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Incendios Forestales
 
Normas básicas




  • Atentos a nubes negras que permanezcan fijas en una zona y parezcan ondular hacia arriba, al contrario de las auténticas nubes de lluvia o tormenta.
  • Cuando se camina a favor del viento, a menudo se huele el humo antes de verlo. En tal caso determínese la dirección del fuego para huir de él.
  • Yendo a pie, no tratar de correr más de prisa que el fuego si éste se encucntra ya muy cerca. Dirigirse al rio o riachuelo más próximo aunque haya que cruzarlo de cara al incendio, metiéndose en seguida en el agua y alejándose de los sectores inflamables de la orilla. Cerciorarse de que todas las partes de la ropa y el cuerpo están bien húmedas. Las piedras de la orilla pueden llegar a quemar y el agua se pondrá también más caliente.
  • Evitar el pánico. Sólo un incendio de enormes proporciones podría calentar el agua más allá de lo soportable, y ello tratándose de aguas muy poco profundas y relativamente estancadas.
  • Respirar a través de una tela mojada (pañuelo, camiseta, etc.) para defenderse del humo.
  • Permanecer quieto y, dentro de lo posible, respirar con normalidad, ya que el fuego absorberá parte del oxígeno ambiente.
  • En la imposibilidad de alcanzar una corriente de agua (o un terreno bajo y pantanoso), a uno le vendrá tal vez la idea, según lo profundo e intenso del incendio, de improvisarse sobre el terreno mismo una «isla» o cortafuego. A decir verdad, esto puede resultar útil cuando el siniestro es de poca monta (arbustos, maleza...), pero de nada le servirá a quien esté rodeado de un gigantesco muro de fuego.
  • Se actúe como se actúe, no refugiarse en cuevas poco profundas. Si uno no muere sofocado por el humo, acabarán con él el calor y la falta de oxígeno.
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