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historia

 

            Consta el Oviedo Foot-ball como el primer equipo de fútbol que existió en Oviedo, en 1903, como consecuencia de la llegada de varios jóvenes como Pedro RUBÍN, tras haber estudiado en Hampstead (Inglaterra). Jugaba sus partidos en el campo de maniobras (un terreno para todo), ubicado en la zona de Llamaquique.

            Poco después nacieron dos clubes que tras años de dura rivalidad se fusionarían originando un nuevo club: el Real Oviedo.

Oviedo Foot-ball

Oviedo Foot-ball (1903)

 

Óscar

Óscar

             Por un lado estaba el Real Stadium Club Ovetense. Era el equipo «popular» de Oviedo. Se fundó hacia 1914 y jugaba en el campo de Llamaquique hasta que en 1923 se trasladó al campo de Vetusta. En sus filas jugaron Santiago BERNABÉU y ÓSCAR Álvarez habitual suplente de Ricardo ZAMORA en la selección española, como ocurrió en los JJ.OO. de París en 1924—. Se alzó con el título de Campeón de Asturias en la temporada 1924/25 derrotando al Sporting de Gijón (dominador del torneo hasta entonces). Vestía con camisetas de franjas verticales azules y amarillas y pantalón negro.

 

             Por el otro, el Real Club Deportivo de Oviedo (surgido de una escisión del anterior), fundado en abril de 1919 y que tras compartir campo con su eterno rival al principio, pronto pasó a jugar en el campo de Teatinos. Era considerado el equipo de la clase social más alta del Oviedo de los años veinte. Su indumentaria habitual consistía en camiseta de rayas verticales azules y blancas —a veces toda blanca— y pantalón negro. Vistió su elástica el internacional español José Luis ZABALA (que marcó 4 goles en sus 4 partidos con la selección española), también jugador del Real Oviedo tras la fusión.

 

R. Stadium

R. Stadium

R.C. Deportivo

R.C. Deportivo

 

            El 26 de marzo de 1926 se celebró en los locales del diario La Voz de Asturias, la reunión que acordó la fusión de ambos equipos, ratificando el acuerdo previo al que habían llegado los representantes de ambas entidades, tras la aceptación de los respectivos socios en las asambleas celebradas. Se estableció que el azul fuese el color de la entidad (el color de la ciudad), que el escudo tendría que llevar la imagen de la Cruz de los Ángeles y que Don Carlos Tartiere fuese el primer presidente, entre otros acuerdos. Se ponía fin a una rivalidad que, en muchas ocasiones, había sobrepasado los límites razonables.

acta fundacional

acta fundacional

 

            El recién nacido Real Oviedo disputó su primer partido el 1 de mayo de 1926 frente al Arenas de Guecho, perdiendo por 6 a 4 (JUSTO hizo el 1-0, primer gol de la historia del nuevo club). Al día siguiente volvieron a enfrentarse y en esta ocasión el resultado fue de 2 a 1 favorable a los oviedistas.

            Consiguió el objetivo de arrebatarle al Sporting el dominio en Asturias (el campeonato regional era la principal competición junto a la Copa de España, pues hasta 1929 no se inició el Campeonato de Liga), proclamándose campeón de Asturias casi siempre (sólo dejó de ganar tres: temporadas 1926/27, 1929/30 y 1930/31), hasta que se dejó de disputar tras la guerra.

primer Real Oviedo (1926)

primer Real Oviedo (1926)

 

Herrerita

"Herrerita"

            Al comienzo del torneo liguero en la temporada 1928/29, quedó encuadrado en la 2ª división tras perder una eliminatoria por una plaza en 1ª contra el Betis.

