1.-Casa y linaje de Posada
I. Casas Solariegas
Romancesco es el origen de este linaje, que se precia descender de sangre real. Cuéntase que desavenido en Francia cierto noble mancebo con su padre, abandonó su patria, y viajó largo tiempo. Deseando ya fijarse, y no poseyendo tierra alguna donde edificar su vivienda, soltó su halcón y dijo:–donde aqueste halcón posare, allí será mi posada– y efectivamente, donde el ave posó, plantó su tienda, que convertida en casa más adelante, fue el solar de sus descendientes.
En el pueblo de Cardoso de este concejo de Llanes y del antiguo territorio de Aguilar, levanta sus toscos muros de románica arquitectura, la casa de Guiana o Ixana, que es hoy la más antigua del valle de San Jorge. Tiénese por algunos a esta casa, propiedad actualmente de modestos labradores, como tronco y raíz de los Posadas, porque en el sitio donde se levanta, posó el halcón de la leyenda; y sin que tengamos datos para asentir o negar tal conjetura, diremos que no carece en absoluto de fundamento, puesto que antiguos poseedores de la casa de Ixana, disputaron y contendieron sobre llamarse pariente mayor de Posada.
Lo cierto es, que la casa y linaje de Posada en este concejo de Llanes es muy antiguo, muy noble y muy ilustre, así como también muy extendido, por que dentro del mismo concejo, se cuentan hace siglos y en la actualidad varias casas y familias distinguidas de este apellido.
Por ahora para nuestro propósito, solo conduce hablar de la casa solariega de Posada, que gozó hasta pocos años hace el señor Don Juan Dionisio de Posada Argüelles, y en la actualidad Don Sebastián de Soto Cortés, situada en el centro del pueblo de Posada, con una muy antigua torre, cuya grandeza manifiestan las muchas posesiones y haciendas que tiene en su contorno, capilla, huertas, prados, montes, sepulcros en el antiguo monasterio de San Antolín y asiento y estrado para los dueños y sus mujeres en la misma iglesia de Posada.
También en esta villa tiene casa muy principal, con una magnífica capilla pegada a ella, bajo la advocación de María Santísima en su Concepción Inmaculada, en que hay cinco capellanías, todas de presentación del mayor de la casa, y entierros en dicha capilla para los dueños y sus hijos. Llámase casa del Cercado, por hallarse independiente de las demás casas de la villa en el Centro de prados, huertas y jardines, cercados de altas paredes por el Sur y el Oeste, y de las almenadas murallas de la villa por el Este y Norte, con un torreón circular en el ángulo de estos dos vientos. El frente de esta casa y capilla le constituye un terreno con árboles, dentro de las mismas cercas, cuyas grandes puertas de entrada por la inmediación a la iglesia parroquial, y de salida a la calle de Babilonia, tienen que estar siempre abiertas para el servicio público, considerándose aquel terreno como calle de la villa, y por eso la primera de las puertas tuvo siempre sobre su arco en el lado de fuera las armas de la casa, y en el lado de por dentro las armas de la villa.
II. Primeros poseedores de que hay memoria
En antiguos documentos se hace
particular mención de los hijos y dueños de estas casas de Posada, y de todo
este linaje, creyéndose con mucho fundamento, que no hay otro más antiguo que él
en el Concejo, ni tampoco más ilustre.
Entre las ruinas del monasterio de San Antolín de Bedón, se ven en el día dos sepulcros en forma de ataúd, uno a cada lado de la puerta principal que levantan del suelo como un metro, desnudos de todo adorno, si se exceptúa el tosco y gastado relieve del Calvario, y un águila, dentro de un escudo en el uno, propiedad de los Señores de Aguilar o Álvarez de Asturias, y una Espada y hábito de Santiago en el otro, con un letrero que dice–«Aquí yace Diego Fernández el caballero de Posada»–. En este mismo sepulcro se halla enterrada también Dª María de Nava, mujer de Diego Fernández.–«que fue hijo de Ferdinando Sabinos, é que con él fundó dicho monasterio, y también la casa solariega de Posada» .
Siendo el monasterio de San Antolín el más antiguo que tuvo la congregación de San Benito en España según Carvallo y el Padre Morales, y atribuida su fundación al Conde Muñazan hijo de D. Rodrigo Álvarez de Asturias en fines del siglo diez, no es aventurado suponer que Diego Fernández el caballero de Posada que nació en fines del siglo once, más que fundador, haya sido protector o bien hechor del monasterio, y que costease los sepulcros en que él y sus descendientes habían de descansar. Lo cierto es que los dueños de la casa de Posada estuvieron siempre en posesión de dichos sepulcros. Y decimos que Diego Fernández nació en el siglo once, por que según Carballo, asistió al Concilio de Prelados y "ricos homes del reino", que se celebró en la ciudad de Oviedo el año de mil ciento quince, convocado por la Reina Doña Urraca, a fin de buscar remedio a la excesiva licencia que surgió con ocasión de las revueltas entre esta Señora y su hijo Don Alfonso, consecuencia de la cual, los soldados y personas poderosas se iban desmandando a robar y oprimir a los que podían menos y aun a robar y violar los templos.
2.- Genealogía y
linaje de esta casa hasta el siglo XVI.
I. Primeros Poseedores
En el año de 1340, Diego Fernández hijo de
Suer Fernández de Posada, Caballero descendiente de la antigua e ilustre casa de
Posada, aparece confirmando una Escritura de donación que ante el notario Juan
Rodríguez otorgó Juan Pérez, clérigo, a favor de Sancho Pérez, Diego Yanes y
otros, comunidad del Monasterio de San Salvador de Celorio.
Corría el año de 1378, y con motivo del gran alboroto de los Asturianos en defensa de sus libertades, acudieron a Oviedo dos personas o Capitanes de cada Concejo, acompañados de muchos escuderos y gentes de armas, a los cuales procuradores no les dejaron meter en la ciudad la gente que llevaban consigo, y así lo dejaron a las puertas y al rededor de las murallas para lo que se ofreciese. Juntáronse en el Capítulo de San Salvador estos procuradores, y allí se hallaron representando a la villa de Llanes los Caballeros Diego de Harneros y Pedro de Posada .
También en otra escritura del año de 1401 ante el notario Gonzalo Ibañez, resulta que D. Domingo Pérez, Abad, y otros monjes de Celorio, hicieron una donación a Diego Jiménez y a Diego Fernández de Posada, el caballero.
Y por último, en otro instrumento del año de 1482, que fue otorgado ante Juan Alfonso, Notario, se pone por testigos en primer lugar a Álvaro Fernández de Posada, caballero y Pedro Fernández su hijo.
Todos estos documentos, y otros muchos de reconocido interés histórico para este concejo, existían en el convento de Celorio, que comprobaban el mucho lustre y antigüedad del linaje y casas de Posada .
II. Juan de Posada y Juan de Posada
En principio del siglo XVI,
aparece Juan de Posada, que casó con María Sánchez de Junco, descendiente de la
antigua y solariega casa de Junco, que la gozaba en este tiempo D. Bernardo de
Junco, sita en el lugar de San Esteban, concejo de Ribadesella, inmediato a este
de Llanes, donde tiene muchos heredamientos y posesiones el dueño de ella, y es
patrono de la Iglesia parroquial de San Esteban, con presentación de su curato
que es muy pingüe, llevando la mitad de los diezmos: presenta además en dicho
concejo de Ribadesella los curatos de San Pedro y Berbes, todos tres como
patrono insolidum; y en el curato del lugar de Junco incluso en el mismo
concejo, tiene la tercera parte de presentación; siendo además señor del Coto de
Carrandi, con otros honores y preeminencias
De los dichos Juan de Posada de Posada y Maria Sánchez de Junco, fue hijo mayor Juan de Posada que casó con Maria Alonso Díaz de Noriega, de la casa solariega de su apellido donde gozan patronatos y representaciones. Consta este casamiento y el de sus padres del testamento que, dichos Juan de Posada y Maria Alonso Díaz de Noriega, otorgaron el año de 1562, en las sus casas de morada de Llanes, ante Feman Sánchez de Tames, escribano de dicha villa.
Estos Juan de Posada de Llanes el viejo y Maria Alonso Díaz de Noriega su mujer, señores y mayores de la casa y antiguo linaje de Posada, tuvieron por hijos legítimos a don Pedro Junco de Posada, que fue colegial en el mayor de santa cruz de Valladolid, Catedrático de Vísperas de Cánones, Oidor de Granada catorce años, y ocho del Supremo y Real Consejo de la Inquisición, Presidente de la chancillería de Valladolid, y Obispo de Salamanca donde hizo Sínodo: y por el testamento que en Valladolid otorgó el año de 1592, ante Alonso de las Cuevas escribano, hizo un considerable agrego a los vínculos y mayorazgos, fundados por sus padres y abuelos, unos y otros con la precisión, de armas y apellido de Posada; de este gran Barón se hace mención en el catálogo Real de España, Gil González de Avilés, y también Salazar de Mendoza en la vida del gran Cardenal de España, por haber sido colegial de su colegio de Santa Cruz, y otros muchos que hablan con la debida estimación de este gran Ministro. Falleció el año de 1602. Fueron sus hermanos Fernando de Posada sucesor en la casa, Gómez de Posada, y Juan de Posada de quienes acabó la sucesión; Maria Sánchez de Posada que casó con Alonso Sánchez de Buelna, Mencia de Posada que casó con Gómez Pérez de Arenas, Maria Alonso de Posada que casó con Sancho Pérez Rivero de la ilustre y antiquísima casa de Rivero de Llanes, y Elvira de Posada que casó con Juan Vidal.
