Club Bonsái del Principado de Asturias |
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Es un yamadori que fue muy
curioso, crecía en lo alto de una roca caliza, saliendo de una fisura que no tenia más
de dos centímetros de ancho. Dando vueltas al peñasco vimos que la fisura continuaba; en
definitiva el arbolito parecía que se desarrollaba exclusivamente en la diaclasa. Con dos
palancas pudimos mover y hacer caer la roca superior y vimos una alfombra de raíces que
cubría casi toda la superficie descubierta de casi dos metros cuadrados. Como un árbol
de casi siete centímetros de diámetro, se había desarrollado de esta forma, todavía
nos parece un misterio ¿como recibía el agua? El dibujo es muy malo, pero refleja casi
exactamente la posición del árbol.
El casi metro cuadrado de
raíces finisimas, parecían fieltro, lo lavamos y recortamos para que cupiese en
este cajón que se hizo al día siguiente. El substrato fue grava volcánica y Osmocote.
En pocos días el arbolito broto bien aunque no con mucha fuerza. Enseguida le salieron
brotes (chupones) desde el tronco rugoso.
Con trazos rojos están
marcadas las ramas secas.
Esta característica añadida a la curva de casi 90º del tronco y el arranque horizontal
de la primera rama de la derecha, obliga a escoger como ápice la segunda rama izquierda
(se aprecia mejor en la fotografía de las flores).
También con esta solución y girando hacia adelante la postura de plantación,
obtendremos el efecto visual de disminución del ángulo de 90º del tronco.
Con la disculpa de tratar de
que el cepellón de raíces empezara a desarrollarse debajo del tronco y con las ganas de
pasarlo a maceta de Bonsái, al año siguiente se trasplanto y en
"agradecimiento" el arbolito floreció.
Lo cual siempre es muy gratificante y nos sirvió para acabar de decidir que se trataba de
un mahaleb.
Este dibujo no es un
pergamino del siglo XV, simplemente al papel le dio demasiado el sol.
Representa la primera idea sobre el diseño de este árbol, recalcando el efecto visual
que produciría el giro hacia las 7 h. de la posición de plantado del tronco. También el
contrapeso de las ramas secas trasformadas en jin
Dos años después, empezaba a
parecer un Bonsái.
La transformación de las ramas secas en jin, dio bastantes problemas, pelar la madera
seca no es fácil y menos blanquearla.
La madera de los Prunos, no es precisamente la mas idónea para estas practicas, pero se
hizo porque equilibraba bastante la figura del árbol.
En dos años más el Bonsái podría estar casi acabado, pero...
Con motivo de un traslado y a
pesar de todos los cuidados un desafortunado tropiezo hizo que el jin se quebrara.
De nuevo a empezar.
La figura es una recreación, de adonde queremos llegar dentro de algunos años.
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