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EL "BOOM" DE LAS CLASES DE BAILE
06
  
1996-1997
la historia del baile en Gijón
 

El que llevaba el Barocco era un tal Manolo, un tipo tranquilo que me cayó bien desde el principio. Según me explicó, la discoteca era suya a medias con tres o cuatro socios más y su intención era comprar su parte a los demás para quedársela en exclusiva y hacer las cosas a su manera. También tenía un bareto en la ruta y conocía el negocio de las copas así que no me anduve con rodeos y le expliqué claramente lo que podía esperar de una sesión de bailes de salón:

-- Lo primero que hay que tener en cuenta es que no hay posibilidades de forrarse con esto. A lo más que se puede aspirar es a obtener de ello algún prestigio (por ofrecer una alternativa diferente a la de todos los demás) y cubrir gastos o conseguir unos beneficios mínimos. ¿Por qué? Sencillo: la pasta en una discoteca se obtiene consiguiendo que haya una densidad de población de entre 10 y 15 personas por metro cuadrado agitándose levemente (bailar) y chumando como cosacos (divertirse), circunstancia que JAMAS se puede dar en una sesión de bailes de salón porque si hay demasiada gente no se puede bailar y la gente que quiere bailar dejará de venir.

-- Por otra parte, poner en marcha un invento como éste requiere tiempo, dinero y conocimientos. Hay que enseñar a los disc-jockeys a pinchar una música variada que no conocen de nada, conseguir esa música (entonces no había internet ni top-manta y a menudo había que comprarse un LP entero para conseguir una o dos canciones aprovechables), crear un ambiente de baile y no de otras cosas, como ocurre muchas veces en los cachambas y tropicanas de turno, y sobre todo invertir tiempo y dinero en consolidar y promocionar una línea musical definida hasta lograr que el público sepa que cada noche van a sonar un determinado número de tangos, valses, etc y no sólo merengues, cumbias y demás bailes "fáciles".

-- Hasta aquí las malas noticias. Las buenas son que yo puedo organizar todo eso sin problemas, que la sesión de salón cubre una franja horaria "muerta" (que en la práctica genera gastos porque tener la discoteca abierta de 12 a 4 sale bastante caro) y que lo único que pido a cambio de ello es que me dejen dar clases en la sala un día por semana.

Manolo estuvo de acuerdo con mi análisis de la cuestión y acepto mis condiciones, de modo que a principios de 1996 se puso en marcha el segundo y último intento serio que hubo en esta ciudad por promover y consolidar una franja horaria dedicada a los bailes de salón. Empecé por organizar un par de fiestas para ir creando ambiente, mientras iba enseñando a los DJ's cómo programar música para bailar en pareja. Quiero señalar en favor de Manolo que el ambiente de trabajo en el Barocco siempre fue mucho más estable que en La Real, donde la movilidad laboral era exagerada (normalmente camareros, relaciones y DJ's cobran por noche, así que despedirlos es tan fácil como decirles "no vengas el próximo sábado"). En los 8 meses que estuve en el Barocco solo trabajé con dos pinchas, Danny y Emilio, por los más de 10 que tuve en La Real en poco más de un año.

 

La primera fiesta tuvo el poder de convocatoria habitual en las que organizaba por aquella época, entre 50 y 100 personas, pero una circunstancia fortuita propició que la segunda fuera un exitazo y el Barocco se quedara pequeño. Resulta que una periodista del Comercio era socia de uno de los gimnasios donde daba clases y me propuso hacer una entrevista, con tan buena fortuna que la publicaron nada menos que en la contraportada la misma semana de la fiesta.

La publicidad gratuita nos vino de perlas y esa noche fue una locura. En las horas centrales de la fiesta era imposible bailar a causa de la cantidad de gente que había (para disgusto de los habituales, yo incluido, aunque por otra parte fue bueno para el negocio) y no puedo dejar de comentar algo que me hizo muchísima gracia: hubo no menos de media docena de personas que me saludaron como si me conocieran de años a pesar de que no los había visto en mi vida.

¡El mundo esta lleno de fantasmones!

Enero de 1996

SEGUNDA FIESTA EN EL "BAROCCO"

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La contraportada con el artículo que me dedicó El Comercio el 16 de Enero de 1996 y el cartel de la fiesta que organizaba esa semana. Una feliz coincidencia que propició un llenazo esa noche y facilitó el despegue de la sesión de bailes de salón del Barocco.
 