III. Fernando de Posada
Fernando de Posada sucesor e
hijo de Juan de Posada el viejo y de Maria Alonso Díaz de Noriega, fue Almirante
de una escuadra real de España y sirvió al Rey en compañía del adelantado de la
Florida Menéndez de Avilés; casó con doña María Rivero Calderón y tuvieron por
hijos a Juan de Posada Rivero, a Fernando de Posada Rivero, a Pedro de Posada
Rivero, a Cosme y a María Alonso de Posada. De Juan el primero se hablará más
adelante; Pedro de Posada fue eclesiástico, Abad de Pendueles, colegial en el
insigne de S. Pelayo de Salamanca, canónigo de Santiago e Inquisidor de Logroño;
el Fernando de Posada Rivero, casó de primer matrimonio con ? doña Toribia de
Posada, hija de Fernando de Posada de Onís y de María Sánchez de Buelna y Posada
su mujer, de cuyo matrimonio tuvo por hija única a doña Antonia de Posada que
casó con Lope de Junco de San Esteban, y tuvieron por hijas a doña María y doña
Toribia de Junco; la doña María casó de primer matrimonio con D. Pedro Valdés
del Corro, y de segundo con D. Gregorio de Inguanzo; del primero quedó hija
única doña María Antonia Valdés, que casó con D. Antonio de Estrada Cevos,
comendador de Mora de la orden de Santiago; doña Toribia casó con D. Fernando de
Valdés Sorribas, regidor perpetuo de los concejos de Villaviciosa y Gijón. Dicho
D. Fernando de Posada Rivero casó de segundo matrimonio con doña Maria de Valdés
y Posada hija única que quedó de Diego Valdés Junco, regidor perpetuo de la
villa de Llanes y de doña Leonor de Posada su mujer, de cuyo matrimonio tuvieron
por hijos a doña Maria y doña Antonia de Posada que casaron con D. Juan y don
Alonso Rivero sus primos. El mismo Fernando de Posada fue regidor perpetuo de
esta villa, y por muerte de su hermano mayor Juan, sirvió el oficio de alférez
mayor perpetuo de la misma y su concejo de Llanes. Falleció el 13 de Diciembre
de 1575.
IV. Juan de Posada Rivero
El primogénito Juan de Posada
Rivero, señor de dicha casa, casó con doña Catalina Valdés Junco, hija de Juan
de Valdés Junco y de doña Mencia de Posada Pariente. Fue como queda dicho
alférez mayor perpetuo de esta villa, cuyo oficio tuvo vinculado en su casa
hasta que los tanteó y redimió el concejo: tuvieron por hijos a D. Fernando de
Posada Valdés sucesor en la casa, y a doña María de Posada Valdés que casó con
Juan Gómez de La Madrid, poseedor de la ilustre, muy noble y antigua casa de La
Madrid en las montañas de Santander.
V. Fernando de Posada Valdés
El caballero de la orden de
Alcántara D. Fernando de Posada Valdés, primogénito y sucesor de D. Juan de
Posada y doña Catalina de Valdés Junco sus padres, casó con doña María de
Argüelles Lorenzana, sobrina y heredera del señor D. Baltasar de Lorenzana,
presidente que fue de la real Chancillería de Valladolid; Consta por el
testamento que otorgó en Bilbao el año de 1626 que tuvo por hijos a D. Juan, D.
Pedro, doña Francisca, doña Catalina y doña Maria de Posada; que D. Juan, doña
Catalina, y doña Maria, murieron en la edad pupilar; que D. Pedro sucedió en la
casa; y que doña Francisca casó con el señor de la casa de Argüelles de Meres en
el concejo de Siero de este Principado, regidor perpetuo del mismo y de la
ciudad de Oviedo, señor del Coto y lugar de la Paranza, de quienes fue hijo y
sucesor en dicha antigua e ilustre casa y mayorazgo el señor D. Antonio de
Argüelles Valdés, colegial que ha sido en el mayor de San Bartolomé de
Salamanca, oidor de Valladolid, Alcalde de casa y corte del Consejo supremo de
Castilla, Presidente y Gobernador del Consejo, y finalmente por merced del Rey
Carlos II, se le otorgó título de Castilla para sí, y sus sucesores en su casa,
de Marqués de la Paranza. No tuvo hijos el D. Antonio, aunque estuvo casado con
una hija del señor D. Domingo Herrera de la Concha, y por su muerte recayó dicha
casa de Argüelles con todos sus mayorazgos y honores, títulos y señoríos de la
Paranza, en D. Lope José de Argüelles Quiñones, su sobrino mayor, dueño y
poseedor de la antigua casa de Argüelles de Vega de Poja y del mayorazgo y
posesiones en el Concejo de Ribadesella, juntamente las sepulturas asiento y
estrado que tiene en la Parroquial de dicha villa.
VI . Pedro de Posada
Argüelles.
Don Pedro de Posada Argüelles,
Capitán de infantería, nombrado por este principado para el socorro de
Fuenterrabía, a que por orden del Rey acudieron muchos nobles de Asturias, fue
hijo legítimo de don Fernando de Posada Valdés, caballero de la orden de
Alcántara, y de doña María de Argüelles Lorenzana, su mujer.
Casó con doña María de la Espriella, hija de don Martín de la Espriella, caballero del orden de Calatrava, y de doña Felipa Brabo de Hoyos y Estrada, su legítima mujer.
Tuvieron por sus hijos, también legítimos, a don Bartolomé de Posada Espriella que fue quien sucedió en la casa; a doña Felipa de Posada Espriella que casó con don Juan Manuel Velarde, Señor de la casa de Velarde de Igollo, y a doña Leonor de Posada, que casó con don Juan de Mendoza, Caballero de la orden de Alcántara, y Marques de Deleitosa, de cuyo matrimonio no hubo sucesión.
VII. D. Bartolomé de Posada Espriella.
El capitán de las Milicias del valle de Posada, con título de S. M., don Bartolomé de Posada Espriella, casó con D. N. Velarde, hija del Señor de la casa de Velarde de Igollo, y de doña Toribia de Inguanzo y Junco, su mujer.
Tuvieron por sus hijos a don Pedro de Posada Velarde, sucesor en la casa; a doña Josefa, que caso con don Juan Francisco de Posada, hijo de don Gerardo de Posada de Niembro, y hermano de otro don Gerardo de Posada, que fue Caballero de la orden de Calatrava, y no tuvieron hijos: y a doña Francisca de Posada Velarde, que de primer matrimonio casó con don Bernardo de Estrada de Nevares, Señor de la Casa de Nevares, y del coto de las Arreondas; patrono de las Iglesias parroquiales de Nevares y Collia, y único presentero de sus curatos, con varias regalías y heradamientos en el concejo de Parres y otros puntos, y Regidor perpetuo de dicho concejo; no tuvieron hijos.
Dicha doña Francisca de Posada, casó de segundo matrimonio con don Felipe de Soto Intriago Junco y Posada, Regidor perpetuo de los concejos de Cangas de Onís y de Parres, de cuyo matrimonio quedó sucesión, y en el día posee todos los heredamientos don Sebastián de Soto Cortés.
El don Bartolomé de Posada Espriella, falleció el 25 de Octubre de 1722, dejando para la fábrica de la Iglesia de Posada un día de Bueyes en la hería del Fresno.
VIII. Don Pedro de Posada Velarde.
El sucesor en la casa de Posada Señor don
Pedro de Posada Velarde, caso de primer matrimonio con hermana de don Lope José
Argüelles Quiñones, en quien tuvo por hijo a don Pedro José de Posada Argüelles,
que murió sin tomar estado.
De segundo matrimonio casó el don Pedro, con doña Clara de Posada Parienta, hija de don Diego de Posada Pariente y de doña Manuela de Posada y La Madrid; tuvieron por hijos a don Juan Dionisio de Posada, que fue sucesor en la casa, y a doña Ana de Posada, que casó con don Pedro Rodríguez Vigil vecino de la villa de Ribadesella.
IX. D. Juan Dionisio de Posada y Posada.
El sucesor en las casas y vínculos de sus
padres don Pedro de Posada Velarde y doña Clara de Posada Pariente, don Juan
Dionisio de Posada y Posada, contrajo dos matrimonios; el primero con doña
Micaela Duque de Estrada y Queipo, hija de don Pedro Ignacio Duque de Estrada,
caballero pensionado de la Real y distinguida orden de Carlos III, y Brigadier
de la Real Armada, y de doña Ana Queipo Bernardo de Quiros su mujer; habiendo
tenido como hijos legítimos a don Pedro sucesor en la casa, a don Bartolomé y a
don José de Posada Duque de Estrada, Alfereces de navío de la Real armada; a don
Bernardo, doña Antonia, doña María Antonia y doña Teresa de Posada Duque de
Estrada.
De segundo matrimonio casó el dicho don Juan
Dionisio, con doña Joaquina de Posada Valdés Ludeña, hija de don Juan de Posada
Castillo y de doña Bernarda Valdés Ludeña, sin haber tenido con ella
sucesión.
3.- Poseedores últimos de la casa de Posada
I. Pedro de Posada Duque
de Estrada.
Don Pedro de Posada Duque de
Estrada, primogénito y sucesor de don Juan Dionisio de Posada y de doña Micaela
Duque de Estrada, su mujer, fue, como ya se ha dicho, Alférez de Navío en la
Real Armada, y casó con doña María Joaquina Argüelles Valdés, hija de don José
de Argüelles Rivero y de doña María de la Concepción Valdés Llanos, heredera de
la casa y mayorazgo de Valdés del concejo de Colunga; nieta materna de don
Bernardo Valdés Colunga y de doña Bernarda de Llanos; nieta paterna de don José
de Argüelles Uría, vecino de la villa y concejo de Ribadesella, y de doña María
Josefa de Rivero y Valdés, su mujer, que también tuvieron como hijo a don
Fernando Argüelles Rivero, Alférez del Regimiento de Caballería de
Montesa.
Este don José de Argüelles Uría contrajo segundo matrimonio con doña Teresa Álvarez González y de ella tuvo por hijo al esclarecido don Agustín Argüelles Álvarez, virtuoso patriota, tan modesto como sabio y elocuente orador, que nació en 28 de Agosto de 1776 en Ribadesella, y a quien su privilegiado talento, sus profundos conocimientos, y las preciosas dotes oratorias que le adornaban le valieron el sobrenombre de Divino. Desempeñó los primeros cargos de la Nación, y siendo Presidente de las Cortes en 1841, fue nombrado tutor de S. M. la Reina doña Isabel II. En 23 de Marzo de 1844, a los sesenta y ocho años de edad, le arrebató la muerte con sentimiento de la España entera.
Dicho don José su padre, era hijo de don Bartolomé Argüelles Quiñones Vega y Labra, y de doña Petronila de Uría Álvarez de las Asturias y Nava, su mujer; hermano de don Fernando de Argüelles Uria, que murió siendo Sargento mayor de las Milicias de León.
