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TIERRAS DE CUNQUEIROS
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El viajero que ama el camino por el camino mismo, escucha con un silencio casi
religioso, el correr del agua por el aire del aire por las ramas de los arboles,
y del agua y del aire por su corazón, y piensa, vagamente, en este sonar del mundo,
en este latir que no cesa, como el rayo del poeta
Haciendo realidad estas palabras del cronista, emprenderemos el camino a los pueblos
de Fondos de Vega, El Rebollar y Tablado para conocer la parte occidental del
municipio, donde la belleza de su paisaje se mezcla con las antiguas tradiciones
de los cunqueiros, oficio hoy ya abandonado pero que en otras épocas -aún no lejanas-
fue fuente de vida para esta pequeña comarca, a caballo entre los concejos de
Ibias y Degaña.
Saliendo de la villa de Degaña, por la AS-15 en dirección al Puerto de Rañadoiro,
pronto llegaremos al cruce de donde parte la carretera hacia Ibias. Continuamos de
frente, siguiendo el cauce del río Ibias, que poco a poco se va estrechando entre las
Sierras de Tablado y de Degaña, hasta Fondos de Vega. Un paseo por el interior del
pueblo permitirá apreciar antiguas construcciones de piedra, con la típica cubierta
de pizarra o tsouza, que así se llama en el lenguaje de la comarca.
De vuelta al cruce anteriormente indicado tomaremos la AS-212, en dirección a Ibias,
para visitar El Rebollar, cuyos vecinos tienen la fama, desde tiempo inmemorial,
de ser extraordinariamente hábiles en la fabricación artesana de cestos de costietsas o láminas de madera. Hoy aún no se ha perdido la tradición continuando varios
artesanos esta labor ancestral; en concreto, Gonzalo González Menéndez y los
hermanos Menéndez Amigo, Gabriel, Gerardo y Secundino, a quienes podemos comprar
alguno de sus trabajos
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En la plaza se encuentra la sencilla capilla del patrono del lugar,
San Francisco de Asís con la imagen de su titular en el recinto interior.
(Llaves en el Bar de Samuel).
De la Capilla de El Rebollar parte, a la izquierda, el antiguo Camino Real que,
a través del Puerto del Trayecto, unía esta zona con la localidad leonesa de
Peranzanes, siendo en época romana enlace entre las explotaciones de El Corralín
y las leonesas de los ríos Cúa y Omaña. Hoy es transitable a pie, proporcionando
su recorrido, al amante de los parajes naturales, un buen numero de agradables
satisfacciones.
El tramo de carretera que une el Rebollar con Tablado, es verdaderamente
espectacular, en especial por las excelentes panorámicas que del valle se nos
ofrecen mientras ascendemos al alto de La Collada o del Campillo, como también
se le conoce. Desde el puerto continuaremos camino de Tablado, con el río
Lleiroso-o de La Collada- a nuestra izquierda, pudiendo observar entre las
montañas que sobresalen de su margen un buen ejemplo de valle glaciar.
Estamos ya en la tierra de los cunqueiros, tierra que comprendía, en Degaña,
los pueblos de Tablado y El Corralín, y en Ibias los de Sisterna y El Bao.
Recibían este nombre sus habitantes por la actividad que hasta hace no muchos
años era el principal sustento de su economía; llegado el otoño marchaban los
hombres a recorrer todo España vendiendo los concos o artículos de madera que
fabricaban: fuentes, escudillas, artesanas, etc.; regresando en la primavera
con aceite, mantas y otros productos. Tenían su jerga propia, que empleaban entre
si en los tratos con el fin de nos ser entendidos: el tixileiro.
Este sistema de vida se ha perdido en la actualidad, pero muchas de sus
tradiciones aún permanecen vivas en la memoria de las gentes.
A 1.100 m. de altitud se recuesta Tablado en la ladera de la Sierra del mismo
nombre. En el centro del pueblo hay una fuente junto a un castaño centenario
divisándose desde allí la Iglesia de San Luis, que en su día albergo un famoso
Cristo en marfil sobre cruz de palosanto, tal vez tallado por Juan de Juni en el
siglo XVI, quien según la leyenda se habría refugiado en este lugar huyendo de
las iras de la Inquisición. Actualmente el Cristo esta recogido en el Archivo
Diocesano de Oviedo, existiendo en el interior de la Iglesia una fotografía que
nos permite apreciar su belleza. Es deseo de los vecinos que pronto regrese de
nuevo al pueblo.(Llaves de la Iglesia en Casa de El Gaiteiro).
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