            El objetivo, desde el principio, era la 1ª división, y por ello se realizaron fichajes que alcanzaban cifras poco usuales para la época. Así, en 1929 se invierten 45.000 ptas. en los fichajes de GALLART y TONIJUÁN (a la postre sería el entrenador del ascenso tres años después), en 1930, más de 9.000 ptas. en el delantero del Tolosa Isidro LÁNGARA (que se convertiría en uno de los mejores artilleros del fútbol mundial del momento) o, ya para debutar en la máxima categoría, se contrata a un joven de 19 años recién cumplidos del Sporting llamado «HERRERITA» (su ficha de 30.000 ptas. causaría sensación en un fútbol en el que únicamente se habían movido cifras superiores con las 150.000 ptas. desembolsadas por el R. Madrid al contratar a Ricardo ZAMORA) que había maravillado a Don Carlos Tartiere en el partido jugado por los sportinguistas en Buenavista en la recién terminada liga (3-3 fue el resultado de aquel partido y el único punto que se llevó un visitante aquella temporada). En 1934 se superarían esas cifras con fichajes como los de PENA también del Sporting— o SOLADRERO.

 

Pena

Pena

 

            El debut en División de Honor se produjo en un nuevo campo, dejando atrás el de Teatinos, pues el 24 de abril de 1932, las selecciones de España y Yugoslavia inauguraron el Estadio de Buenavista (2-1 fue el resultado), donde el Real Oviedo pasaría a disputar sus encuentros. Disponía de una tribuna única hasta la fecha, sin columnas que sujetasen la visera (obra del ingeniero Sr. Sánchez del Río). Fué el delantero azul Isidro LÁNGARA debutante ese día—, quien tuvo el honor de marcar el primer gol a los 20 minutos de partido.

debut en 1ª div. (5/11/1933)

debut en 1ª div. (5/11/1933)

 

Gallart

Gallart

Lángara y Herrerita

Lángara y "Herrerita" encarándose con un árbitro

            Poco después llegaría el ascenso frente al At. Madrid y el 5 de noviembre de 1933 el jugador de Barcelona VANTOLRÁ marcaría el primer gol que en partido de 1ª división se vería en Buenavista. Ese día el Real Oviedo vencería al Barcelona por 7-3 (GALLART hizo a los 17 minutos de partido el primer gol ovetense era el 1 a 2, tras el  citado del Barcelona a los 6 minutos y otro posterior—).

 

            Eran días felices en lo futbolístico en la capital del Principado, haciéndose famosa la delantera llamada «eléctrica» por su facilidad goleadora. La integraban «CASUCO», GALLART, LÁNGARA, «HERRERITA» y «EMILÍN» (lograron en los 62 partidos de esas tres primeras temporadas nada menos que 174 goles). Hay que decir que esta fué la 2ª «eléctrica», de las tres que hubo; «CASUCO», GALLART, LÁNGARA, GALÉ e INCIARTE conformaron la 1ª, la que logró el ascenso y «ANTÓN», «GOYÍN», ECHEVARRÍA, «HERRERITA» y «EMILÍN», la 3ª , ya tras la guerra.

            Pero la Guerra Civil truncó de pleno el camino de un equipo llamado a logros importantes. En la temporada 1939/40, al Real Oviedo se le concede la «gracia» de reservarle la plaza, no compitiendo ese año, ante la situación del campo y de la ciudad tras la contienda. A cambio, el club tuvo que ceder a sus jugadores a otros equipos («HERRERITA», «EMILÍN» y RIERA se fueron al Barcelona, GALLART y «CALICHI» al Racing del Ferrol, «ANTÓN» y SOLADRERO al R. Zaragoza, PENA al Sporting, etc.).

 

            Pese a su vuelta ya nada sería igual en la temporada 40/41. LÁNGARA estaba en Argentina y la guerra había provocado importantes bajas.

 

            La década de los 40 transcurre más que aceptablemente, con el equipo en 1ª, incluso en zonas altas de la tabla aunque sin el nivel de la década anterior— hasta que coincidiéndo con el fallecimiento de Don Carlos Tartiere llega el primer descenso, en el año 1950.

            Comienza una larga travesía de más de 35 años en los cuales el Real Oviedo se convierte en un equipo ascensor y muy irregular en el panorama futbolístico español, con algún que otro importante logro (en la temporada 1962/63 se clasifica, por tercera vez en su historia, 3º en 1ª división) y varias decepciones.

