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El mundo según Eco       (Segunda parte)

Marshall: El modernismo parece haber parado - en la novela por lo menos. ¿Están recibiendo las personas sus puntapiés experimentales de otras fuentes, como de la Red? ¿Quizá si Joyce hubiera sido capaz a de navegar por Red habría escrito "Lo que el Viento se Llevó" en lugar de "Finnegans Wake"?

Eco: No- yo lo veo de otra forma. Si Margaret Mitchell hubiera sido capaz de navegar en la Web, probablemente hubiese escrito "Finnegans Wake". Y en todo caso, Joyce siempre estaría en línea. Nunca se desconectaría.

 

Marshall: ¿Pero no ha cambiado la experiencia de escribir en la edad del hipertexto? ¿Está de acuerdo con Michael Joyce cuándo dice que la autoría esta volviéndose "una especie de historia jazzística interminable"?

Eco: No realmente. Se olvida de que ya ha habido un cambio tecnológico mayor en la manera en que un escritor profesional vierte sus pensamientos al papel. Quiero decir que ¿podría decirme cual de los grandes escritores modernos ha usado una máquina de escribir y cual escribió a mano, únicamente analizando su estilo?

 

Marshall: De acuerdo, pero si el medio de expresión del escritor tiene muy poco efecto sobre la naturaleza del texto final, que me dice de la opinión de Michael Heim de que el procesador de textos está alterando nuestro aproximamiento a la palabra escrita, disminuyendo nuestra ansiedad en llegar al producto finalizado, animándonos a reestructurar nuestras ideas sobre la pantalla, a la vez que se van borrando.

Eco: Yo he escrito mucho sobre eso – sobre el efecto que el cortar-y-pegar tendrán sobre la sintaxis de los lenguajes Latinos, las relaciones sicológicas entre el bolígrafo y el ordenador como herramientas de escritura, la influencia del ordenador es como tener una comparativa filológica.

 

Marshall: ¿Bien, si usase un ordenador para generar su próxima novela, ¿cómo lo haría?

Eco: La mejor forma de contestar eso es citar un ensayo que escribí hace poco Come si scrive un romanzo (Como escribir una novela), publicada por Bompiani:
   "Introduciría en el ordenador cerca de un centenar de novelas, otro centenar de textos científicos, la Biblia, el Corán, unas pocas agendas telefónicas (muy buenas para los nombres). Alrededor de cien, o ciento veinte mil páginas. Entonces usaría un programa que los mezclara todos de forma simple y aleatoria, e hiciera unos pocos cambios – como quitar todas las Aes. De esa manera tendría una novela y a la vez un lipograma. El siguiente paso sería imprimirlo todo y leerlo cuidadosamente unas cuantas veces, subrayando los pasajes importantes. Entonces lo cargaría todo en un camión y lo llevaría al incinerador más próximo. Mientras estuviera ardiendo me sentaría debajo de un árbol con un lápiz y una hoja de papel y dejaría que mis pensamientos vagaran hasta que se me ocurriesen un par de líneas, por ejemplo: "La luna estaba en lo alto del cielo – el bosque susurra."
   Al principio, claro, no sería tanto una novela como un haiku. Pero eso no importa. Lo verdaderamente importante es construir un comienzo.

 

Marshall: ¿Cuál es su posición sobre Marshall McLuhan? Usted ha escrito que la aldea global es una metáfora valorada excesivamente, dado que "el problema real de la comunidad electrónica es la soledad." ¿Siente que la filosofía de McLuhan es demasiado ligera para justificar el culto que se le ha rendido?