El don Bartolomé fue también hermano legítimo y entero de don José de Argüelles, colegial, en el mayor de Oviedo de la Universidad de Salamanca, Oidor de la Coruña, Presidente de la Real Chancillería de Valladolid, y después del Supremo Consejo de Castilla; y ambos, hijos legítimos de don José de Argüelles Quiñones y de doña Francisca de Hevia Miranda hija del señor de esa casa en Villaviciosa, señores del Coto de Poreño en aquel Concejo, Alférez perpetuo mayor de él.
Biznieto dicho don José de Argüelles Uria de otro don Bartolomé de Argüelles Quiñones y de doña Antonia de Labra, hija ésta de Juan de Labra el viejo y de doña Isabel de la Vega y Valdés, su mujer, por donde gozan en la villa de Ribadesella la casa mayorazgo y posesiones que allí tienen, y en la iglesia parroquial de aquella villa, sus entierros y asientos para los dueños de la referida casa, y estrado para la señora de ella, con Capilla propia pegada a la mayor de dicha Iglesia en que están las armas de su casa puestas en el retablo y altar de la misma.
Dicho don Bartolomé de Argüelles el viejo, era hijo segundo de don Diego de Argüelles de Vega de Poja, señor de aquella Ilustre y antigua casa y torre de Argüelles en la parroquia de San Martín de Vega de Poja del concejo de Siero, en este Principado, en donde fueron Regidores perpetuos, con otros muchos honores y distintivos correspondientes a su grandeza y antigüedad, tanto en la misma parroquia como también en el concejo de Nava.
Y en la dicha parroquia de San Martín de Vega de Poja gozó ,dicho don José Argüelles Uría y transmitió a sus sucesores, los heredamientos y haciendas que a dicho don Bartolomé, su bisabuelo, tocaron y pertenecieron de sus padres, como así consta en carta ejecutoria que litigó con su hermano mayor, sobre la partición de los bienes de los padres de ambos.
Los dichos don Pedro de Posada Duque de Estrada y doña María Joaquina Argüelles Valdés, tuvieron por su hijo legítimo y sucesor a don Juan Dionisio de Posada Argüelles de quien hablaremos en el número siguiente.
II. D. Juan Dionisio de Posada Argüelles
Don Juan Dionisio de Posada
Argüelles Duque de Estrada, Diputado provincial en 1834 y 1835; Diputado a
Cortes en las legislaturas de 1837 a 1840; Alcalde Corregidor de la villa de
Llanes desde 1856 a 1860, y Comendador ordinario de la Real y distinguida orden
española de Carlos III, nació en la misma villa el 9 de Octubre de 1789. Era
hijo legítimo de don Pedro de Posada Duque de Estrada, natural de Posada, y de
doña María Joaquina Argüelles Valdés, de Ribadesella, vecinos que fueron de
Llanes: nieto paterno, de don Juan Dionisio de Posada Velarde, y de doña Micaela
Duque de Estrada Queipo de Llano, naturales y vecinos también de esta villa:
nieto materno, de don José Argüelles Rivero de Ribadesella, y de doña María de
la Concepción Valdés Llanos su mujer, de Colunga: biznieto paterno, paterno, de
don Pedro Francisco de Posada Velarde y de Dª María Clara de Posada y Madrid,
naturales de esta Villa: Paterno, materno, de don Pedro Duque de Estrada y Mier
de Llanes, y de doña Ana Queipo de Llano y Bernaldo de Quirós de Cangas de
Tineo: Materno, paterno, de don José de Argüelles Uría de Ribadesella, y de doña
María Josefa de Rivero y Valdés de la repetida villa de Llanes; y finaliriente
materno, materno, de don Bernardo de Valdés Colunga de Colunga, y de doña
Bernarda de Llanos natural de Gijón.
Casó don Juan Dionisio de Posada Argüelles y Duque de Estrada en el año de 1815 con su prima doña Rosa Reguero Argüelles natural de Villaviciosa, hija de don Francisco Reguero Hevia, ministro jubilado del Tribunal Supremo de justicia, y de doña Josefa Argüelles, Valdés su mujer; hermana de don Indalecio Reguero Argüelles, Caballero de la nacional y militar Orden de San Hermenegildo e Isabel la Católica, condecorado con otras cruces de distinción por acciones de guerra, Teniente Coronel graduado y primer comandante de infantería, que casado con doña Dominica Cabañas Aulestia de Oviedo, hija de don Bernardo José Cabañas y de doña Isabel Aulestia, dejaron por hijos legítimos a don Nicolás Reguero Cabañas, licenciado en Derecho civil y canónico y diputado provincial, a don Juan Reguero Cabañas, del comercio de Filipinas.
Los expresados don Juan Dionisio de Posada y su mujer doña Rosa Reguero, tuvieron un hijo único llamado don Juan, que nació el 16 de Mayo de 1816, y falleció el 24 de Enero de 1818.
Con la muerte de don Juan Dionisio de Posada Argüelles, acaecida el 4 de Febrero de 1872, bajo testamento cerrado que otorgó en 21 de Agosto de 1868 ante el Notario de Llanes don Francisco García Ruenes, y Cédula hallada entre sus papeles, fecha 28 de Mayo de 1870, que después se unió al testamento y se protocolizó por hallarla conforme con la cláusula 38 del mismo, y por virtud de las leyes desamortizadoras y desvinculadoras, acabó la descendencia directa de la Ilustre y antiquísima casa de Posada en Llanes, tronco y raíz de todas las demás del mismo apellido, como acabaron también todos los mayorazgos que poseía y fundaron sus antepasados.
Fue don Juan modelo de caballeros, en bondad, en virtud y en caridad. Su constante pensamiento era el bien de sus semejantes. Siendo Alcalde Corregidor, construyó el lavadero público de esta villa, a fin de que las lavadoras hallasen techo y abrigo contra las inclemencias del tiempo.
Sus disposiciones testamentarias dan la medida de sus bellos sentimientos.
Después de la protestación de la fe, declara y hace constar, que sus albaceas–«eviten en los funerales y sufragios que se le hagan, toda ostentación y aparato, tan distante, dice, del lujo y singularidad, como de una afectada pobreza, que uno y otro es efecto de orgullo y vanidad.»
Que durante el año de su fallecimiento se celebren dos oficios solemnes en cada mes, y en día diferente, en esta Iglesia parroquial y en la conventual de Agustinas Recoletas de la misma villa; y que se apliquen por su alma e intención cuatrocientas misas rezadas, con el estipendio de seis y ocho reales por mitad, prefiriendo al efecto los clérigos residentes en esta capital y su concejo.
Lega cuarenta mil reales, por mitad, para los pobres de esta villa y arrabales, y de la inmediata parroquia de Posada, que sean naturales de dichos pueblos o cuenten cuatro años de vecindad o residencia en los mismos; con la advertencia de que, de los veinte mil destinados a esta villa y arrabales, se ponga alguna cantidad a disposición de la conferene la de San Vicente de Paul en la misma, para que la invierta en prendas de vestuario o de cama, siendo preferidos los mas necesitados.
Lega cuatro mil reales por mitad y una sola vez, para menaje de las escuelas públicas de ambos sexos de Llanes y Posada, que se invertirán en la compra de libros y otros objetos necesarios a las mismas: mil trescientos reales a cada escuela de niños, y setecientos a cada una de las de niñas.
Los seiscientos reales anuales perpetuamente, también por mitad, para premios de niños de ambos sexos de Llanes y Posada, que matriculados en las escuelas respectivas, asistan a sus iglesias parroquiales en los días festivos al rezo del Santo Rosario y explicación de doctrina cristiana.
Manda se compren cincuenta y cinco mil reales nominales de la deuda pública del tres por ciento, con aplicación a la dote de una religiosa que tome el hábito en el convento de Agustinas Recoletas de Llanes, y tenga título de maestra de Instrucción primaria, que la habilite para desempeñar escuela pública de primer ascenso, o de entrada cuando menos, y obligación precisa de abrir en dicho convento la mencionada escuela con local para cien alumnas: y si se traslada o suprime la comunidad de monjas a otro pueblo que no se dedique constantemente a la enseñanza, quedará sin efecto esta fundación.
Ratifica el compromiso que tiene contraído de dar treinta mil reales, con destino al proyectado colegio de primera y segunda enseñanza en Llanes.
Autoriza a sus herederos y albaceas para que perdonen el todo o parte de lo que le adeudan pobres, y señaladamente las cantidades procedentes de rentas.
Manda tres mil reales anuales a su prima y cuñada doña Jacoba Reguero, si continúa habitando con la hermana y esposa doña Rosa, o seis mil reales si viviese separada de ella, así como la mitad de un servicio de plata, jarro, palangana y jabonera, que la otra mitad es de la doña Jacoba, todo por herencia del tío de ambas don José Argüelles Valdés, canónigo de la catedral de Ciudad Rodrigo.
Manda ocho reales diarios de pensión vitalicia a su otra cuñada doña Carola Reguero Argüelles.
A su cuñado don Indalecio, le manda seis cubiertos y un cucharón de plata, y después del fallecimiento de su esposa, que reciba también el don Indalecio o sus herederos dos candeleros de plata y el retrato del abuelo materno don José Argüelles; y lega a cada uno de los hijos varones del expresado don Indalecio la cantidad de tres mil reales, para ayuda de gastos de sus respectivas carreras.
Lega también a su sobrina doña Filomena Reguero Menéndez once mil reales por vía de dote para cuando contraiga matrimonio a su sobrina María de los Ángeles Reguero Menéndez esposa de don Bernardo de Llanos Álvarez de las Asturias, la escribanía de plata procedente del señor don Agustín Argüelles su tío, y tutor que ha sido de S. M. doña Isabel II, y también dos candeleros y dos platillos de plata que había heredado de su abuelo materno; y al referido don Bernardo de Llanes le manda un alfiler de pecho que también había heredado de su tío don Juan Argüelles Valdés.
Lega por una sola vez tres mil reales, a cada una de sus primas doña Joaquina y doña Josefa Valdés Argüelles, de Villaviciosa.
Lega el reloj de oro de su uso, con su cadena correspondiente, a su buen amigo don Alonso Albuerne, Beneficiado de la Catedral de Oviedo.
