En 1830 principió sus estudios de latinidad en Llanes, por que sus padres tenían propósito de dedicarle a la carrera eclesiástica. A los dos años obtuvo ya certificación de suficiencia y en Noviembre de 1832 sufrió en Oviedo el examen de ingreso en Filosofía. En dicha ciudad hasta 1844 estudió Filosofía Leyes y Cánones; graduándose de Licenciado en Jurisprudencia el 24 de Mayo.
El mismo año marchó a Madrid, y como en la corte no se vive sin trabajo, se lo proporcionó el Ilustre Llanisco don José de Hano Bustillo, Relator del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, dándole expedientes para que formulara los apuntamientos; y tan contento vivía con estos poco productivos trabajos que rechazó destinos de Ultramar, en la carrera judicial, que se le ofrecieron.
En 1845, sin dejar los apuntamientos, entró de oficial suplente en la junta de dotación de culto y clero, pasando luego a oficial de plantilla con seis mil reales de sueldo. Ingresó entonces en el Colegio de Abogados de Madrid, y en la Academia de Jurisprudencia, siendo Abogado de pobres en 1846.
El 47, se le concedió la gracia de Auditor honorario del Tribunal supremo de Guerra y Marina.
En 1850 fue colocado en la secretaría de la junta consultiva eclesiástica; y por sus gestiones se consiguió la creación de la Coadjutoría perpetua de Posada; que se elevase la dotación de sil culto y clero parroquial de 640 reales a 1500, y que se acordase el ensanche de la Iglesia y construcción de su torre, obras presupuestadas en 36.450 reales.
Fue después oficial de secretaría de la cámara eclesiástica donde prestó servicios importantes al país. Por su iniciativa se aumentó en más de diez mil duros el presupuesto de la Diócesis de Oviedo; se creó el Seminario Conciliar aumentando su dotación de cuarenta mil a ciento veinte mil reales, por lo cual el Obispo señor Caneja le ofreció una beca de gracia; se mejoró la clasificación de muchos curatos; se emplearon algunos miles de duros en reparar los templos de Posada, Barro, Ribadesella, Berodia, San Vicente de la Barquera y otros, y consiguió varios Beneficios y Canongías a favor de diferentes personas, siendo entonces oficial de la sección de negocios eclesiásticos del Ministerio de Gracia y Justicia.
En 1853 se creó en dicho Ministerio de Gracia y Justicia una comisión de estadística, que se encomendó a don José Parres con obligación de presentar todos los días un pliego de impresión, trabajo que cumplió religiosamente. Entonces escribió una Guía Eclesiástica por la que se le dieron las gracias de Real Orden y la Cruz de Carlos 3º. También principió a escribir una Guía de Instrucción pública, y otra llamada manual de Secretaría con formularios, pero no concluyó estos trabajos por haber sobrevenido la revolución de 1854.
En 1861 fue nombrado Secretario del Gobierno Civil de Burgos y en 1864 fue electo casi por aclamación Diputado a Cortes por el Infiesto.
Por este tiempo retiróse ya a vivir tranquilamente en Llanes. Casado con doña Antonia Sobrino, Diaz de quien tuvo dos hijos, a don José de Parres Sobrino Licenciado hoy en derecho Civil y canónico, de estado soltero, y a doña Isabel de Parres Sobrino casada con don José M. Conde, Registrador de la propiedad en este partido judicial.
El genio incansable para el bien de don José de Parres Piñera le llevó a Presidente de la junta local de instrucción pública en este concejo, desde donde ayudó al desarrollo de la primera enseñanza, visitando las Escuelas, dando premios de su bolsillo particular a los discípulos mas aventajados, e impulsando la construcción de locales para la enseñanza en la mayor parte de los pueblos. Persiguió con perseverancia la creación del Colegio de primera y segunda enseñanza, y gracias a su tino, puede hoy asegurarse su futura existencia, lo mismo que la del Hospital Sobrino cuyo edificio de nueva planta es sólido y bello.
Entusiasta hijo de Posada, no descansó hasta haber conseguido establecer allí en 1862 un mercado semanal, cartería, Notaría, Botica, Escuela de niños y niñas con locales espaciosos para las clases y habitaciones de los maestros, alcanzando para este edificio una subvención de diez mil reales, y que se exceptuaran de la venta el monte de Llabres, las cuestas de Sabina y Redonda, y los mansos parroquiales anexos a la Rectoral.
La laboriosidad y honradez eran las cualidades sobresalientes de don José de Parres, así como el paño de lágrimas de muchos paisanos, desinteresado y leal consejero en sus infortunios y adversidades: ejerció constantemente la caridad con larga mano; dígalo sino la Sociedad Caritativa de Señoras de Llanes, institución que tantas lágrimas viene enjugando con sus socorros y asistencia a los pobres enfermos y necesitados, a la que el señor Parres entregaba respetable suma todos los años; díganlo los niños Pobres que asisten al catecismo en esta Iglesia todos los días festivos, y a quienes se repartían muchas veces prendas de vestir y calzar para cubrir sus carnes; y díganlo por último esos pobres vergonzantes a quienes para socorrerlos prefería la noche a fin de evitar la publicidad en su estado de indigencia.
Este Ilustre llanisco, que también ejerció el cargo de Juez municipal muchas veces, dejó de existir el día 9 de Noviembre de 1889 pero sus numerosos amigos, y la parroquia de Posada, tuvieron el buen acuerdo de eternizar su memoria, erigiéndole una Estatua en la plaza mercado de dicho pueblo, hoy Villa, que se inauguró y descubrió el 26 de Julio de 1895.