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Cualquier diccionario que se consulte –en castellano o en asturiano- relaciona en primer lugar el término Xíriga con jerga y, por tanto, con el habla de grupo de marginales o determinados oficios; en algunos casos, como colofón hacen referencia al argot de los tejeros de Llanes. Así el Diccionariu de la Academia de la Llingua Asturiana le da dos acepciones, en primer lugar “falaxe especial qu’usen los miembros de un gremio, de un grupu”, y en segundo “falaxe especial qu’usen los teyeros de Llanes” J. Corominas, en su Diccionario Etimológico de la lengua castellana sitúa el origen del término en el francés jargon o jergón, y considera el término Xíriga como una alteración local moderna con el que se da nombre a la jerga de los tejeros, canteros y cesteros (maconeros) asturiano. Con muy buen criterio, Corominas no restringe el término a una localidad determinada -Llanes- como hace el Diccionario de la Academia de la Llingua Asturiana. Esta restricción geográfica tan localista procede simplemente de los primeros estudios de campo en torno al tema, que tuvieron lugar en y por personas de dicho concejo. Consta que sí por Xíriga entendemos la jerga de los tejeros que se verbeó (habló) desde la parroquia de Collera, en la margen derecha del río Sella, en Ribadesella, hasta el final del valle de Ardisana, por el este, ya que de esa zona provenían los tejeros; con especial incidencia en este último valle y el de San Jorge, los dos en el concejo de Llanes.Si tuviésemos que poner una fecha a los orígenes de esta jerga, y a falta de documentación definitiva que lo corrobore, podríamos decir que nació a principios del S. XVIII. Las razones por las que los tamargos (tejeros) crearon esta jerga parece que fueron defensivas, para que otras gentes que se relacionaban con ellos en sus expediciones de trabajo no les entendiesen, y sobre manera cuando se referían al capataz en tono irónico o despectivo, ya que, debido a lo penoso del trabajo que realizaban, se creaba en algunos casos exceso de tensión y rabia, por lo que se descargaban parte de su mal humor e ira usando un mecanismo de defensa ininteligible para los no iniciados. Una cosa importante es el resaltar que la Xíriga fue creada por unos trabajadores que ejercían su profesión como tales en las tejeras, que en la mayoría de los casos, difícilmente sabrían leer y escribir, de ahí la pobreza de su vocabulario. Por la misma razón, la Xíriga, durante muchos años, fue de transmisión exclusivamente oral y sólo se empezó a escribir mucho tiempo después de su nacimiento. El uso de la Xíriga va decayendo al ir extinguiéndose la profesión de tejero. No obstante, esta jerga trascendió a lo puramente profesional y es usada actualmente, mezclada con el asturiano, por las mujeres y demás familiares de los que habían vivido esa profesión antaño, lo que hace que sea un lenguaje vivo, que compone vocablos ya existentes para definir nuevas cosas o situaciones, según van apareciendo en el tiempo. No obstante, si queremos oír la Xíriga tradicional tendremos que recurrir a alguna persona mayor que haya desempeñado en su juventud el oficio de tejero. En este sentido suelen dar, después de adquirir confianza, todo tipo de facilidades y no ponen ningún reparo en verbear con los petes que conozcan la jerga, pero ya quedan pocos.
De diferente opinión es Higinio del Río Pérez que, en articulo publicado en la Nueva España el 28 de febrero de 2006, mantiene que esta jerga, patrimonio de la cultura llanisca, sigue dando guerra en el mercado, en los bares, en los vuelos transcontinentales y dondequiera que sea. Se emplea más de lo que la gente cree. Se incluye también otro artículo sobre otro de los cursos por Ramón Batalla.(artículos completos)
El estudio terminológico de la Xíriga nos permite llegar a determinadas conclusiones sobre su forma de ser, su modo de vida y su actitud ante la sociedad. Al analizar los términos que integran su diccionario llegamos a la conclusión de que los tejeros no fueron excesivamente generosos en la elección de algunos de los términos que integran su jerga. Parece como si se sintieran tentados a elegir aquellos que resultaran malsonantes. Estamos seguros de que su elección fue premeditada. Así se puede intuir que los tamargos, en general, eran bastante machistas, por otra parte fenómeno nada infrecuente en la época, sociedad y circunstancias en que vivían. Ejemplo de ello es el conjunto de borborigmos lingüísticos que dirigen a la mujer: guxa y gorreta pueden servir de ejemplo. Sin embargo el nombre para designar al compañero de trabajo y andanzas es sonoro y rimbombante: zancañeru.Otro aspecto que puede deducirse de su jerga es que los tamargos no eran excesivamente religiosos. A la iglesia, al templo lo denominaban guxara, que se podría traducir como casa de la mujer, quizás fueran ellas las que únicamente acudían allí. Por otra parte, no parece que tuviesen gran aprecio a los clérigos, que el término para nombrar al sacerdote es horrendo: ñurriu. Y no es menos llamativo el hecho de que a Dios le llamen Xode. Sin embargo a la Virgen le dedican un término en alguna manera mitológico: la Maga Xida; y no menos atractivo es el dedicado al alma: volantina. El demonio tampoco se libró: charrán o tarráu.