Manda se den a su antiguo sirviente don Santos Amieva Cantero seis días de bueyes en la parroquia de Posada, porque desde niño le tuvo en su casa; y que en metálico o bienes se le satisfagan tres reales diarios, desde el día que vino a su compañía, dejando en Madrid el destino de cobrador de la Obra pía de Jerusalén que le producía siete a nueve reales y habitación, solo para servirle y asistirle en su ancianidad, cuyo servicio continuó con el mayor cariño y solicitud, empleándose también en otros servicios que no se le encargaban ni eran propios de un criado de su clase, resistiéndose siempre a recibir ninguna clase de salario; esta manda la hace para descargo de su conciencia y notoriedad del noble carácter y cariño que le profesaba.
Deja también a la dirección de su esposa la remuneración de los criados que existan en la casa a su fallecimiento, sin perjuicio de sus salarios y lutos, recomendando a sus fideicomisarios, que si dichos sirvientes y sus padres fuesen pobres, se incluyan en la lista de los agraciados con la limosna de cuarenta mil reales que deja para los pobres.
En favor de la familia y descendencia de Josefa de Posada, hija natural reconocida de don Pedro Francisco de Posada Velarde, bisabuelo del testador, funda una obra pía de cuatro mil reales en dos lotes de a dos mil cada uno, para dotes a las doncellas pobres que se hallen en la edad de diez y ocho a treinta años y se casen: si entran en religión se les darán ocho mil reales de dote al tiempo de la profesión: si alguna doncella hiciese los estudios para maestra de instrucción primaria o comadrona, tendrá derecho a una subvención de dos mil reales para la reválida y gastos sin perjuicio de la dote: Al descendiente varón que se dedique a al una clase de estudio profesional o carrera eclesiástica, y hubiese obtenido título de bachiller en Filosofía, o tuviese hechos y aprobados los estudios preparatorios para carrera mayor o profesional, se le auxiliará con tres mil reales cada año, o dos mil cuando menos. hasta que reciba la licenciatura, o título de profesor en ciencias o maestro de algún arte liberal, o se ordene de presbítero, a los 25 años de edad.
Dispone por la cláusula treinta y dos de su testamento, que deseando que esta parroquia de Llanes, de que es feligrés y lo fueron sus mayores, continúe tributándose el culto divino con la solemnidad acostumbrada en las principales festividades de la Iglesia, es su voluntad dotar una plaza de Sochantre en la misma Iglesia con dos mil doscientos reales anuales, pagados semestralmente al que la obtenga por oposición, y sea examinado y aprobado de canto llano, con calificación de buena voz, buena vida y costumbres, y preferencia a los que sean eclesiásticos, o que sigan la carrera eclesiástica, pero que no sean dotación de la dicha Iglesia, como cargo incompatible dicha Sochantría con los beneficiados, curas, coadjutores, organista y sacristán.
Declara ser patrono de la capellanía colativa familiar de San Cristóbal y San Fernando, fundada en el colateral derecho de su capilla del Cercado, y tiene condiciones vinculares con una renta aproximada a dos mil reales anuales, por cuarenta mil reales capital de una inscripción intransferible del Estado y algunos bienes y censos existentes; quiere y dispone la liberación de bienes y su producto invertido en renta consolidada, y si aun no alcanzase para la declaración de congruidad, que se aumente de sus bienes el capital necesario en papel del Estado hasta producir el saldo que señale el Diocesano, para que subsista independiente la capellanía; y que el patronato pasivo o derecho a la presentación corresponda a los descendientes de dicha doña Josefa de Posada.
Nombra fidelcomisarios durante su vida a don Alonso Albuerne Villademoros beneficiado de la Catedral de Oviedo, y al licenciado don José de Parres Piñera, vecino de Llanes, a cada uno insolidum con relevación de cuentas y de responsabilidad, y a su fallecimiento a los que los mismos nombren hasta el arreglo parroquial, que hecho que sea, lo serán los párrocos de Llanes y Posada con el Alcalde presidente del Ayuntamiento, quienes también serán los patronos de las obras pías y fundaciones.
Declara pertenecer la parte reservable de sus vinculaciones a don Sebastián de Soto Cortés como sucesor inmediato; y nombra heredera universal a su esposa doña Rosa Reguero Argüelles, y al fallecimiento de esta, si otra cosa no dispone que sean sus herederos su cuñado don Indalecio Reguero Argüelles y sus sobrinas doña María de los Ángeles y doña Filomena Reguero Menendez, la primera casada con don Bernardo Llanos Álvarez de las Asturias, y la segunda que casó después con D. Bernardino Díaz de Rivera, ex–diputado a Cortes, licenciado en derecho civil y canónico, y Teniente fiscal en el Consejo de Estado.
Como se ve por las anteriores
disposiciones, en el señor don Juan de Posada Argüelles acabó la descendencia
directa de la antiquísima e Ilustre casa de Posada en Llanes.
4.- Una rama de la ilustre casa de Posada
I. Linaje de los Posada
Herrera
Juan de Posada de Meré
procedente de una de las ramas de la antiquísima y muy ilustre casa de Posada en
Llanes, estuvo casado con Maria Sánchez de Arenas, y por su testamento otorgado
el 6 de Noviembre de 1572 en testimonio de Juan González de Estrada, vincula
varios bienes en favor de su hijo Juan de Posada de Ardisana.
Juan de Posada de Ardisana, primogénito de Juan de Posada de Meré, contrajo matrimonio tres veces. La primera con Toribia Fernández Harnero de quienes vienen los Iguanzos de Llanes. La segunda con Juana Fernández de Posada de quienes proceden los Posada Aldaz también de Llanes; y la tercera con doña Maria García de Soto, de la que creó por hijos legítimos a Pedro de Posada sucesor de los vínculos y mayorazgos; a Gómez que fue Eclesiástico; a Pablo; a Fernando; a Maria; a Toribia y a Inés de Posada. La Maria casó con Domingo de Soto teniendo un hijo llamado don Pedro de Soto, que casado con doña Catalina Villar tuvieron a Ana Maria de Soto, la cual casó con don Juan Harnero, y fueron padres de doña Maria Antonia Harnero, casada con don Pedro Posada de La Madrid de quienes procede toda la descendencia, hasta la Posada Aldad de Llanes.
Don Pedro de Posada primogénito y poseedor de la casa solariega de Ardisana, sus vinculas y mayorazgos, derechos y prerrogativas, contrajo matrimonio con doña Maria Toranda, y de él tuvieron por hijo y heredero a D. Antonio José de Posada, el cual se casó con doña Antonia de Posada Pariente dejando por sucesor a su hijo.
D. Pedro de Posada Pariente que fue casado con doña Manuela de Junco, y tuvieron como hijo y heredero a don Gonzalo de Posada Junco.
Casó éste señor con doña Francisca Tamés Valladares, y de su matrimonio dejaron por hija legítima a doña Josefa de Posada Tamés.
Don Blas Alejandro de Posada, que también desciende de la antigua y muy ilustre casa de Posada de Llanes y tiene la suya solariega inmediata a la Iglesia parroquial, casó con la doña Josefa de Posada Tamés hija y sucesora de don Gonzalo de Posada Junco, y de su matrimonio hubieron por hijo y sucesor a don Benito José de Posada.
Dicho don Benito José, contrajo matrimonio con doña Manuela del Castillo y Mier, y han tenido tres hijos; a don Blas Alejandro de Posada Castillo sucesor en los vínculos y mayorazgos, a D. Cayetano de Posada Castillo que fue cura de San Julián de Porrua, y a D. José Fernando de Posada Castillo, Caballero de la Real y Militar orden de San Hermenegildo, Capitán de navío de la real Armada, y subinspector de marina del departamento de Cadiz, que casado con Dª María de los Dolores Iriarte, dejó por hijos legítimos a D. José de Posada Iriarte, Subteniente de la brigada real de marina; a D. Luis de Posada Iriarte, oficial en el real cuerpo de Artillería; a Dª Juana de Posada Iriarte, que casó con D. Manuel Pose, sin sucesión; a Dª Amalia y Dª Margarita de Posada Iriarte, también sin sucesión; y a doña Encarnación de Posada Iriarte, que casó con don José Moreno, y tuvieron por hijos a doña Manuela, doña Juana, doña Carmen y doña Teresa Moreno de Posada: la doña Juana casó con don Juan Moreno.
II. D. Blas Alejandro de Posada y Castillo
D. Blas Alejandro de Posada
Castillo, primogénito y sucesor en los vínculos y casas de sus padres don Benito
José de Posada y doña Manuela del Castillo, contrajo matrimonio con la señora
doña Josefa de Herrera Sánchez de Tagle, hija de don Fernando de Herrera y
Rivero y de doña Josefa Sánchez de Tagle y los Ríos, su mujer, sobrina de don
Vicente de Herrera y Rivero, colegial que fue en el viejo mayor de San Bartolomé
de Salamanca; de don Antonio de Herrera y Rivero, profesor de dicha Universidad;
de doña Ana de Herrera y Rivero, casada con don José Velarde y Puente, y de doña
Bárbara de Herrera y Rivero que no tomó estado.
Era la doña Josefa de Herrera y Sánchez de Tagle, nieta de don Fernando Herrera del Corro y de doña Ana de Rivero su legítima mujer, y ésta hija de don Juan Francisco de Rivero Cienfuegos y de doña Antonia Francisca Gómez de La Madrid poseedores de las antiguas y muy ilustres casas de Rivero en Llanes donde eran vecinos, y de Gómez de La Madrid en el valle de Valdáliga inmediato a San Vicente de la Barquera, cuyas casas poseyó últimamente el Excmo. Sr. marqués de Gastañaga y de Deleitosa.
Dicho don Fernando de Herrera y Rivero, padre de la doña Josefa, fue pariente mayor de la antigua casa Infanzona de Herrera de Miengo, donde tiene su esclarecido solar, y allí en aquella parroquia, capilla antigua, asientos y preeminencias para su persona y la de su mujer y familia: y sus armas puestas dentro y fuera de dicha Iglesia en las paredes de ella. Fue también patrono y presentero de la Abadía de Herrera, y de dicha casa se podría hacer un catálogo muy grande de los varones ilustres que dio tanto para el ejército como para la administración y para la Iglesia, perteneciendo a la orden militar de Santiago don Fernando de Herrera, sexto abuelo de doña Josefa, que tuvo por su mujer a aquella ilustre y venerable señora doña María Ana Velarde, la cual siendo ya viuda, fundó el religiosísimo convento de las Caldas y trajo a él desde Valladolid los primeros religiosos, como se lee en la historia de aquel convento, y también en la vida que de dicha venerable señora escribió e imprimió el P. M. Fray Alonso del Pozo, Prior del mismo, y de el de Montes Claros: matrona verdaderamente célebre, que con razón pueden preciarse de haberla tenido por ascendiente tantos ilustres nietos suyos: conservándose en dicha casa de Herrera de Miengo el oratorio de la referida señora con la veneración que corresponde, y otros muchos monumentos de su piedad.
