Club Bonsái del Principado de Asturias |
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H i s t o r i a d e Viento
Cedrus
atlantica Manetti. Comprado como plantón de vivero en cepellón
de tierra. (fotografía de la I Exposición de Arte Bonsái
Ciudad de Oviedo 1992)
Aquel viverista era estupendo, no se cansó de aconsejarme que no comprara
a Viento. Oiga, que Ud. dentro de unos años va a venir a decirme que
le engañé. ¡Mire! escoja Ud. otro cualquiera, no ve que
está desmochado y canijo. Oiga, yo hace muchos años que me dedico
a esto y ¡le digo! que de aquí no hay quien haga crecer un buen
cedro. Y tenía razón, le cayó un rayo y casi se lo
lleva el viento.
Como
no era muy grande el 10/03/87 lo planté directamente en un tiesto de
bonsái, le lavé las raíces y las podé, pues había
bastantes enroscadas unas en otras, consecuencia de un exceso de cultivo en
tiesto, anterior a su puesta en tierra y en la que llevaba unos dos años.
El substrato fue de grava volcánica de 2 a 5 mm. En la fotografía
no se ve pero fue sujetado por medio de tres vientos bien tensados.
A
la primera vista se apreciaba el gran defecto del ahusamiento negativo de la
base del tronco y aparte del ápice desmochado, una muy deficiente distribución
de ramas. Después de algunas vueltas y como tenía muchas ganas
de hacer un Bonsái más o menos azotado por el viento y con Saba-miki
extremo, pues me decidí. El Saba-miki una vez bien establecido, me permitiría
adelgazar la madera para tratar de disimular la base del tronco tan delgada.
Y el sacrificio de las ramas del frente de la fotografía, pasándolas
a jin, daba pie a mi idea. En junio del mismo año ya estaba bien brotado
y fuerte, gracias a la sobredosis de Osmocote. Aproveché entonces para
pelarlo, lo cual fue muy fácil, al estar el árbol en plena savia.,
Lo dejé secar una semana y a continuación le di caldo sulfocálcico
y le puse los primeros alambres.
En
su siguiente trasplante en marzo del 88. El substrato fue el mismo, lo hice
por el problema de las raíces enroscadas (que no pude solucionar) y por
que el crecimiento había sido espectacular, las nuevas raíces
ya habían formado un consistente cepellón en la grava volcánica.
Se ve bien claro que el árbol estaba desarrollando una copa potente y
las ramas inferiores no crecían ni espesaban. Aquel año lo pincé
continuamente en la parte superior, para que las ramas no engrosaran más
(aunque algunas iban a desaparecer) . En este mismo año ocurrió
un crecimiento muy fuerte de la parte viva, que trataba de cubrir la madera
muerta del tronco. Tuve que volver a pelarlo y también quite algunas
capas de madera, para tratar de adelgazar la parte media y superior. Y éste
creo que fue el principio del problema del arco, que luego contaré.
En
mayo del 89 después de sufrir su ultima remodelación. La poda
y pinzado sistemático parecía que estaba equilibrando la fuerza,
la rama primera e inferior estaba espesando, pero también lo hacía
la superior. Viento estaba desequilibrado y empezaba a aparecer el problema
del arco.
No se ve bien en la fotografía, pero ya estaba empezando a curvarse el
tronco. La explicación que le hemos dado es que la madera seca no aguantaba
la fuerza de crecimiento de la vena viva y ésta al crecer y engrosar
doblaba la madera. Este problema se fue acentuando y, aunque quizás no
se aprecie en las fotografías, empezó a desnaturalizar el movimiento
del árbol hacia la izquierda y para corregir esto, no encontré
solución.
En
marzo del 92 tres año antes de su muerte, se pasó al tiesto mas
bajo que encontré y que estaba más de acuerdo con el grosor del
tronco, además era candidato para una exposición importante (para
nosotros). Si os fijáis lo incliné un poco hacia la izquierda,
a fin de disimular visualmente el arco del tronco. También se trató,
con poda drástica, de arreglar el problema de las raíces enroscadas,
pero con poco éxito. Las piedras blancas que se ven en el substrato son
un 5% de sepiolita. En esta fotografía del 20/06 del 93 ya se aprecian
los brotes blanquecinos, que no son ninguna clorosis debida a carencias, si
no al resultado de los pulgones que ya se lo estaban comiendo.
En
el 94 con motivo de un reportaje fotográfico, vi el problema de la infección.
Tener demasiados arboles, no es bueno, uno no puede con todo, no es bueno coleccionar.
El principio de su muerte que ocurrió un año después...
Y ahora que Viento ya no existe, que sólo queda su recuerdo fotografiado,
todavía me da satisfacciones... Ayer, recordando su fotografía
de marzo del 88, se me ocurrió volver a poner la rama tercera de la izquierda,
que le había quitado.
¿Por que le quité aquella rama? No lo puedo asegurar, ni me acuerdo,
quizás no tenia muy claro lo que quería hacer con Viento, ¿quizás
el ansia de estrenar tijeras?
Pero imaginando con los pinceles del Photoshop, se puede volver a virtualmente
empezar. Posiblemente en el 98 hubiera sido algo parecido a la fotografía
virtual, de la izquierda. Fijaos (o Fíjense) que fácil es seguir,
casi sólo queda adelgazar la potente rama final, o incluso suprimirla.
Podría haber llegado a tener esta presencia y cumplir algunas de las
reglas que nos han trasmitido.

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Webmaster: Alfredo M.
Rubio
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