Tampoco sale bien parado el que no tiene la profesión de tamargu:
el pete o gorre; ni profesionales concretos como los guardias
civiles: pelaguxos; maestros: asupérdigos (calientaculos);
médicos: apulapetes (matapetes) y veterinarios: apulairias (matavacas). De apulapetes parece deducirse que ellos no iban mucho
al médico -no tendrían posibles- pues sólo mataba a los petes (los que no eran tejeros). No se libran tampoco ciertas instituciones:
el Ayuntamiento es el cheru la estigación (casa de la jodienda
se podría traducir) y la escuela es el chero los pallides (la casa de los burros).
En otro orden de cosas, no parece que hubiesen tenido mucho contacto con la
rufianesca, ya que hay pocas palabras de la jerga de germanía en su
vocabulario. Sin embargo, en sus expediciones de trabajo, no se descarta que
algunos cometieses pequeños hurtos -supuestamente de hortalizas y frutas
con las que matar el hambre-, como parece deducirse de la cantidad de vocablos
que traducen el verbo robar: rumiar, glaciar, axabitiar, axativar, cusbar.
Además hay un adjetivo específico para el ladrón de gallinas, gumarreru, con lo que es posible que, de vez en cuando, alguien asaltase
algún que otro gallinero para variar la monótona y pobre dieta.
La Xíriga se compone de voces bables y probablemente vascas, de derivaciones del castellano (papelosu, periódico; ferrosa, herramienta de hierro, etc.), de metátesis («drape», padre; «drucu», crudo; «drope», pobre, etc.), e incluso de curiosas asociaciones como «valencia», que vale por «luna», seguramente por lo de «la luna de Valencia».
Después de todo lo comentado trataremos de exponer resumidamente sus rasgos más característicos:
Forma de Contar (se basa en el modelo vasco)
Castellano |
Xiriga |
Uno |
Ba/bate |
Dos |
Bi |
Tres |
Iru |
Cuatro |
Lau |
Cinco |
bos |
Seis |
Seí |
Siete |
Zaspi |
Ocho |
Sorti |
Nueve |
Bedecerasti |
Diez |
Amar |
Once |
Amica |
Veinte |
Oguei |
Cien |
Eún |
Mil |
Emilia |
Millón |
Emilio |
del doce al diez y nueve |
Se construyen con el prefijo amar seguido del número a sumarle; doce=amarbí; trece=amarláu
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del veintiuno al veintinueve |
Con el prefijo oguei seguido del número a sumarle: veintiuno=ogueibá; veintidós=ogueibí
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A partir de aquí, se utiliza un sistema de base veinte combinado con el de base diez
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Treinta |
Veinte más diez:
oguei amar |
Cuarenta |
Dos veces veinte más
diez: bioguei amar |
Sesenta |
Tres veces veinte: iruoguei |
Setenta |
Tres veces veinte más
diez: iruoguei amar |
Ochenta |
Cuatro veces veinte: lauoguei |
Noventa |
Cuatro veces veinte más
diez: lauoguei amar |
| Los números intermedios entre cada una de las decenas se construyen como en la decena de veinte y treinta. Ej: cincuenta y cuatro=bioguei amar lau | |
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El mismo modo de construcción se utiliza en las centenas, millares etc: Ej: Trescientos cuarenta y cinco=irueún bioguei bos; tres mil quinientos setenta y seis=iruemilia boseún iruoguei amar seí |
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Xideces d'un Tamargo a una Guxa - Cortejo de un Tejero a una mujer
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Miaire
a las guxas xidas Eso que verbeas a yimis Zulia maniata xidina ¿Agora berbeas xideces?
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Yo a las mujeres guapas
Piropos les decía Sobre acostarme con ella De mañana, tarde y noche Eso que me dices Calla preciosa, ¿Ahora dices piropos?
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Versos recogidos en el antiguo Bar Alejo, de Posada, y en los escritos de Emilio Muñoz Valle.
