En los primeros siglos de nuestra era, la fabricación del pan
y de la cerveza pertenecían a las tareas propias de las mujeres.
Esto cambió poco antes del cambio de milenio cuando empezaron a
producirse cervezas en los MONASTERIOS. La razón por
la que los monjes dedicaron su tiempo a la fabricación de cerveza
está en la búsqueda de una bebida alimenticia y con buen
sabor para acompañar sus comidas, que en el tiempo de la cuaresma
eran mínimas. Como la nutrición líquida no rompía
las reglas de la cuaresma, la cerveza estaba permitida. El consumo de cerveza
en los monasterios alcanzó un volumen impresionante: según
las crónicas, a los monjes se les permitía tomar 5 litros
de cerveza al día. Como se puede ver en muchas pinturas, los monjes
con el tiempo cogieron mucha afición a la cerveza, pero después
de algún tiempo, empezaron a fabricar cerveza no sólo para
su consumo propio, sino también para su venta. Por una pequeña
tarifa se les dio el derecho de vender cerveza y los monasterios llegaron
a ser cervecerías muy florecientes. La cerveza se vendía
en la cantina del monasterio. Como los monasterios se formaron como fábricas
de cerveza, éstas llegaron a ser muy buenas y apreciadas. También
en las ciudades que prosperaban no se quería renunciar a la cerveza,
por lo que el arte de fabricar cerveza se abrió camino y se convirtió
en uno de los oficios más prósperos. Los nobles introdujeron
la tasa de la cerveza que les ayudó a rellenar rápidamente
sus arcas. Las cantinas de los monasterios por el derecho adquirido no
pagaban tasas, así que los nobles cerraron muchas de ellas. El emperador
Sigismund (1368-1437 dC) fue el primer emperador que ordenó ese
decreto. Aunque muchos monasterios que producían cerveza fueron
cerrados por los nobles, no se les pudo quitar a los monjes el mérito
de ser los primeros en comerciar con la cerveza. La utilización
del lúpulo para la fabricación de la cerveza fue causa de
numerosas peleas por el llamado DERECHO DE MEZCLA. El Grut
era una mezcla de muchas hierbas que se utilizaba para darle sabor a la
cerveza. Este Derecho, les otorgaba a las fábricas el poder legal
y en especial al maestro cervecero un derecho de monopolio sobre su secreto
de mezcla. Al utilizar el lúpulo ya no era necesario emplear el
Grut y de esta manera desaparecía el monopolio de los maestros.
Por este motivo se prohibió sin contemplaciones el empleo del lúpulo.
En aquella época los maestros usaban enebro, endrino, corteza de
roble, ajenjo, laurel y otras hierbas. Algunas de estas especias eran extremadamente
venenosas, otras producían alucinaciones. Esto podría ser
un motivo por qué las supersticiones tenían un papel importante
alrededor de la olla en la que se mezclaban los ingredientes. Víctimas
de estas supersticiones fueron las BRUJAS CERVECERAS. En
la producción de la cerveza, algunas veces algo no iba muy bien,
ya que en aquellos tiempos la sabiduría era mínima, y se
buscaban culpables, habitualmente entre lo místico. Muchas hierbas
milagrosas y objetos de culto se utilizaban todavía en la Edad Media
tardía alrededor de la olla cervecera para ahuyentar los demonios
malignos. La superstición llegó a tal punto que todos los
intentos fallidos de hacer cerveza eran atribuidos a las brujas de la cerveza
"Brauhexen" o "Bierhexen". La última quema de una bruja fue en el
año 1591. Esta se puede decir que es la época más
oscura de la fabricación de la cerveza. El fin de la superstición
llegó cuando el lúpulo se impuso, aunque al principo todavía
estaba prohibido su empleo. A raíz de eso, la cerveza se podía
mantener más tiempo y el proceso de fermentación era más
estable. No fallaban tantas cosas y se buscaban menos culpables. Con la
utilización del lúpulo la cerveza adquirió su carácter
claro. Aquellas cervezas se parecían mucho a la que conocemos hoy
en día, tanto en el sabor como en el color. Para tener una cierta
estabilidad de calidad del producto, el entonces duque de Baviera, Wilhelm
IV, decretó en 1516 lo que se llamó el REINHEITSGEBOT.
Por este decreto, por primera vez, para la producción de la cerveza
sólo se podía utilizar Cebada, Lúpulo y agua pura.
La utilización de la levadura en aquellos tiempos no se conocía
y el proceso de fermentación se dejaba al azar, ya que dependía
de las partículas de levadura contenidas en el aire. Este decreto
es la más antigua y válida ordenanza del mundo. La Comunidad
Europea veía en esta prohibición una competitividad desleal.
Por eso hoy en día se puede importar cerveza que no esté
bajo el amparo del Reinheitsgebot, pero tienen que estar especificados
los ingredientes. Las cervezas alemanas, en cambio, se atienen su
tradición centenaria. Naturalmente el decreto de 1516 tiene sus
antecedentes. Así por ejemplo, el decreto del duque Georg de Bayers-Landshut,
que en el año 1493 promulgó: "Los cerveceros y otros sólo
pueden añadir a la cerveza: malta, lúpulo y agua. Si no era
así, añadiendo cualquier otra cosa, contarán con un
castigo corporal y monetario".
Con el aumento de la calidad de la cerveza, también se incrementa
su difusión y el comienzo de la exportación. La exportación
mundial fue promovida por HANSE. Con el tiempo, la exportación
cogió una gran importancia. Se empezaron a organizar centros distribuidores
de cerveza. En el siglo XIV, por ejemplo, Bremen era el productor para
Inglaterra, Holanda y los países Escandinavos. Gracias a la exportación
mundial realizada por Hanse nació otro centro en Hamburgo. En el
año 1500 se contaban en Hamburgo 600 fábricas de cerveza.
Hanse exportaba cerveza alemana incluso hasta la lejana India. En las pequeñas
ciudades del centro de Alemania, en aquellos tiempos, la producción
de cerveza era la mayor fuente financiera. Otros centros distribuidores
alemanes eran Braunschweig y Einbeck. En Einbeck se producía la
llamada Bock Bier que tuvo tanta aceptación para un duque de Baviera
que éste, inmediatamente, ordenó traer al maestro cervecero
de Einbeck. No hay que olvidar que Berlín tambíen tiene una
tradición muy antigua ya que era la ciudad residencial de los soldados
de la corte. FRIEDRICH WILHEIM I. Bajo su reinado la cerveza
se hizo admirada en la corte. Se hizo después conocido como Friedrich
el Grande, y aprendió el oficio cervecero desde sus años
jóvenes. El desarrollo industrial no pasó desapercibido a
los campesinos que producían cerveza que fue en auge a principios
del siglo XIX. Dos inventos fundamentales revolucionaron la producción
de cerveza. El primero fue la máquina de vapor de James Watt y el
segundo, el invento de Karl von Lind, la refrigeración artificial.
En ese tiempo se demostró científicamente que para la producción
de la cerveza son necesarias las temperaturas, garantizadas en invierno,
pero que gracias a estos inventos se podía producir también
en verano.
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