Don Fernando de Herrera Velarde, bisabuelo de la doña Josefa, fue también caballero de la orden de Santiago, y lo fueron de la de Alcántara sus tíos don Diego y el capitán don Pedro Luis de Herrera, como D. Vicente Herrera, colegial en el mayor del Arzobispo y Magistral de Jaen, y así otros muchos que no tenemos presentes en la memoria.
De todos fue progenitor el capitán Diego de Herrera, el cual sirvió al emperador Carlos V, y fundó el mayorazgo de aquella casa que gozaron los padres de doña Josefa su décima nieta.
Don Blas Alejandro de Posada y Castillo, Coronel de los reales ejércitos, Gobernador militar y político de la parte oriental de Asturias, durante el alzamiento asturiano contra los franceses, iniciado en Oviedo el 9 de Mayo de 1808, y definitivamente realizado el 25 del mismo mes, fue vocal de la junta que reasumió en si la Soberanía y potestad suprema hasta restablecer en el Trono al rey don Fernando VII, completada el 28, y confirmado en ella y su comisión de cuentas, para la nombrada por los concejos en 1º de Septiembre de dicho año de 1808: vocal, también nombrado por este Concejo de Llanes, en la junta general del Principado, reunida en la sala capitular de la Santa Iglesia Catedral, el día 8 de Enero de 1834, y Alcalde constitucional de la villa y concejo de Llanes por elección popular en el año de 1836.
Afiliado don Blas al partido liberal, fue perseguido cruelmente, y en especial por los franceses hasta quemarle su casa solariega de Palacio de Ardisana en Febrero de 1810, creyendo que estaría oculto dentro de ella: efectivamente en el lecho se hallaba aquella noche terrible, y salvó milagrosamente, gracias a su serenidad y arrojo, mientras que su esposa transida de dolor, enferma aun de sobreparto, y con sus inocentes hijos a su lado, en un colchón colocada, recibía desde la capilla inmediata a la casa el calor del incendio, e imploraba del cielo la salvación de su amado compañero.
Cuando en el año de 1835, el cabildo de señores Beneficiados y los vecinos de la parroquia de Llanes, se hallaban mas atribulados, sin saber como ocultar los vasos sagrados y las cuantiosas y ricas alhajas de la Iglesia, para que no se incautase de ellas el Estado, o fuesen apresadas por las partidas carlistas que vinieran a la población, se presenta don Blas de Posada, y se ofrece guardador y depositario de todo bajo su responsabilidad, e inmediatamente le fueron entregadas, teniéndolas ocultas por espacio de algunos años.
Siendo el mismo señor don Blas, alcalde en 1836, se impusieron a este concejo cien mil reales en el cupo del empréstito forzoso de los doscientos millones; y en un mes, se repartió, recaudó y entregó en Tesorería, casi en su totalidad. Sin embargo de tanto celo y sacrificio al concejo, el entonces Intendente de la provincia expidió un apremio por la insignificante cantidad que faltaba, y adeudaban infelices que no tenían ni aun para su subsistencia. Llega el comisionado, y, con un ceremonioso saludo, entrega su despacho. El señor don Blas, sin preámbulo ni contestación ninguna, ordena al Alcaide de la cárcel encierre en ella al enviado, y allí le tuvo sin darle ninguna clase de socorro. A las veinticuatro horas, manda se le presente el caballero comisionado, y con iguales cumplidos y ceremonias, con que éste había entregado su despacho, se lo devolvió manifestándole estar ya despedido, y que antes de seis horas saliera de la jurisdicción. No se descuidó D. Blas en acudir al Gobierno en queja contra el Intendente, y su resultado fue que dicho funcionario quedase cesante antes de los quince días de este suceso.
A pesar del aspecto y carácter duro e inflexible para sostener la razón y la justicia con los poderosos, era el don Blas bondadoso, amable y caritativo con los humildes y con los pobres. Todos los años el día de la festividad del Corpus, repartía por su mano una abundante comida a cuantos pobres se presentaban; muchos días llevaba a comer a su misma mesa pobres vergonzantes, por que decía, viendo el ansia con que devoraban los manjares, se le abría a el también el apetito. Cuando en la calle o en el paseo se enteraba de que algún pobre cargado de hijos era demandado por deuda insignificante procedente de alimentos, la pagaba de su bolsillo, recomendando cariñosamente la caridad al acreedor, y la virtud y el trabajo al deudor: era en fin, el consuelo de muchos, querido y respetado por todos, así que el día de su fallecimiento acaecido el 17 de Enero de 1837, y de sus funerales el 18, 19 y 20 del mismo mes, hubo en esta villa una verdadera manifestación de duelo, a que concurrió la mayor parte del Concejo y muchos de fuera de él.
Durante el matrimonio de don Blas Alejandro de Posada con su virtuosa y amable esposa doña Josefa de Herrera y Sánchez de Tagle, hubieron por hijos legítimos entre otros que fallecieron en la infancia, a doña María de las Nieves, a don Blas Alejandro, a doña Manuela, a don Fernando, a doña Josefa, a don Benito, a don Agustín, a don Joaquín, a doña Ana, a don Juan, a don José y a doña Vicenta de Posada Herrera.
La doña Maria de las Nieves, casó con el ilustre señor don Francisco de Posada Fernández de Córdoba, alto empleado en el ministerio de la Gobernación del reino, diputado a Cortes por Asturias en las legislaturas de 1837 a 39, hombre versado en varios idiomas, en administración y en economía política, hijo de D. Ramón de Posada Soto y Rivero del consejo de S. M., Oidor de la real Audiencia de Guatemala y académico de honor y mérito de la real Academia de San Fernando, que nació en 3 de Enero de 1746. Nieto de don Joaquín de Posada y Rivero, Teniente de navío de la real armada, dueño y señor de la casa vínculos de Posada en Celorio y de doña Josefa de Soto y Posada, que también tuvieron como hijos a don Sebastián de Posada Soto, que casó con doña Juana de Jovellanos; a don Joaquín: a don Felipe que fue cura de las Figueras; a doña Luisa y a doña Rosa, monjas profesas en el monasterio de San Pelayo; y a doña Josefa, casada con don José Cortés. Era biznieto el don Francisco, de don José de Posada, capitán de infantería del ejército de Cataluña en tiempo del señor Carlos II, de las milicias del valle de Celorio y Regidor perpetuo del concejo de Cangas de Onis, y de doña Lucía de Rivero Cienfuegos, de la ilustre casa de Rivero en Llanes. Segundo nieto de don Sebastián de Posada Valdés, caballero de la orden de Alcántara, capitán de las mismas milicias del mismo valle de Celorio, y Regidor perpetuo de los Concejos de Cangas de Onis y Amieva, y de doña N. de Intriago, señora de la muy antigua casa Torre de Intriago, parroquia de Abamia de dicho concejo de Cangas de Onis. Tercer nieto de otro don Sebastián de Posada, y de doña Catalina Valdés del Corro, hija legítima de don Fernando de Valdés Junco y de doña María del Corro Calderón, y hermano aquel de don Toribio de Posada, Prior de San Marcos de León y capellán de honor de S. M. Y cuarto nieto de don Sebastián de Posada y de doña Catalina de Posada Pariente y Valdés.
Dichos don Francisco de Posada y doña María de las Nieves, tuvieron una hija llamada también doña María de las Nieves Posada y Posada, que vive soltera ejerciendo la virtud y practicando la caridad.
El segundo hijo, don Blas Alejandro de Posada Herrera, falleció en naufragio y soltero, siendo caballero oficial de la real armada; y también fallecieron sin tomar estado, doña Manuela, doña Josefa y doña Ana sus hermanas.
Don Fernando de Posada Herrera, fue catedrático de matemáticas en el Instituto de Gijón, y después Guardia de Corps de S. M. Y casó con doña María de la Concepción de Posada Fernández de Córdoba, hermana del don Francisco arriba citado, fundadora de la sociedad caritativa de señoras en Llanes, bajo la advocación de San Vicente de Paul: a su fallecimiento, dejaron de los muchos hijos que habían tenido, a doña Dolores, que casó con su tío el Excmo. Sr. don José de Posada Herrera, ya viudo y sin sucesión, y a doña Ana María, viuda de don Enrique Miranda y Prieto, de quien tuvo un hijo llamado don Ramón de Miranda y Posada, colegial que es en el de Padres Jesuitas de Chan–Martín de la Rosa. Falleció don Fernando el año de 1855.
Don Agustín de Posada Herrera, falleció soltero en Llanes el 13 de Marzo de 1880, siendo antiguo y celoso Magistrado.
Don Joaquín María de Posada Herrera, falleció el 23 de Septiembre de 1886, siendo dignidad de Arcediano de la Basílica Santa de la Catedral de Oviedo, Gran cruz de Isabel la Católica y beneficiado de la Iglesia de Llanes.
Don Juan de Posada Herrera, fue Secretario de las Diputaciones Provinciales de Oviedo y de León, y falleció en Llanes en 1855, casado con doña Victorina Sierra Pambley, de la que hoy solo queda una hija llamada doña Juana de Posada Sierra, que casó con don Francisco Fernández Llamazares.
Doña Vicenta de Posada Herrera, casó con su hermano político don Francisco de Posada Fernández de Córdoba, viudo de doña María de las Nieves como mas arriba se ha dicho, y de éste matrimonio, dejaron como su hijo legítimo a don Francisco de Posada y Posada Fernández de Córdoba que permanece soltero.
Don Benito y don José de Posada Herrera, serán objeto de los dos artículos siguientes.
III. D. Benito de Posada Herrera
El Excmo. Sr. don Benito de
Posada Herrera hijo de los señores don Blas Alejandro de Posada Castillo y de
doña Josefa de Herrera Sánchez de Tagle como queda dicho en el artículo
anterior, nació en la villa de Llanes el año de 1805; y en su escuela pública
cursó la primera enseñanza. En el convento de monjes Benitos de Celorio estudió
latín y filosofía, y en las Universidades de Oviedo y Valladolid el derecho
civil y canónico. Fue diputado a Cortes por Asturias en 1843; y desde Juez de
primera instancia, llegó a ser Magistrado del Supremo tribunal de Justicia, y
senador vitalicio por R. O. de 22 de Mayo de 1877. Falleció en el mismo pueblo
de su naturaleza el 29 de Abril de 1890 a los 85 años de edad.
