EPILEPSIS Al principio

¡Acabemos con esos lepidópteros,

que escondidos acechan mi ensalada...!

No he pasado por una fractura de cerebro

para que ahora me amarguen la existencia de esa manera.

Y eso que, ya ves...

te miro -y, por supuesto, te veo- y parece que me calmo.

Amaina la furia en mí,

soy como el queso.

Y miro tu cara, ¡ah! ¡coño!, más, ¿¡qué es eso!?

(era una cigala que se estaba comiendo)

...y se me ocurren de repente mil canciones

y le quiero cantar a tus mejillas

que son, más que mejillas,

mejillones

por el rosáceo color incandescente.

¡Acabemos con esos lepidópteros,

que son más pesados que los Testigos de Jehová!

Epilepsis de amor

congestión elemental.

¡Un presupuesto del Estado para un gambón al ajillo!...

   
-

Huevo rojo, 5 de Abril de 2000

   
Pincha en Urodelo para el poema siguiente