Si aparas azainas d’albarito De ferrosa de iria, ¡¡¡para puzas en picoba arengue¡!! Los bayuqueros de la chero d’Alejo Ya apara’l seme noviembre Ya torrodia’l seme setiembre Doña María Morata Tarráu a la velarda Miaire para estigáu Miaire apara xidu Estigué guxas mui xidas |
Si tienes ganas de que
suene El cencerro de la vaca ¡¡¡echa dinero en el puchero grande!!!* Los clientes de casa Alejo Ya llega el mes de noviembre Ya llega el mes de septiembre Doña María Pulga El demonio de la oreja Me encuentro jodido Me encuentro satisfecho Me acosté con mujeres muy guapas |
* Lugar destinado a las propinas
Los tejeros, mientras trabajaban, de manera especial cuando batían el barro solían entonar canciones alusivas al trabajo, con cierto humor, burla e ironía.
Párame una bringasúa Tengo una escopeta
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Gachu man ¿ez llastirás Malo amo ¿no irás |
Deñarama la grifola De mañana el frío |
La debrota para gacha La tarde está mala |
Maniatina de miaire Señorina mía |
PADRE NUESTRO
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AVE MARÍA
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Drape de nuestros aires
Padre nuestro que están en la
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Xore te apare xida María
Dios te tenga hermosa María, Amores al padre; amores al hijo;
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La Marcha de los Teyeros
Frescas mañanas de Abril, alegrinas y risueñas
cuando los malvises cantan y cuando el alba clarea,
van llastiendo los teyeros, caminin de la teyera.
Todos los años lo mismo, al llegar la primavera
camino que bien conocen, nuestros mozos de la aldea.
Pasan el puertu Pontón y tambien el de Payares,
de Bárcena, Piedeconcha, los teyerinos de Llanes.
Y por tierras de León, de Burgos y de Palencia,
de Vizcaya y las Riberas del Arlanzón y Pisuerga,
allá se van nuestros mozos, a trabayar la teyera.
Y cuando llegan al pueblu onde el tajo les espera,
lo primero que visitan, ¡la casa la tabernera!
Pasan la noche cantando y bebiendo de primera
pe la mañana temprano se van a "parar" la era.
Ya que empieza la faena que dura todo el verano;
unos sacan el "llagar" y otros a cabar el barru.
El pienche cuexe enseguida el puestu de la cocina;
el tendedor, el "cadobau" ya está dispuesto en la era;
el maserista, la "marca" y prepara la masera.
Como suele jacer friu temprano por la mañana,
se van a cabar el barru cuando salen de la cama.
Cuando ya caban un rato, el sol a atizar empieza,
van a sacar el "llagar" y el piche a poner la almuerza.
Despues de almorzar, arroz o sopas o lo que sea,
se ponen a sobar barru, pa mudalo pa la era.
A las doce, los garbanzos que están duros, por supuestu
porque a cocelos el pinche, casi que núnca i da tiempu.
Acabada la comida, a eso de las cinco y media
se hace un alto en el trabajo, es hora de la merienda,
mandan al pinche a por pan, tocino, y de la que venga
triga la bota de vino, pa rematar la faena.
Ya despues de merendar, enseguida pa la era,
recoxer el material hasta la hora de la cena.
Cuando ya es noche cerrada todos se van a cenar
y enseguida...pa la cama, que tienen que madrugar.
Y asi un dia y otro dia...y semana tras semana...
se les va pasando el tiempo lejos de a tierra amada.
Recuerdan las romerias...que saben fecha por fecha
cuando cae Sta. Marina, el Carmen, S. Pedru, La Madalena,
la romeria de S. Roque con el concursu en la Vega...
y la danza de S. Juan en los jardines de Nueva.
Y allí baju un sol de juebu, sin tener ningún descansu
trabayando como negros, pasa despaciu el veranu.
Por S. Miguel o el Rosario, más o menos e la fecha
que se despiden del gorre y llasten pa la so tierra.
Bien chupidos de chacurras los pliegues de la cartera...
Que si hay un buen "samartin" pa suavizar la puchera
pa ir pasando la vida lo menos mal que se pueda.
Y poder ir a las fiestas, aquellas pocas que quedan.
Y regresar guapamente al llau de la so morena
echar una cana al aire, el dia de la Candelera...
en la fiesta de Loreto y en la Salud de Carreña.
Y con los mozos del valle, amigos de armar quimera
ninguno pueda decir, de buena o mala manera:
que un teyeru estebo gachu, ni achantau,
entre xente de buen tratu, de fulixa y jaranera.
Pedro el del Conceyu
VOCABULARIO Xíriga (TAMARGO) / CASTELLANO
Xírigues.
Lengua y vida de los artesanos asturianos ambulantes
Xuan Xosé Sánchez Vicente y Otros
CajAstur - Asturias 2004
La Xíriga
(El Lenguaje de los Tejeros de Llanes)
Emilio Muñoz Valle
Temas de Llanes Nº 67
Llanes, 1994
* ergues; canteros del oriente de Asturias
** goxeros; cesteros de Peñamellera