Estuvo casado de primer matrimonio, con doña María de la Concepción Duque de Estrada y Mon, hija primogénita y heredera universal de los vínculos y mayorazgos del señor don Manuel Duque de Estrada y Duque de Estrada, capitán del segundo regimiento de Artillería, dueño y señor de la antigua e ilustre casa de su apellido en la citada villa de Llanes, y de doña María de la Concepción Mon su mujer, vecinos de la misma: nieta de don Vicente Duque de Estrada, Oidor de la real Audiencia de la Coruña, Regente de la de Sevilla, consejero de S. M. en el Supremo de Castilla, y de doña Maria del Carmen Usel y Guimbarda su mujer, también vecinos de Llanes: y biznieta de don Ignacio Duque de Estrada y Queipo, Caballero pensionado de la Real y distinguida orden de Carlos III, Brigadier de la Real Armada, y de su legítima esposa doña Antonia de Antayo, naturales y vecinos de la referida villa, tíos de don Manuel Duque de Estrada y Miranda Ponce de León, conde de la Vega de Sella, castellano perpetuo del castillo y fortaleza de Llanes, Mayordomo de semana y Gentil hombre de cámara de S. M., caballero pensionado de la Real y distinguida orden de Cárlos III, Intendente honorario de provincia y efectivo de las de Palencia y Salamanca, natural y vecino de Llanes, que casó con la señora doña María Casilda de la Reta.
Tuvieron el ya expresado don Benito de Posada Herrera, y doña María de la Concepción Duque de Estrada un hijo único, llamado don Blas Manuel de Posada Duque de Estrada, que falleció soltero el 22 de Febrero de 1862, a los 22 años de su edad, y era caballero de la militar orden de San Juan de Jerusalén, literato y poeta de sentimiento, ejemplar y amantísimo para con sus padres, caritativo con los pobres, bondadoso y bueno para con todos. Desde el fallecimiento de éste hijo único, su padre el don Benito de Posada, fundó y se celebra todos los domingos una misa en la capilla de la Santísima Trinidad, donde se hallan sus restos, enclavada en la Iglesia parroquial de Llanes.
Viudo don Benito y sin el hijo de su cariño, contrajo segundo matrimonio con su hermana política doña Joaquina Duque de Estrada y Món, de quien no hubo ni dejó sucesión, acabando con ellos la ilustre casa de los Duques de Estrada en Llanes, descendientes de aquel don Fernando Duque de Estrada, que casó con doña Marquesa de Nava, hija de don Juan Pariente, Contador mayor del rey don Enrique cuarto, de quien también vienen los condes de la Vega de Sella, y tantos ilustres varones que haríamos interminables estos apuntes si los enumerásemos todos.
IV. D. José de Posada Herrera
El Excmo. Sr. don José de Posada
Herrera, nació en la villa de Llanes el día 31 de Marzo de 1814, bautizándose en
el mismo día en la pila parroquial de Santa María Concejo, hijo de los señores
don Blas Alejandro de Posada Castillo y de doña Josefa de Herrera Sánchez de
Tagle. Cursó primeras letras en la escuela pública de la misma villa, y con
otros hermanos mayores, bajo el cuidado de don Antonio Menendez, que después fue
Cura y Beneficiado de la Iglesia de Llanes, estudió latín y filosofía en el
colegio del monasterio de Celorio, al mismo tiempo que su hermano político don
Francisco de Posada Fernández de Córdoba le daba lecciones de inglés, economía
política y derecho público.
Cursaba matemáticas en Valladolid cuando fueron clausuradas las Universidades en 1826, y entonces le llevó a su lado como familiar su tío el Exmo. Cardenal don Pedro de Inguanzo y Rivero, Arzobispo de Toledo y primado de las Españas. Estando con este respetabilísimo señor y abiertas nuevamente las Universidades en 1832, la familia de don José le trajo a la de Oviedo donde siguió y concluyó la carrera de leyes.
Habiendo sido creada por la sociedad económica de amigos del país en dicha capital, una cátedra de matemáticas y delineación, se la encomendó a don José Posada cuando aun era estudiante, y la desempeñó a entera satisfacción.
En la guerra civil de los siete años, 1833 a 1839, se afilió al partido progresista, y fue Alférez de la quinta compañía del batallón de voluntarios de Oviedo, organizado entre los estudiantes en mil ochocientos treinta y seis.
Fue ministro de la Gobernación en los cinco años de unión liberal; Presidente del consejo de ministros; Presidente del congreso de diputados, en votación unánime; Presidente del consejo de Estado; Secretario de el consejo real; Director general de Instrucción pública; Catedrático de derecho administrativo en el colegio de San Isidro de Madrid; académico de la de ciencias morales y políticas; de la Matritense de jurisprudencia, e individuo de otras sociedades científicas y literarias; Embajador cerca de Su Santidad en Roma; diputado a Cortes y Senador por derecho propio; caballero de la insigne orden del Toisón de Oro y condecorado con diferentes grandes cruces nacionales y extranjeras.
Tan distinguido hombre público, casó de primer matrimonio con su prima doña Carmen Ibañez Corbera y Velarde, descendiente de la ilustre y antigua casa de Miengo, de la que antes hemos hablado, y sobrina del valeroso Velarde, mártir por la patria en 1808, con cuya señora no tuvo sucesión.
De segundo matrimonio casó con su sobrina camal doña María de los Dolores Posada y Posada, de quien tampoco ha dejado descendencia.
En 1862 siendo ministro de la Gobernación don José de Posada Herrera, y reinando la majestad de doña Isabel II, se hizo la cárcel de partido judicial y casa de Ayuntamiento de Llanes.
Este esclarecido hijo, que tantos días de gloria dio a su patria, falleció el 7 de Septiembre de 1885, precisamente en la misma habitación donde setenta y un años, cinco meses y ocho días antes había visto la primera luz.
Llanes, por iniciativa de su Ayuntamiento, y para perpetuar su memoria, le levantó la estatua en bronce, que fue descubierta el 16 de Septiembre de 1893, y está colocada en los jardines del paseo de la Encamación, al costado del colegio de primera y segunda enseñanza, antiguo convento de monjas Agustinas recoletas, y terreno que sus abuelos y antepasados, con otros señores, como dueños de él, cedieron generosamente en 1662 para la edificación de dicho convento y sus huertas.
5.-Otra rama
de los Posada
I. Linaje de Posada
Aldaz
Juan de Posada de Meré, procedente de la antiquísima y muy ilustre casa de Posada en Llanes, y doña María Sánchez de Arenas su legítima mujer, tuvieron tres hijos que se llamaron Juan de Posada de Ardisana, Mencia e Inés. Por el testamento que dicho Juan de Posada de Meré otorgó el 6 de Noviembre de 1572, en testimonio de Juan González de Estrada, manda a su hijo Juan, además de su legítima, otros diferentes bienes con carga de mayorazgo, y de una misa de aniversario que se ha de decir en la iglesia de Santa Eulalia de Ardisana el día después de San Juan de Junio, todos los años.
Juan de Posada de Ardisana, primogénito de Juan de Posada de Meré, se casó tres veces: la primera con Toribia Fernández Harnero, nieta de Toribio Fernández Harnero, quien para ayuda de sustentar las cargas del matrimonio, y por el mucho amor que les tenía, les hizo en 23 de Diciembre de 1573 por testimonio de Juan de Posada, Escribano, una donación entre vivos e irrevocable, de todos sus bienes, muebles y raíces, exceptuando sesenta mil maravedis que en si reservaba; y puso la condición, de que después de los días de la dicha Toribia, pasasen éstos bienes a los descendientes legítimos de ella con el orden de mayorazgo regular, prohibiendo expresamente su enajenación; y a falta de la descendencia de dicha Toribia, se reserva el otorgante la facultad de disponer de aquellos bienes por su última voluntad, o por otra escritura pública. También pone en esta manda la condición, de que el sucesor al mayorazgo se llame Harnero, y que de no hacerlo así, pase al segundo en grado, y con cargo de una misa en viernes o sábado de cada semana. El mismo abuelo Toribio Fernández Harnero otorgó su testamento en 11 de Mayo de 1575, en testimonio del referido escribano Juan de Posada, bajo el cual falleció, y dispone que si su nieta Toribia muriese sin hijos, dejaba por heredero de los bienes en la dicha donación contenidos a María Sánchez su mujer, y después de los días de ésta, a su hijo Juan de Posada y a su generación perpetuamente para siempre jamás, dejando en toda su fuerza la donación antecedente y todo lo en ella contenido.
La Toribia Fernández Harnero primera mujer de Juan de Posada de Ardisana, y nieta de Toribio Fernández Harnero al cual sobrevivió, no tuvo hijos; y por su testamento otorgado el 28 de Abril de 1580, y codicilo de 9 de Octubre del mismo año, ambos documentos ante el escribano Álvaro Pérez de Uncal, aprueba la donación entre vivos y testamento de dicho su abuelo, y consiguientemente manda, que su marido Juan de Posada de Ardisana suceda en los bienes de dicha donación conforme a las cláusulas de ella, añadiendo además todos sus bienes al mayorazgo que fundó dicho su abuelo.
Dicho Juan de Posada de Ardisana contrajo segundo matrimonio con Juana Fernández de Posada de la que tuvo por hijo a Juan de Posada Harnero y por último, casó tercera vez con doña María García de Soto, con la cual procreó hijos legítimos, a Pedro de Posada que casó con doña María de Toranda, de quien proceden por sucesión directa los Posada Herrera, de que hablamos en el Capítulo anterior; a don Gómez, don Pablo, don Fernando, doña María, doña Toribia y doña Inés de Posada.