1962/63

terceros en la LIGA 1962/63

 

            En 1954 el campo es vendido al Ayuntamiento por una suma poco menos que simbólica, adquiriendo éste a cambio, el compromiso de asegurarle al club de por vida un escenario digno. Desde 1958 pasaría a denominarse Estadio Carlos Tartiere, campo que sería totalmente reformado con motivo de la celebración del Campeonato del Mundo en el año 1982.

 

            Obtiene su único título oficial en la temporada 1984/85 al proclamarse vencedor de la Copa de la Liga de 2ª división (torneo de efímera duración del que sólo se disputaron cuatro ediciones).

 

            A finales de los años 80, la entidad vive un renacer volviendo a 1ª división después de doce largos años (tras incluso un doloroso paso por la 2ª «B» en los 70) y el 19 de septiembre de 1991 debuta en una competición europea venciendo al Genoa italiano por 1-0 (gol de BANGO), en partido de ida de 1/32 de final de la Copa de la U.E.F.A., quedando apeado de la misma tras perder en la vuelta por 3-1, recibiendo el gol decisivo en las postrimerías y sufriendo un arbitraje tremendamente perjudicial.

            En 1992 se convierte en Sociedad Anónima Deportiva, con un capital social de 605 millones de ptas.

            Abandonando la ubicación de Buenavista, donde el club llevaba jugando bastante más de medio siglo, el 20 de septiembre de 2000 se inaugura oficialmente el Nuevo Estadio Carlos Tartiere con un partido entre el Real Oviedo y el Partizán de Belgrado (0-2). Tres días antes, el jugador de la U.D. Las Palmas Robert JARNI había logrado de penalty el primer gol en partido oficial disputado. LOSADA hizo el primer gol oviedista  concluyendo el partido 2-2.

años 90

un buen Oviedo de inicios de los 90

Genova (3/10/1991)

Genoa - R. Oviedo (3/10/1991)

 

            Coincidiendo con la conmemoración del 75º aniversario de la fundación del club se pone fin al más largo periodo continuado en 1ª división (13 temporadas) con un descenso que acrecentaría notablemente los problemas económicos generalizados en el mundo del fútbol, hasta el punto de surgir el riesgo de una inminente desaparición que, por si no tuviese suficiente motivación en la nefasta gestión económica realizada por el máximo accionista Celso González (con Eugenio Prieto en la presidencia), contó con las disputas políticas y la hostilidad del equipo de gobierno del Ayuntamiento de la ciudad como acicate para dificultar aún más la ya de por sí crítica situación. La labor del presidente Manuel Lafuente (quien accedió al cargo tras el cobarde abandono de los dirigentes responsables de la catástrofe) permitió la continuidad del Real Oviedo.

escudo 75º aniversario

escudo del 75º aniv.

 

            Cuando parecía que la crisis había tocado fondo ocurrió algo impensable: el pasotismo de unos supuestos «profesionales», indignos de cualquier consideración incluso como personas, condujeron al club al descenso a la 2ª división «B» en la temporada 2002/03, tras mancillar el nombre de la entidad arrastrando por el fango su elástica, su escudo y sus colores. Y no contentos con ello, se negaron a retirar las denuncias interpuestas por impago de sus inmerecidos emolumentos, pese a que se les garantizaban las mismas cantidades que cobrarían del fondo de garantía salarial de no hacerlo.

 

            Tras chantajear vilmente a todo el oviedismo con sus continuos cambios de criterio y de exigencias, motivadas por sus intereses económicos personales (acuerdos previos con otros clubes supeditados al desmoronamiento del Real Oviedo), el 1 de agosto de 2003 se consumaba un segundo descenso (esta vez administrativo) que condenaba al Real Oviedo a la 3ª división, en pleno proceso de suspensión de pagos y ponía la supervivencia de la sociedad más en entredicho que nunca.

