias. Tanto los restos que aún quedan (por los que me guié para desarrollar las ilustraciones), como el documento fotográfico citado, permiten entrever una de las más cuidadas y significativas construcciones de estos ingenios, y, sin lugar a dudas, tanto el mecanismo del ingenio como la fábrica de su instalación obedecen a una labor de depurada ingeniería.

El batán, respecto al mazo o al molino, ofrece en su conjunto una mecánica más sencilla. No obstante, en virtud de la energía aplicada, el ingenio se hace subsidiario de los rigores de las técnicas hidráulicas. El mecanismo aparece desde sus orígenes tan simple y adecuado que su desarrollo no implicaría excesivas atenciones; los planteamientos de mejora estarían orientados a un preciso aprovechamiento de energía, a pesar de que este ingenio no necesita, para su funcionamiento, excesivos caudales de agua.

En el modelo de batán al que nos referimos en estas páginas, podemos apreciar un sistema de conducción o canalización que permite una mejor racionalización de la energía y una más precisa fuerza de choque, o percusión, de la corriente sobre las paletas de la rueda. El modelo responde al que juanelo denomina como de "bomba" y, según él, de mayor eficacia respecto a los de canal abierto. El agua discurre aquí a traves de una tobera de madera que se acomoda sobre una matriz de sillería. A excepción de la mecánica de la rueda y su eje, el resto de la estructura en madera de todo el artilugio no presenta grandes complicaciones técnicas ni particulares cuidados de mantenimiento. Solo dependiendo del grado en el buen hacer que procurasen los especialistas, en alguno de estos ingenios se incluyen ciertas mejoras, que atienden más al mantenimiento que al rendimiento o producción efectiva del batán. Como puede apreciarse en los dibujos adjuntos, en donde el movimiento pendular de los mazos descansa sobre una especie de cojinete, ingeniosamente trabajado y acoplado en las vigas superiores. Esta pieza sería susceptible de un fácil reemplazamiento, de forma que el desgaste producido por los desplazamientos no afectaría a la conformación y estructura de los mangos. Particularidades de esta índole, habría que superponerlas al buen oficio de algunos carpinteros, y no a la mecánica general por donde se define el ingenio.


Prensas de lagar

Las técnicas mecánicas aplicadas al sector alimentario aparecen también en los procesos de elaboración de vinos y sidras.

La bebida, en las épocas que nos ocupan, cumplía una función alimenticia más clara que a la que hoy nos inclinan los propios entenderes. Muchos documentos al hacer referencia a las hambres medievales hablan indistintamente de la falta de vino y de pan. El vino se debe incluir dentro de la dieta común de muchas sociedades de aquel entonces, sin que por ello dejasen de existir otros motivos que a buen seguro proporciona la bebida. A fin de cuentas, si por parquedades se iban con prisa las gentes de este mundo, al menos cantando es probable que las despedidas fuesen menos sórdidas y desganadas.

En los tipos de prensa que se utilizaron en Asturias para la elaboración de sidras, la característica fundamental aparece en la aplicación del husillo o tórculo. A través de ese órgano, el ingenio ejerce las presiones necesarias para exprimir los frutos. Su mecánica no dejaría de relacionarse con las conclusiones de los científicos griegos respecto al tornillo. Plinio describe un tipo de prensas a las que llama grecánicas, que estarían compuestas por "un árbol o husillo con el cual se levantaban arcas de piedra, de forma que con tales pesos podríanse exprimir las uvas", advirtiendo además que "el tal cual modo es muy loado".

En general en Asturias, las prensas aparecen bajo dos aspectos, y estos referidos al modo directo o indirecto de ejercer las presiones. En las prensas de presión directa, el huso la ejerce inmediatamente sobre el pie o pulpa dispuesta para exprimir. Las prensas de presión indirecta, ejercen esta desde puntos alejados del pie y a través de uno o varios órganos, A la vez, todos estos tipos de prensas ofrecen dos modalidades en virtud de la continuidad o discontinuidad de las presiones. Es decir, bien que la presión se ejerza únicamente por apretones discontinuos del huso, o bien que las presiones se desarrollen mediante un sistema de pesos en los que las fuerzas no disminuirían durante los procesos de prensado. Esquemáticamente:
Las prensas de presión directa serían las más adecuadas para satisfacer una economía familiar, dada su fabricación más simple y su capacidad de instalación en espacios reducidos. Sin embargo, estas prensas no permiten elaborar grandes lagaradas si no es a costa de pequeñas reiteraciones. Solo las prensas de presión indirecta aparecen como idóneas para producciones a gran escala, aunque su tamaño es susceptible de reduccción. Respecto a la forma contínua de ejercer la presión, la prensa de pesas ofrece los mejores resultados, ya que permite exprimir los mostos de manera más fluida y constante al no tener que recurrir a sucesivos y continuados apretones.