Juan de Posada Harnero, primogénito y sucesor, contrajo dos matrimonios: el primero con doña María Sánchez de Posada de Onis, hija única de Pedro de Posada de Onis y de Juana Fernández de Cebos, y nieta de Martín Pelaez de Posada, teniendo por sus hijos legítimos a Juan de Posada de Onis; a Pedro de Posada, que casó con doña Clara de La Madrid; a don Martino de Posada que fue monje Benedictino en el monasterio de San Martín de Santiago, quien, para recibir el hábito, hizo su testamento en 28 de Agosto de 1621 en testimonio de Juan Fernández Harnero, precedida licencia de su padre, instituyendo herederos de sus bienes por partes iguales a sus dos hermanos Juan y Pedro de Posada con condición de que a la muerte del uno le suceda el otro: también tuvieron como hijos a don Pascual, doña María, doña Juana, doña Mencia y doña Toribia de Posada. De segundo matrimonio casó el don Juan de Posada Harnero con doña Catalina Fernández Harnero, y con ella tuvo por sus hijos: 1º a doña Dorotea de Posada que fue casada con don Juan Harnero, el cual de segundas nupcias tuvo por su mujer a doña Ana María de Soto su sobrina, teniendo por hija a doña María Antonia Harnero y Soto, casada después con don Pedro de Posada y La Madrid; 2º a María de Posada, que casada con don Julian de Cangas, tuvieron un hijo llamado José de Cangas Posada, que a su vez caso con doña Ana de Soto; y 3º y a don Antonio y don José de Posada que fallecieron en Indias.
Don Juan de Posada de Onis, sucesor inmediato de sus padres Juan de Posada Harnero y María Sánchez de Posada, contrajo matrimonio con doña Toribia Fernández Harnero, y tuvieron por hijos, a don Diego de Posada Harnero, a don Juan Manuel y a doña María.
Don Diego, se casó dos veces; la primera con doña María Cobían Junco de que no hubo sucesión, y la segunda, con doña Antonia Bernarda Pérez de Bulnes a quienes sucedió su hija primogénita doña María Rosa de Posada, que casó con don Juan Antonio de Inguanzo, y de los que vinieron los Inguanzo de Llanes.
Don Pedro de Posada, hijo segundo de don Juan de Posada Harnero y de doña María Sánchez de Posada que casó con doña Clara de La Madrid, tuvo por sus hijos a don Pedro Posada de La Madrid y a doña Manuela, la cual casó con don Diego de Posada.
El primogénito y sucesor en los vínculos y mayorazgos don Pedro de Posada y La Madrid, contrajo matrimonio con doña María Antonia de Harnero y Soto y hubo por hijo legítimo a don Pedro Antonio de Posada Harnero.
Este don Pedro Antonio que fue Alférez mayor y Procurador síndico noble por el estado general de esta villa y concejo de Llanes, casó con doña María de Posada Junco, hija de don Pedro de Posada Pariente y de doña Manuela de Junco su mujer, ascendientes de los Posada Herrera, y tuvieron por hijo y sucesor a don Cayetano de Posada y Posada.
Don Cayetano de Posada y Posada, Juez por el estado noble de caballeros hijos–dalgo de esta villa y su concejo en los años de 1762–1768 y 1775, se casó con doña María Francisca de Posada y Villar hija de don Bartolomé de Posada San Juan, Juez noble en 1744 y de doña Ana María Villar Abariega, hermana legítima del doctor don Fernando Villar Abariega, cura y beneficiado de la parroquial de Llanes y después párroco de Noriega en el valle de Ribadedeva, quien por su testamento otorgado el 13 de Agosto de 1757 ante el escribano de aquel valle Ignacio Colombres y Noriega, fundó una escuela pública de primera educación en esta villa, construyéndose a sus expensas un espacioso y cómodo local para ella, con amplias habitaciones para el maestro: fundó también una cátedra de latinidad en la misma villa, y por último, otra escuela de primera enseñanza en el valle de Ribadedeva, todas con rentas suficientes en fincas y censos para las respectivas dotaciones; y nombra por patrono de dichas fundaciones a la expresada su sobrina doña María Francisca de Posada Villar y a sus hijos y sucesores primogénitos. Dicha señora doña María Francisca, fue nieta de don Manuel de Posada Mendoza y de doña Juana Sanjuan Capellán y Fuente: biznieta de don Juan de Posada Noriega y de doña María Mendoza Noriega: y rebiznieta de don Juan de Posada Recio y doña María de Noriega su mujer.
Los expresados don Cayetano de Posada y Posada y doña María Francisca de Posada Villar su mujer, tuvieron por hijos legítimos:
1º a don Pedro de Posada y Posada, que casado con doña María de la Vega, y falleció sin sucesión.
2º a don Juan Nepomuceno de Posada, cura y beneficiado que fue de la iglesia parroquial de Llanes.
3º a don Ramón de Posada, también presbítero.
4º a don Cayetano José de Posada, sucesor en los vínculos y mayorazgos, patronatos y prerrogativas de sus padres.
5º a doña Antonia de Posada, que casada con don Juan Martínez de Ribadesella, tuvieron por hijos a don Lorenzo y a don Benito Martínez Posada, el cual don Lorenzo, casado con doña Ana de Nava y Álvarez de las Asturias descendiente del poderoso señor don Rodrigo Álvarez de Asturias, señor del territorio de Aguilar en Llanes y abuelo del Cid, hubieron a la vez por hijos a don Cayetano, don Benigno, don Juan, don Ramón, don Eduardo, don Rodrigo, doña Modesta, doña Concepción y doña Isabel Martínez de Nava.
y 6º y último, a doña María de las Nieves Posada y Posada, que casó con don José de la Huerta, administrador de rentas y aduanas en la villa de Llanes y de cuyo matrimonio tuvieron varias hijas que fallecieron solteras y a mas a D. Ramón de la Huerta y Posada alto empleado en las oficinas del Estado, casado y con sucesión.
II. Don Cayetano José Posada y Posada
Don Cayetano José de Posada y
Posada, sucesor como queda dicho en los vínculos y mayorazgos patronatos y
prerrogativas de sus padres D. Cayetano de Posada y Dª Maria Francisca de Posada
Villar, contrajo matrimonio con doña Ana Aldaz y Borvóa, hija legítima de don
Joaquín Aldaz Ramírez de Esparza y de doña Gertrudis Borvóa: nieta paterna de
don Miguel Aldaz de la casa solariega de Aldaz en el reino de Navarra y de doña
Margarita Ramírez de Esparza su mujer, y biznieta de don Miguel Aldaz y de doña
Isabel de Zuastia. Por línea materna fue nieta de don Manuel Borvóa, Alcalde
mayor del Real de Minas de San Francisco Javier en el Reino de México y de doña
Isabel Barreda, y biznieta de don Domingo Borvóa y de doña Petra Borquez su
legítima mujer.
Los dichos don Cayetano y doña Ana, tuvieron por sus hijos legítimos, a don Cayetano de Posada Aldaz, licenciado en derecho y asesor de Marina de Llanes, a doña Carmen, don José, doña Teodora, doña Ramona, doña Ana y don Francisco de Posada Aldaz que fallecieron solteros: a doña Guadalupe que vive sin tomar estado y es modelo de virtud y de caridad: a don Juan Nepomuceno sucesor inmediato, a don Joaquín de quien hablaremos, y por último a doña Concepción de Posada Aldaz, casada de primer matrimonio con don Ramón Pardo licenciado en ambos derechos, de quien tuvo como hijos a D. Jesús Pardo Posada que falleció siendo estudiante, a Dª Concepción Pardo Posada que casó con D. Ramón Romano y a doña Pilar Pardo Posada que permanece soltera. De segundo matrimonio casó la doña Concepción con don Emilio Gómez Sagarmínaga, Licenciado en ciencias, vice–director del colegio de primera y segunda enseñanza de Llanes y Director de su Estación Meteorológica.
III. Don Joaquín de Posada Aldaz
Don Joaquín de Posada Aldaz,
nació en la villa de Llanes el día 30 de Enero de 1833 y se bautizó en su
iglesia parroquial. En la escuela pública de la misma villa, de que su señor
padre era patrono, recibió la primera enseñanza, y en Llanes estudió latinidad.
Cursó en Oviedo la segunda enseñanza, y en las Universidades de Valladolid y de
Salamanca el derecho civil y canónico recibiendo en esta última la
licenciatura.
Fue oficial de los Gobiernos civiles de Salamanca, Santander y Soria; Jefe de negociado de primera clase en la dirección general de la deuda desde 1871 a 1881, donde gestionó con buen éxito el reconocimiento de un crédito a favor del Ayuntamiento de Llanes que se creía ya perdido; Socio de la económica Matritense; Gobernador civil de León en 1881, de Tarragona en 1882, de Segovia en 1883, de Palencia en 1885 y de Gerona en 1886. Se le concedieron honores de Jefe superior de Administración, por Real decreto de 6 de Septiembre de 1886, en atención a los relevantes méritos que contrajo como Gobernador celoso, probo y entendido; falleciendo cuando era segunda vez Gobernador de Segovia, el 22 de Diciembre de 1886.
Estuvo casado con doña Carmen de Hano y Pérez, hija del ilustre Llanisco natural de la Pereda, don José de Hano Bustillo, que por espacio de muchos años y hasta su fallecimiento desempeñó el cargo de Relator del supremo tribunal de Guerra y Marina, dejando don Joaquín por hijos legítimos a doña Carmen, don Joaquín, doña Josefa y don Rafael de Posada y Hano.
IV. Don Juan N. de Posada
El señor don Juan Nepomuceno de
Posada Aldaz, que sucedió en los patronatos y prerrogativas de su padre don
Cayetano José de Posada y Posada, nació y se bautizó en Llanes el día 5 de Mayo
de 1828. En su escuela pública recibió la primera enseñanza, y estudió latinidad
con el cura Beneficiado don Antonio Menendez. Cursó la facultad de filosofía
hasta el bachillerato en la Universidad de Oviedo, lo mismo que los siete años
de Jurisprudencia, recibiendo la investidura de Licenciado el 28 de Junio de
1850.
Ejerció la abogacía mas de dos años, hasta que por Real Orden de 15 de Mayo de 1853 se le nombró oficial tercero de la Administración principal de Hacienda publica de la provincia de Valladolid; y al cesar en este cargo, por haber sido nombrado en 12 de Mayo de 1854, aspirante auxiliar del Consejo Real, previos los correspondientes ejercicios de examen, en que fue aprobado, el Jefe de la Administración de Hacienda de Valladolid le expidió espontáneamente una certificación, que obra en el Ministerio de Hacienda, en la que manifiesta, que durante el tiempo que sirvió aquel destino dicho don Juan Nepomuceno de Posada–«había dado pruebas de la mas asidua aplicación, inteligencia y moralidad»– haciendo constar también–«que a su talento y celo debía la Hacienda aumento en los valores de las rentas eventuales, e importantes acrecimientos en los ramos de el cinco y diez por ciento de arbitrios.»
