EL
ENANO QUE ESTA TRISTE Y AZUL
El enano que está triste y azul
no pide para sí, no pide nada.
Arrastra su existencia pitufal
hurgando en la raíz fundamental
del derecho civil y del penal
del origen del universo, ¡ahí es nada!...
El enano que está triste y azul
se llama Oscar Jonás...
Con ese nombre, cómo no va a estar triste,
¡cómo no va a estar azul, con ese nombre!,
si le valía más haberse llamado Equinocio,
o Almejandro, que también es horrible, pero menos...
El enano que está triste y azul
está cada día más azul y más triste.
Gabardina de rayón, bastón en ristre,
arenga imaginarios batallones
al grito de ¡A por ellos, mis legiones!
¡que nadie, vive Dios, se me despiste!...
¡Pobre enano...! está como un cencerro y, encima,
es calvo...!
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Fundamental. Basada en la vida de un
personaje real que cuidaba un aparcamiento y fué
atropellado por un coche de pompas fúnebres a la salida
del trabajo. Pobre hombre... le llamaban O.J.
Simpson, O.J. por lo de Oscar Jonás, y Simpson por el
tono amarillento de su piel, a causa quizá de un hígado
demasiado castigado por el alcohol. Estuvo al borde de la
muerte por una sobredosis de licor de pera. Era
apreciado, en cierto modo. Antes de que prohibieran lo de
el lanzamiento de enanos en las discotecas, él se sacaba
unos duros extras a costa de unos cuantos moretones.
Descanse, pues, O.J.. Siempre decía que había una cosa
peor que ser enano, y era ser un enano bajo. El era un
enano bajo. Quedó muy impresionado al ver en una revista
a un tipo que era enano, negro y de origen judío, todo a
la vez.
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