Club Bonsái del Principado de Asturias |
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Construcción de bandejas artificiales que quieren imitar las piedras Kurama:
Una forma de hacer piedras para plantar Bosques o también un Bonsái grande. Hay
muchos países donde es difícil encontrar tiestos para Bonsái, pero eso no es óbice
para no poder disfrutar de la construcción de un bosque.
En Japón y supongo que también en lugares donde hay piedra volcánicas es más fácil
hacerse con esta especie de tiestos, aunque parece que ya hace tiempo que las naturales
están agotadas y se hacen copias con muy diferentes técnicas.
Se trata de aprovechar una característica de muchas rocas intrusivas y/o metamórficas.
La disyunción en bolas. Por este proceso erosivo, algunas rocas de estos tipos producen
piedras de forma mas o menos cóncava, que nos permiten usarlas como recipiente para un
Bonsái y muy adecuadas para formaciones en grupo.
En España ha surgido la costumbre de emplear para esto, las lajas de pizarras o
esquistos de rocas muy antiguas (silúricas o cámbricas) las denominadas "pizarras
de techar". Pero estas lajas suelen ser completamente planas y no producen el
efecto de contenedor de las piedras Kurama; quizás sea éste un detalle nimio, pero que
se hace mucho notar.
Esto lo contamos desde Asturias (España) y en este lugar los asomos de rocas
intrusivas (alguno hay) suelen ser fósiles de los que no podemos sacar ninguna
"concha" de las que aparecen en las fotografías.
Se nos ocurrió hacerlas, pensando en darle alguna aplicación a los finos
producidos al cribar la grava volcánica (que traemos de Cataluña) para construir los
substratos.
Desde otra parte, la idea me parece que parte de Dan Barton o algún otro famoso
Bonsai-man, no me acuerdo, y que perdone el autor si no lo cito, pero al que le damos las
gracias desde aquí.
Vamos a intentar reproducir este tiesto o piedra:

Lo medimos y lo escalamos al tamaño que queremos construir para nuestro bosque.
En el suelo o en un papel
del tamaño adecuado dibujamos una figura en la que pintamos las curvas de nivel.
Como ese esqueleto hay que acabar haciéndolo con alambre, decidimos y pintamos donde
estarán los hierros que lo sujetaran en su forma tridimensional.
Construimos cada curva de
nivel con alambre de 2 mm de diámetro y también damos forma a los alambres (pintados de
rojo en la figura) que servirán para dar la forma tridimensional de nuestra concha.
Realizamos
ahora el montaje, atando cada cruce de alambres con el de 0,5 mm de diámetro que usan los
encofradores para eso mismo, pues es muy dúctil.
Una vez construida la estructura, podremos deformarla, en cualquier sentido, si nos parece oportuno, pues quizás sea demasiado alta o demasiado redonda, etc...
Ahora y con alambres de los
de atar (0,5 mm) vamos haciendo como una tela de araña, la cual reforzara mucho la
estructura. Ya tenemos terminado el esqueleto de la concha.
Llega el momento de construir el molde macho que dará forma a su parte cóncava.
Dependiendo del tamaño de la concha haremos en el suelo o encima de una mesa un montón
de arena, suficiente para ponerle como sombrero la estructura.
Haciendo movimientos vibratorios, clavaremos esta en la arena hasta que desaparezca.
A continuación, con un cepillo u otro artilugio, vamos eliminando la arena hasta que
aparezca de nuevo toda la estructura apoyada en la arena.
Al retirar ésta, habremos
obtenido el negativo de la parte interna de la concha. Es conveniente hacer un reborde de
arena todo a lo largo del borde de la concha, de esta manera cuando echemos el hormigón,
no se nos derramara.
Ahora cubrimos nuestro molde con una lamina de plástico (funciona muy bien el de las
bolsas de basura).
Situamos la estructura metálica sobre el molde , elevándola sobre él y en todos los
puntos unos 8 ó 10 mm. Para ello colocamos algunas piedrecillas del mismo árido con que
vamos a hacer el hormigón y en ellas apoyamos la estructura.
Es hora de preparar el hormigón con el árido que hayamos escogido, (nosotros
recomendamos la grava volcánica) y cemento y colorante. La pastosidad de éste debe ser
suficiente para que no resbale, pero también debe ser suficientemente ligero para que se
introduzca entre todos los alambres y los ocluya completamente. Después de echarlo y con
una paleta, le damos forma para que se acople lo mas perfectamente a la estructura, pero
teniendo cuidado de que esta no aparezca.
En este punto podemos dar por terminada la obra en espera de que fragüe.
Pero nos queda dar una creíble rugosidad a la superficie externa que es la que se vera
cuando la concha contenga un Bonsái.
Cuando el hormigón esta a medio fraguar, si lo regamos con un spray, es fácil que algo
del cemento se lave y aparezca mas clara la superficie de los granos de árido. También
con un cepillo o un peine u otro artilugio lo podemos rallar para imitar las líneas de
estratificación, u otras estructuras.
Una forma que nos ha dado buenos resultados es recubrirlo con grava volcánica (el
deshecho de tamizar a 2 mm), tratando de que se incruste en el hormigón a paletadas. Una
vez este fraguado, la mayor parte de esta grava se desprenderá, dejando la huella de su
forma.
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