 

            La situación creada con el equipo en 3ª división sirvió como excusa para que el alcalde de la ciudad, Gabino de Lorenzo Ferrera, retomase el plan que un año antes ya había diseñado, de enterrar al club y disponer de otro que fuese fácilmente manejable. Se desentendió del protocolo firmado con la sociedad (en plena campaña electoral) para solventar la situación de suspensión de pagos en que se encontraba el club y fundó un equipo bautizado como Oviedo A.C.F. sobre las cenizas de un histórico y modesto club de 3ª el Astur—, al que defenestraron el 14 de agosto de 2003, con el objetivo de suplantar al verdadero Real Oviedo, intentando ususparle su símbolos, su historia y hasta su campo.

 

            En una memorable temporada 2003/04, la afición libró una dura y desigual batalla por la supervivencia del Real Oviedo pulverizando todos los registros de la categoría (10.871 abonados y hasta 16.573 espectadores en un partido de Liga que fueron 20.127 en la promoción de ascenso). La rebelión del oviedismo frente a la sentencia de muerte firmada por el alcalde puso de manifiesto un sentimiento de amor a un club y a unos colores sin precedentes en el mundo del fútbol nacional.

 
manifestación ante el ayto.
manifestación por las calles
tifo
tifo

tras tocar fondo deportivamente, desde la 3ª división el oviedismo resurgió con una fuerza inusitada luchando contra todo y contra todos

            Superado con éxito el proceso de suspensión de pagos y batiendo sus propios registros (en una segunda campaña en 3ª división a la que condenaron las circunstancias, se rozaron los 13.000 abonados y se llegó a superar la cifra de 25.000 espectadores en el partido final que significó el ascenso), la entidad debería haber iniciado un proceso bien distinto, el de recuperar deportivamente las categorías que devolviesen al club al lugar que por historia se merece. Pero desgraciadamente, pronto la incertidumbre volvió a planear sobre el futuro de un club condenado a no poder vivir únicamente pendiente de lo deportivo. El retorno de los responsables del caos —Celso González recuperó la titularidad del principal paquete accionarial en base a una resolución judicial consecuencia de un, cuando menos, peculiar proceso—, condujo a una triste situación en la que una serie de personajes interpuestos dilapidaron en un tiempo récord la unidad lograda entre todos los estamentos, al actuar de espaldas a la afición y al servicio de los intereses particulares de quienes los habían puesto en los cargos y que, en el aspecto deportivo, abocaron al club a algo tan impensable como un riesgo más que real de retornar a la 3ª división.

 

            Después de suscribirse íntegramente la ampliación de capital acometida a finales de 2006 (tras una reducción del valor nominal de los títulos el capital social quedó establecido en 2.666.785 euros) se produjo un cambio en el mapa accionarial con un nuevo grupo al frente que se esperaba sirviese para poner punto final al periodo más convulso de la historia azul, para que el único objetivo fuese el retorno al fútbol profesional. Sin embargo, tras la sorprendente dimisión del presidente "Toni" Fidalgo apenas tres semanas después de acceder al cargo, la más que deficiente actuación del nuevo consejo de administración (las medidas tomadas, lejos de reconducir la situación deportiva, la agravaron) sirvió para certificar la amenaza que acechaba y que supondría la mayor mancha en la historia de la entidad: el descenso —en esta ocasión por deméritos deportivos— a 3ª división en la campaña 2006/07. Tras otra posterior ampliación, el capital social quedó fijado en 4.716.855 euros.