Tras el éxito de esa fiesta pusimos en marcha la sesión de bailes de salón. En esta ocasión empezamos con una franja horaria desde las 12 a las 3 de la madrugada de los sábados. Preferí utilizar sólo 3 horas, ya que me había comprometido a ir todas las semanas hasta que arrancase el asunto y era mucho esfuerzo para una sola persona... por mucho que me guste el baile. Hay que tener en cuenta que el sábado tenía cuatro horas de clases por la tarde y terminaba la última a las nueve con el tiempo justo para ducharme, cenar y bajar al Barocco.

Voy a aprovechar este párrafo para volver a insistir en que nunca he cobrado dinero por organizar una fiesta o sesión de bailes de salón (exceptuando los tiempos de La Real, pero aquello fue distinto porque realmente trabajaba allí, tenía un contrato y no me dedicaba a dar clases todavía). Lo único que he pedido a los dueños de las discotecas y bares donde he hecho fiestas son unas cuantas invitas porque ya sería el colmo que además me tuviera que pagar mis copas y que me dejasen dar clases en el local un día a la semana. Y esto último, no siempre. Las razones por las que nunca he querido cobrar son dos muy sencillas:

  1. Ya cobro por dar clases y no me parece bien sacarles más pasta a los alumnos por ir a bailar una noche.
  2. El trabajo que hago cuando organizo una fiesta es tan especializado y concreto que ningún empresario aceptaría pagarme por él lo que le pediría si no lo hiciera porque me da la gana.

Supongo que algunos pensarán al leer eso último que soy un poco fantasma, pero dejadme que os apunte dos detalles. Cuando organizo una fiesta hago al menos el trabajo de tres personas esa noche: disc-jockey porque yo mismo llevo la música y me ocupo de ponerla, relaciones públicas porque aviso a mucha gente y animador porque me dedico a bailar toda la noche. Por otra parte, cuando estaba en La Real ya me pagaban 16.000 pesetas de las de 1992 por noche y hoy no estaría dispuesto a hacer ese mismo trabajo por menos del doble, así que vosotros mismos...

ARQUEOLOGÍA NOCTURNO-MARCHOSA
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Capua, 7

BAROCCO > actualmente es un restaurante llamado CIUDADELA

COMENTARIO: Ignoro si tuvo otro nombre antes de llamarse Barocco. Cuando yo dirigí una sesión de bailes de salón allí, lo llevaba Manolo y parecía que la cosa iba a tirar para adelante pero problemas entre Manolo y sus socios acabaron por cerrarlo y convertirlo en un restaurante. La Discoteca era muy bonita y estaba bien decorada. Tenía dos pisos y espacio suficiente para bailar. Una pena.
De todos modos, la sesión de bailes de salón del Barocco nunca llegó a despegar del todo. Faltó un mayor esfuerzo de promoción y sobraron los problemas entre Manolo y los otros dueños de la discoteca, que acabaron por cerrarla. Con todo, lo que más eché de menos fue apoyo por parte de mis propios alumnos y de toda la gente que estaba recibiendo clases en Gijón, incluyendo mis ex-compañeros de la academia. Porque tal y como veis en el título de este capítulo, en aquel momento se estaba

produciendo en esta ciudad un autentico BOOM de las clases de baile.

Siempre he llevado un cierto control de lo que se cuece por ahí, más que otra cosa por pura curiosidad personal, y a mediados de 1996 me consta que había más de 30 profesores de baile dando clases en Gijón, y eso contando sólo sitios grandes como academias, gimnasios y asociaciones de vecinos. La pregunta del millón es: ¿dónde están todos esos alumnos que supuestamente han aprendido a bailar? ¿Por qué no aparecen por ningún lado cuando hay una fiesta de baile pública y anunciada?

En fin dejo la respuesta a esas misteriosas preguntas a mentes más brillantes que la mía. En cualquier caso el Barocco cerró sus puertas el verano de 1996 y yo me dispuse a iniciar un nuevo curso con la "obligación" de buscar otro local donde celebrar las fiestas de baile.

El curso 96-97 supuso el definitivo "boom" de los profesores de baile en Gijón. ¡De pronto en todas partes se ofrecían clases de salón! La verdad es que es normal teniendo en cuenta que cualquiera que se le dé mínimamente bien puede ponerse a darlas de inmediato y sacarse un dinero. Lo curioso del tema es que luego nunca se ve por ningún lado a todos esos miles de personas que reciben las clases de baile.

Yo por mi parte dedicaba todo mi tiempo libre a practicar el nuevo baile que me había enseñado Rafa al volver de la mili: la salsa. Al principio no me daba más por él, ya que nunca que ha gustado ese tipo de música, pero todo cambió el día que Javi "Coruña" hizo su primera visita a Gijón. Javi es disc-jockey y traía mucha salsa de nuevos grupos jóvenes de Cuba, Miami o New York que estaban pegando fuerte en toda América Latina, como DLG y La Charanga Habanera y aquello sí que me enganchó. Estos grupos estaban mezclando la salsa tradicional con ritmos como el rap y la música disco con resultados realmente brillantes y sus canciones sirvieron para que la salsa me entrara por el oído izquierdo y me aplicase con mayor entusiasmo al nuevo baile.