Eco: McLuhan no era un filósofo - él era un sociólogo con un olfato para descubrir tendencias. Si él estuviera vivo hoy, probablemente estaría escribiendo libros que contradicen lo que dijo hace 30 o 40 años.
   Propuso la profecía de la aldea global, que se ha convertido en realidad al menos en parte, la profecía de "fin de libro", que se ha convertido en algo totalmente falso, y un gran slogan – "El medio es el mensaje" – que funciona mucho mejor para la televisión que para Internet.
   De acuerdo, puede que al principio juguetees, uses tu buscador para buscar "mierda", luego "Aquinas" y luego "mierda y Aquinas", y en ese caso ciertamente el medio es el mensaje. Pero cuando comienzas a usar la Red de forma seria, no se reduce todo al hecho de su propia existencia, no como con la televisión. Hay un objetivo diferente entre descargar los trabajos de Chaucer y bizquear mirando a la Playmate del mes.
   Todo se reduce a una cuestión de atención: es difícil usar la Red distraidamente, al contrario de lo que ocurre con la radio y la televisión. Puedo hacer zapping entre los sitios Web, pero no lo hago de forma casual como con la televisión, simplemente porque cuesta mucho más regresar al punto de partida, y estoy pagando por el retraso.

 

Marshall: En el discurso final de un simposio reciente, apuntó que "el final de la galaxia Guttenberg, de McLuhan es una repetición de la profecía fatalista del "El jorobado de Notre Damme" de Víctor Hugo, cuando, comparanto un libro con su amada catedral, Frolo dice, "Ceci tuera cela" – esto lo matará, el libro matará a la catedral, el alfabeto matará al icono. ¿Lo ha hecho?

Eco: La catedral ha perdido ciertas funciones, la mayoría de las cuales se han transferido a la televisión. Pero ha asumido otras. He escrito en otra parte sobre cómo la fotografía tomó una de las funciones principales de pintura: retratar a la gente. Pero eso ciertamente no  mató a la pintura – todo lo contrario. La liberó, permitiéndole tomar riesgos. Y los pintores todavía pueden hacer retratos si quieren.

 

Marshall: ¿Es "ceci tuera cela" una reacción refleja que podemos experar ver con cada nueva ola de la tecnología?

Eco: Es un mal hábito del que la gente probablemente nunca se librará. Es como ese viejo cliché de que el fin de siglo es un tiempo de decadencia y una señal del principio de un renacimiento. Es sólo una manera de organizar la Historia para encajar una historia que queremos contar.

 

Marshall: Pero las divisiones arbitrarias de tiempo pueden tener todavía un efecto en la psique colectiva. Usted ha estudiado el terror del fin de siglo que saturó el siglo X. ¿Estamos buscando una fe perdida en el comienzo de este tiempo, con el brillante atractivo digital del nuevo milenio?

Eco: Siglos y milenios siempre son arbitrarios: no se necesita ser un medievalista para saberlo. Sin embargo, es verdad que los síndromes de decadencia o renacimiento pueden formarse alrededor de las susodichas divisiones simbólicas de tiempo. El mundo Austrohúngaro empezó a padecer el síndrome de final-del-imperio al final del siglo XIX; algunos incluso podrían argumentar que sucumbió eventualmente por esa enfermedad en 1918. Pero en realidad el síndrome no tenía nada que ver con fin del siglo: el imperio Austro-hungaro entró en declive porque el emperador ya no representó un punto de referencia cohesivo para la mayoría de sus súbitos. Hay que ser cuidadoso para distingir las desilusiones de las masas de las causas subyacentes.

 

Marshall: ¿Y qué me dice de su propio sentido del tiempo? ¿Si usted tuviera la oportunidad de viajar en el tiempo, iría usted hacia el pasado o el futuro - y por cuántos años?

Eco: ¿Y usted, caballero, si tuviera la oportunidad de hacer esa pregunta a alguien más, a quién le preguntaría? Hablando en serio, ya he viajado al pasado: ¿no ha leído mis novelas? Y también he viajado al futuro - ¿no ha leído esta entrevista?

 

1997 Wired Magazine versión original online en the world according to Eco
Traducido al castellano por Julio F. De León
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(@) 1999-2000 Julio F. De León