Por Real Orden de 30 de Mayo de 1854, se le confirió el cargo de oficial tercero de la Administración de Hacienda pública de Madrid. En 19 de Septiembre del mismo año, pasó a oficial tercero de la Administración de hacienda pública de Toledo.
Según Real decreto de 6 de Mayo de 1855, fue nombrado Promotor fiscal de San Juan de los Remedios en la Isla de Cuba; y por otro decreto fecha 6 de Noviembre de 1861 ascendió a Alcalde mayor de Sagua la Grande, en la misma Isla de Cuba. En 8 de Mayo de 1866 se elevó a Alcalde mayor del Sur en Santiago de Cuba, y a los dos meses de hallarse desempeñando este cargo recibió el testimonio de un acuerdo fecha 27 de Mayo de 1866 tomado por el Ilustre Ayuntamiento de Sagua la Grande, en pleno y por aclamación unánime, para que se consignase en sus actas–«la satisfacción con que han visto el ascenso en su carrera concedido al señor don Juan Nepomuceno de Posada Aldaz, de Alcalde Mayor de la ciudad de Santiago de Cuba, cuyo señor mientras en Sagua ejerció igual cargo, por espacio de mas de cuatro años, demostró amor a la justicia, comportándose con la mayor honradez, y aplicando la ley con inteligencia e imparcialidad– ».
Por Decreto de primero de Noviembre de 1868 se le nombró Magistrado de la Audiencia de Puerto Príncipe en la Isla de Cuba.
En 8 de Mayo de 1870 se trasladó a Magistrado de la Audiencia de Puerto Rico. Por Decreto del Regente del Reino de 2 de Noviembre de 1870 se le elevó a presidente de Sala de la misma Audiencia de Puerto Rico; y en 31 de Octubre de 1872, se le nombró Magistrado de la Audiencia de la Habana de cuyo destino cesó en 5 de Julio de 1873.
En las peligrosas circunstancias por que atravesó la ciudad de la Habana en Febrero de dicho año de 1873, se le suplicó que a pesar de su cargo de Magistrado de la Audiencia, aceptase la Alcaldía mayor del distrito de Belén, en la citada ciudad, vacante por haber sido arrestado el Juez de Paz que la desempeñaba, y el don Juan aceptó entonces tan difícil y comprometido cargo, que desempeñó por espacio de dos meses, hasta que el propietario tomó nuevamente posesión de él y sin querer percibir nada del sueldo superior en mas de quinientos escudos al que como Magistrado disfrutaba en dicha ciudad.
El haber cesado en el desempeño del cargo de Magistrado de la Audiencia de la Habana, fue por supresión de la sala tercera de dicha Audiencia, jubilándose entonces.
Fue el mismo señor, diputado a Cortes por Puerto Rico en 1881; Consiliario noveno de la Real congregación de Nuestra Señora de las Batallas y Covadonga, por acuerdo de la junta general de 24 de Diciembre de 1876; vocal nombrado por unanimidad, y a propuesta de la junta general del comité de tenedores españoles de Cupones de la Deuda exterior en 21 de Junio de 1877, y en 4 de Enero de 1883 vocal de la comisión central Española para la exposición colonial de Amsterdan.
Don Juan Nepomuceno de Posada Aldad contrajo matrimonio en Remedios de la Isla de Cuba, con doña Francisca de la Torre el 18 de Abril de 1860, y tuvo con ella por sus hijos legítimos a doña Ana, don Agustín, doña Luisa, don Juan Nepomuceno, don Enrique, don Carlos, doña Concepción y doña Matilde Posada y de la Torre. La doña Luisa casó en Junio de 1897 con don Florencio Van–den Eynde y Raskin.
Falleció el don Juan Nepomuceno el 11 de Noviembre de 1891, y su hijo primogénito don Agustín de Posada y de la Torre, Teniente de Navío de la Real Armada, es hoy el patrono de las Escuelas fundadas por el Doctor don Fernando Villar Abariega, hermano de su rebisabuela doña Ana Marla Villar Abariega.
6.- Apeo de Cepeda, Arbolado y Ganadería
En las casas de Ayuntamiento de la villa de Llanes, a catorce días del mes de Marzo año de mil setecientos trece, ante el señor Juez comparecieron Juan Pelaez de Cevos de edad de cincuenta y cuatro años, Antonio Balmori de treinta y siete y Pedro Crespo de cuarenta, todos vecinos de el lugar de Posada de este Concejo, incluso dicho lugar en la parroquial de Santa María de Baldellera de dicho valle de Posada y dijeron: que dicho lugar de Posada confina y tiene sus términos por la parte de el Vendaval con el río de Bedón, y a los Valles; Por la parte de el Nordeste confina y tiene sus términos con el término de el lugar de Bricia. Y por la parte de el Sú con el término de el lugar de Lledías do dicen el arroyo de la Calleja de las Cuevas. Y por la parte de el Norte confina y tiene sus términos con el rio de Bedón. Y declaran que dentro de los términos de dicho lugar, no hay término comun alguno, realengo ni baldío, y que todo lo que hay dentro de ellos cerrado y por cerrar, plantado y por plantar es propio de los vecinos de dicho lugar y, más de este Concejo, segun siempre lo han visto, y oido y entendido; y que para efecto de pastear los ganados de los vecinos de dicho lugar los llevan a términos comunes a otros lugares circunvecinos tocantes, por ser dichos pastos tan comunes a unos vecinos como a otros en virtud de dicha donación y privilegio; y que no saben que persona alguna se haya apoderado de término comun alguno que hubiese habido dentro de los términos de dicho lugar de inmemorial tiempo a esta parte; y que todo lo que llevan dicho es la verdad, segun siempre lo han visto, oido y entendido, debajo de dicho juramento que fecho tienen en que se afirmaron.
Apuntes
Históricos, Genealógicos y Biográficos de Llanes y sus Hombres
Manuel García Mijares - 1893
Fray Martín de Posada
Monje y sacerdote asturiano, nacido
en Posada de Llanes. El 1 de octubre de 1580 profesó en la regla de San
Jerónimo, en el monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe, en
Extremadura, siendo prior el padre Agustín del Castillo.
En Capítulo celebrado en 1598, el prior del monasterio, padre Gabriel
de Talavera, acordó enviar a las Indias a dos religiosos jerónimos,
escogiendo para ello al asturiano fray Martín de Posada, ya de avanzada
edad, y al joven manchego fray Diego de Ocaña. Por Reales Cédulas
del 22 y 23 de julio de 1598, Felipe II autorizaba el viaje al Nuevo Mundo de
los dos monjes para «recoger y cobrar las limosnas y mandas que se hubiesen
hecho y hiçieren en ellas al Monasterio de nuestra Señora de Guadalupe».
El 3 de enero de 1599, fray Martín de Posada y su compañero partieron
del monasterio de Guadalupe hacia San Lúcar de Barrameda, donde, el 2
de febrero, embarcaron en la armada que el general Francisco Coloma llevaba
para socorrer a Puerto Rico de los ataques de los piratas ingleses. El 24 de
marzo, las 17 naves que componían la flota arribaron a San Juan de Puerto
Rico, ciudad que hallaron desierta. Meses antes piratas ingleses habían
atacado y saqueado la ciudad, huyendo sus vecinos a los cercanos montes. Con
la llegada de los refuerzos españoles los habitantes de San Juan regresaron
a sus hogares. Fray Posada, el obispo de la ciudad y demás religiosos
se dedicaron en las horas siguientes a limpiar, arreglar y santificar la catedral
de la ciudad, profanada por los facinerosos ingleses.
En prosecución de su viaje al Perú, Martín de Posada se
trasladó a Cartagena de Indias, desde donde pasó a Portobelo (Panamá),
localidad en la que estuvo a punto de morir aplastado por el derrumbe de la
casa donde se cobijaba.
Para cruzar las sierras y las selvas del istmo panameño, Posada alquiló
nueve mulas: cinco para llevar 300 libros de la historia de Guadalupe y las
otras cuatro para transportarles a ellos y dos criados que contrataron. En la
ciudad de Panamá a fray Martín de Posada le entraron unas calenturas
que le postraron en cama durante tres meses. El 3 de agosto de 1599, el asturiano,
aún convaleciente, y Diego de Ocaña partieron en la armada que
iba hacia Lima. En el viaje por el Pacífico a fray Martín se le
agravó su enfermedad; «como mi compañero era mayor de edad
-dice Ocaña-, comenzósele a agravar la enfermedad por algunas
demasiadas abstinencias y ayunos que hacía por la mar, y después,
cuando quiso comer no pudo ni lo retenía en el estómago. Con esto
se vino a enflaquecer tanto que, puesto en lo último con una calentura
que nunca le dejó, entendí que le echáramos a la mar si
cuatro días más tardáramos en tomar el puerto».
En vista de ello y de que también Diego de Ocaña se hallaba enfermo,
decidieron desembarcar en el puerto de Paita (Perú) y continuar por tierra
hasta Lima. Pero fray Martín de Posada se hallaba tan grave que el mismo
día que desembarcó en Paita (11 de septiembre de 1599) recibió
la extremaunción, falleciendo a las 10 de la noche de ese día
en brazos de su inseparable compañero fray Diego de Ocaña. La
desaparición del asturiano dejó a Ocaña en una gran tristeza
y soledad: «El sentimiento que tuve de verme solo en este Nuevo Mundo
no puedo escribir porque palabras y fuerzas y ánimo todo me falta en
esta ocasión; y así lo dejo a la consideración de los que
saben qué cosa es perder amigo y compañero y hermano y tan bueno
como él que yo veía muerto en mis brazos. No me dejó cosa
ninguna encomendada que hiciese por él, aunque se lo repetí muchas
veces, por donde se puede colegir su buen alma y quietud de conciencia; pues
no tenía cosa que le diese cuidado».
El cadáver de fray Martín de Posada fue sepultado junto al altar
mayor del convento de la Merced, asistiendo al sepelio toda la gente principal
de Paita.
José Ramón Martínez, Rogelio García y Secundino Estrada
Historia de una emigración: asturianos a América, 1492-1599
Oviedo, 1992.