Además cuando fuimos de noche a practicar al Cubanísimo flipé al ver en acción a Javi, que es un autentico showman: no sólo baila increíblemente bien la salsa sino que no para quieto ni un momento y es capaz de poner todo el bar a bailar una coreografía en línea improvisada. ¡Javi es un bailarín excepcional, pero como animador no tiene precio! Sus dos visitas a Gijón en 1997 supusieron un impulso definitivo para la salsa en esta ciudad. Rafa ya estaba enseñando salsa desde que volvió de la mili y yo empecé a dar clases de rueda cubana ese mismo verano. Fuimos los primeros en dar clases de salsa en Gijón.

Por cierto que Javi también traía una nueva música que iba a pegar muy fuerte en los siguientes años: la bachata. En España ya era conocido este ritmo gracias a algunos éxitos de Juan Luis Guerra como "Burbujas de amor" o "Estrellitas y duendes", temas muy hermosos pero con tantos arreglos que sonaban como baladas de toda la vida. Los jóvenes músicos dominicanos estaban empezando a tocar la bachata con guitarras eléctricas y el sonido resultante era completamente distinto y mucho más bailable.

  

EL DESEMBARCO DE LA SALSA EN GIJON (1997)

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En su primera visita, Javi no sólo nos enseñó nuevos pasos de salsa sino que también nos mostró como se bailaba el nuevo tipo de bachata que estaba arrasando en el Caribe.
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Javi regresó a Gijón unos días en verano y volvimos a aprovechar la ocasión para aprender más pasos y montar el número en todas partes.
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A mi este tipo de música me encantó desde el principio. Recuerdo los enormes esfuerzos que tuve que hacer para conseguir algo de bachata en aquellos años. En España no se publicaba NADA de este género musical y tuve que apañarme con lo que me dejó Javi y unos pocos CD's que conseguí en una tienda de discos de importación de Madrid. El baile no tenía entonces la enorme variedad de pasos que adquirió después, pero lo aprendí para poder bailar su magnífica música. Del interés y calidad de la misma hablan por si solos su enorme éxito y repercusión mundial actuales. Hoy no es nada difícil encontrar discos de bachata en cualquier tienda.

ARQUEOLOGÍA NOCTURNO-MARCHOSA
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Rodríguez San Pedro, 35

... > CUBANISIMO

COMENTARIO: Supongo que ya estuvo abierto con otro nombre antes de ser El Cubanísimo pero no me consta. Desde que Pepe lo lleva siempre ha tenido una linea musical definida y ha apostado por la salsa. Nunca hemos hecho nada de bailes de salón allí pero fue donde empezamos con la salsa y he querido incluirlo en esta antología. Es bastante pequeño y tiene dos enormes columnas que estorban pero siempre se ha bailado en él.
  
Mayo de 1997

El curso 96-97 también supuso el estreno de dos eventos de gran importancia para mí y supongo que nula para el resto del universo: la primera actuación dirigida por el menda y la puesta en marcha de los cursos de verano.

Recuerdo que la actuación me hizo particular ilusión por la posibilidad de hacer mis primeras coreografías de grupo. Tuvo lugar en la asociación de vecinos de Santa Bárbara y desde entonces he realizado distintos espectáculos de baile a lo largo de todos estos años.

En cuanto a los cursos de verano, fueron una idea genial que tuve yo solo, reunido conmigo mismo, con el objeto de enseñar algunos bailes que me gustan mucho pero no me parece buena idea mezclar con el BAILE DE SALON, tanto por su complejidad como por su diferente método de enseñanza. Me refiero a bailes como el JIVE y la RUEDA CUBANA, entre otros. Ofrecerlos en cursillos monográficos intensivos fue una ingeniosa iniciativa que tuvo gran éxito y me permitió ponerlos al alcance de mucha gente.

PRIMERA ACTUACION DE MIS ALUMNOS

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En la primera actuación que realicé con mis alumnos yo no bailé. Tan solo hice las coreografías y dirigí al grupo.
© fauxBAILAFACIL 2004
--TEXTO: Faustino Lafuente --IMAGENES MURAL: El Comercio, La Nueva España y Telegijón --DISEÑO,MAQUETACION Y FOTOS ARQUEOLOGIA: Cyberto WebMaster
<NOTA: Las imágenes borrosas han sido extraídas de viejos vídeos VHS, de ahí su mala calidad >