Aunque al final se logran parecidos resultados con ambas modalidades -es decir, el prensado total-, las prensas de presiones continuas ofrecen mayor ventaja. Las sidras, además de fuertes presiones, requieren un prensado lento y continuo, sin sufrir presiones extentóreas que precipiten caudalosamente la salida del mosto. Entre otras particularidades, la lentitud del proceso permite un mejor aprovechamiento de los taninos que contienen las pieles del fruto y que operan como sustancias fundamentales en la conservación y clarificación de la sidra.

La carpintería respecto a la construcción de estos ingenios tendrá que atender con preferencia a dos aspectos: fabricar un huso muy resistente y poco maleable, y resolver la estructura sin componentes metálicos.

Las maderas del huso, además de ser capaces (por duras) de soportar fuertes presiones directas o indirectas, su fibra debe ofrecer la suficiente flexibilidad para superar las fuerzas de torsión a que le obligan los giros, la suficiente densidad para que no se produzcan desmoches en las aristas del tórculo, y la suficiente rigidez para resistir bien las múltiples sacudidas y desplazamientos que implica el ejercicio.

En prevención de estas sacudidas y con el fin de no fabricar tuercas excesivamente holgadas, la mejor solución consiste en desplazar la tuerca fuera de la viga mediante un órgano exterior o cimbriella, fabricado de forma que las holguras las reciba el huso no a través de la tuerca sino a través del especial anclaje, sobre la viga, de la referida cimbriella.

Es necesario que la madera del huso presente un escaso efecto de compresión y dilatación a la humedad y a los cambios del clima, ya que esto impediría los giros del huso dentro de la tuerca. La madera de nogal, de densidad casi inalterable, es de las más idóneas en la fabricación de husillos.

La clavazón se evitaría por dos motivos. En primer lugar, para que se obtenga una sidra bebible, en los lagares es necesario extremar la limpieza. En este momento las maderas van a recibir abundante agua (candente en el mejor de los casos) produciendo en sus estructuras una fuerte dilatación. Este efecto haría necesario un continuo ajuste de las maderas que no se podría realizar adecuadamente si las piezas del ingenio se hubiesen trabado mediante clavos o elementos rígidos. La solución pasaría por el empleo múltiple de cuñas.

Con el agua también se procuraba otro resultado: hinchar y oprimir las maderas entre sí a fin de evitar el desvío de los mostos a través de holguras.

Otro motivo, de índole diferente a los expresados, por el que se eludía el uso de clavazón radica en el efecto que produce el contacto de los mostos con las sales desprendidas por objetos metálicos, como el tanato de hierro que origina sidras defectuosas.


Mazos

A diferencia de las ferrerías, cuyo carácter corresponde más a lo que entendemos por ejercicio industrial, los mazos funcionaban, en su mayoría, a costa de la demanda agrícola, sin otras especializaciónes que las ordenadas a la producción de utillaje rural. Plenamente integrada en la economía del campo, la misma instalación de los mazos formaba parte del núcleo rural al que servía a través de manufacturas concretas.

El mazo aparece como intermedioentre ferrería y forja, sin embargo, la conexión mazo-forja es muy relevante. El especialista del mazo es el herrero, mientras que en la ferrería es el fundidor. El herrero que elaboraba los productos de fragua era el mismo que en el mazo conformaba los lingotes fundidos en la medida que lo exigiesen los susodichos productos: pletina para herraduras, lámina para ollas o sartenes, etc.

Los elementos comunes en las ferrerías y en los mazos son el martinete y los fuelles hidráulicos, de mayor envergadura y potencia en las ferrerías.

Las ferrerías funcionaron como uno de los más notables complejos de la industria civil. Por tanto, más que los molinos, sería estas instalaciones el mejor símbolo de la capacidad económica de algunos estamentos sociales civiles o religiosos: monasterios como el de Villanueva de Oscos, fundaron ferrerías de capacicad similar a las de mayor producción en el País Vasco.

Quizás por lo dicho, las ferrerías irán apareciendo como un fenómeno aislado. El molino tenía capacidad de acomodo, bajo la conformación que fuese, tanto dentro de la economía feudal como de la popular; sin embargo, las ferrerías tendrían que ver limitada la expansión debido a su propio carácter. Si bien, los procesos típicos de la fundición del hierro exigían más la especialización que número de personas en la fábrica, no obstante, para el ejercicio de esta industria se precisaban amplias instalaciones, grandes presas e ingenios, y una vasta infraestructura que atendiese a la producción de carbón vegetal, a las explotaciones del mineral y al acarreo de estas materias. En su conjunto todo este proceso originaba una amplia gestión administrativa.

Al hablar de los molinos decimos que se trata de un fenómeno medieval por cuanto se produce una aplicación extensiva del ingenio, sea a modo de explotación feudal o tan solo familiar. Según esto, otros ingenios de menor incidencia expansiva podrían quedar marginados de tal presupuesto, como las ferrerías que por su condición solo tendrían posibilidad de desarrollarse como un fenómeno limitado. Sin embargo, estas industrias y sus ingenios entran de lleno dentro de la cultura hidráulica medieval, por cuanto participan de las características específicas que defines esta hidráulica y porque proponen los más peculiares planteamientos de la mecánica de entonces.