 

            Pese a sustituir al peor consejo de administración de la historia de la sociedad hasta ese instante, el nuevo equipo gestor encabezado por Alberto González como máximo accionista se esforzó desde el primer día en superarlo, tanto en el aspecto económico (pronto la situación financiera volvió a ser penosa) como en el deportivo (tras el descenso a 3ª división tardaron dos temporadas en retornar a la categoría en la que se hicieron cargo del club), manteniendo a la sociedad inmersa en batallas políticas que en nada contribuyeron a que se pudiera ver la salida del túnel y retornar al fútbol profesional, ya que si bien normalizó las relaciones con el consistorio a costa de la complicidad del alcalde Gabino de Lorenzo, impasible ante la caótica gestión que llevaban sus "amigos", desentendiéndose de todo pese a que el 21% del capital social era municipal, el ejecutivo regional presidido por Vicente Álvarez Areces aplicó entonces el acoso y derribo hacia el conjunto azul con la pretensión de convertir al máximo rival regional —de quien era seguidor confeso— en el único representante del fútbol asturiano en la élite, con lo que lejos de ver el fin del triste penar prolongado a lo largo de la primera década del siglo XXI, el oviedismo cada vez veía más cerca la desintegración total de una entidad atacada constantemente desde fuera y, lo que resultaba más penoso, desde dentro, al estar lleno de los personajes que tanto hicieron por acabar con ella y a quienes preocupaba más bien poco que su suicida gestión tuviese como consecuencia la desaparición, que era a lo que estaba abocado el Real Oviedo estando en sus manos.

 

            En enero de 2011 se entreabrió una puerta para forzar la salida del máximo accionista y que el periodo más negro de la historia oviedista llegase a su fin, al surgir una oferta del grupo mexicano Pegaso para la adquisición de su paquete accionarial, operación frustrada de nuevo por la actuación de Alberto González, quien ocultó información sobre la pignoración que pesaba sobre las acciones, con lo que la situación caótica de la sociedad tanto en el ámbito deportivo como en el extradeportivo, pese al dinero dilapidado por sus escasos dirigentes con la connivencia del alcalde Gabino de Lorenzo, mantuvieron sumida a la entidad en un vergonzoso esperpento que cada día que pasaba planteaba más incógnitas sobre el futuro.

 

            La llegada a la alcaldía de la ciudad de Agustín Iglesias Caunedo en 2012 supuso que desde el consistorio se asumiese por fin con responsabilidad el papel que debía jugar quien era el segundo máximo accionista. En colaboración con la asociación de peñas —que aglutinó las acciones de los minoritarios buscando superar el porcentaje controlado por un Alberto González fugado del país y en estado de busca y captura para ingresar en prisión por sus delitos fiscales—, en julio de 2012 se pudo forzar el cambio en la cúpula dirigente con el regreso de "Toni" Fidalgo como hombre de consenso en la presidencia, no sin su correspondiente dosis de incógnita hasta el último instante por las manipulaciones efectuadas por Ángel Martín Vaca, el único escudero que quedó al servicio de Alberto González y por tener que cambiarse de manera apresurada lo previsto en la hoja de ruta que se había marcado desde el consistorio.

salvación del club en 2012

arriba el alcalde Agustín Iglesias Caunedo con el presidente "Toni" Fidalgo, abajo el consejo de administración y a la derecha los oviedistas anónimos: entre todos se logró la salvación siendo noticia a nivel mundial

 

            La labor realizada por el consejo que presidía, en el que le acompañaron oviedistas de verdad como Pedro Zuazua, Juan Ramón González, Hugo López o Sabino López fue encomiable y en tres meses pusieron en orden una entidad que era todo un caos, preparándola para un obligado todo o nada pues era imprescindible sacar adelante una nueva ampliación de capital para evitar la causa de disolución. Y ahí el oviedismo volvió a jugar un papel sensacional que daría la vuelta al mundo, pues sólo con sus aportaciones se alcanzó la cifra de 2 millones de euros, superando ampliamente la cantidad necesaria para evitar la desaparición y que se vería acompañada de otra de igual cuantía por parte del grupo empresarial de Carlos Slim, el multimillonario mexicano considerado el hombre más rico del mundo, asombrado ante la repercusión que había tenido la noticia de cómo los oviedistas se habían movilizado para salvar al Real Oviedo, un histórico del fútbol español que con la participación en el accionariado del grupo Slim espera poder reverdecer laureles y olvidarse del periodo más negro de su historia.

 
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