La cuestión no estriba, como aparece algunas veces planteada, si el molino o cualquier otro ingenio es invento medieval por cuanto se normaliza su uso; lo que cualifica el carácter técnico de la Edad Media -y a través de ello se debe entender la inventiva- es el desarrollo y la expansión de la mecánica hidráulica como fenómeno base. las derivaciones a modo de ingenios, serían los indicadores que determinarían el nivel alcanzado por dicha técnica o cultura hidráulica.

A través de las ferrerías y de los mazos la mecánica medieval va a desarrollar los más representativos ingenios de su técnica: en el campo siderúrgico a traves de las ferrerías propiamente dichas y en el de la transformación a través de los mazos. Inicialmente la hidráulica se aplicó al horno de fundición; parece lógico que la técnica apurase sus resultados a fin de mejorar la calidad del hierro y ampliar su producción.

Posteriormente la mecánica hidráulica se extendería a las labores de conformación del metal obtenido en los hornos, dando origen al martinete. Este ingenio, a costa de sucesivos y potentes golpes, liberaría al material fundido de escorias y lo conformaría en lingotes: estos se distribuirían a los mazos, o ferrerías menores, para su transformación.

El mazo, a menor escala, adoptó los ingenios de las ferrerías. En sus instalaciones el lingote se transformaba en piezas aptas para la confección del producto artesanal de las fraguas. Los fuelles imitaron el modelo hidráulico de los hornos, pero se aplicaban únicamente para el previo calentamiento ("rojo vivo") del lingote que se estiraba en el martinete. Para lograr estos efectos los grados de temperatura a alcanzar en el hogar del mazo son inferiores a los necesarios en la fundición, por tanto, la estructura y mecánica de los fuelles y sus órganos de transmisión eran de reducidas proporciones y menor potencia. Todos los ingenios del mazo, incluidos los depósitos del agua, se fabricaban en madera. La carpintería mecánica utilizaba al límite el conjunto de sus técnicas: ensamblajes, cuñas, cigüeñales, etc. A diferencia de otras carpinterías, aquí era fundamental no solo presumir las dilataciones sino operar con su cuenta y aplicarlas en beneficio del desarrollo mecánico. Con ellas se lograba establecer un cuerpo compacto capaz de resistir fuertes y continuados movimientos, vibraciones, tensiones e impactos.

La tosca apariencia del ingenio poco o nada hace sospechar de los muchos cuidados y pericia que exigían unos resultados precisos: a fin de cuentas, la gran aparatosidad del artilugio estaba dirigida a operar golpeando sobre un pequeño punto, o sobre la escasa superficie de la cabeza del yunque, muy inferior a la que presenta la de la fragua.

Asturias, sea por los hermetismos que le son propios o, lo más probable, por algunos despistes -cuya propiedad no es patrimonio de nadie en especial, y sí de todos en general- no se sumó a las grandes propuestas de la industria del hierro que a partir del siglo pasado comenzaron a desplazar las ferrerías y mazos hasta entonces tradicionales. Asturias había demostrado capacidad suficiente para sumarse al desarrollo de la industria del hierro: ferrerías como las de Froseira, Villanueva de oscos, Lapedo, o Castropol, consiguieron producciones equiparables a las mayores ferrerías vascas. pero el tiempo, para algunas cosas, se detuvo en esta tierra, y concejos, como los de los Oscos, quedaron sumidos en un sopor profundo. Como muestra de un reciclaje jamás ejercido, por contra, nos queda una gran riqueza en instalaciones de mazos, o aquellas ferrerías menores, subsidiarias de la gran ferrería de fundición. Algo es algo, ojalá el bien advertido sepa lo que lleva en el saco.

Probablemente los restos del ingenio de Mazo Novo, en los Oscos, sean los únicos, entre los que quedan, que responden a estas características originales en lo que respecta al banzado y al martinete; ya que la sustitución de las trompas de insuflado por los primitivos fueyes, es una aplicación tardía que no corresponde a los más antiguos modelos.




GALERÍA DE INGENIOS
Ampliar TAHONA, MOLINO DE RABILAR O MOLINO PISÓN: Utilizados para moler la escanda ,que es una especie de trigo rústico, cereal de invierno, muy resistente al frío y más adaptado a estas tierras que, por más altas y húmedas, hacían que el cultivo del trigo común no diese buenos resultados. Eran unos mecanismos movidos de forma manual por varias personas y estaban constituidos de madera, salvo las muelas (ruedas que desnenuzan el grano por aplastamiento y rozamiento), que eran de piedra.
Ampliar Prensa de lagar familiar. La más tradicional.
Ampliar Prensa de lagar industrial. Para grandes lagaradas.


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