EL SIGNIFICADO

 

       La semántica o ciencia de los significados, pese a ser la más antigua de las disciplinas lingüísticas, casi siempre de manos de la Filosofía, es la que más ha tardado en ser estudiada de modo inmanente y riguroso.

    Aún son hoy pocos los campos semánticos verdaderamente estudiados a fondo, y menos los estudios que relacionen entre sí diversos campos conceptuales.

    Desde Saussure sabemos que los signos se componen de un significante y un significado, en lo que algunos llaman el matrimonio sémico.

    Del mismo modo que en el contrato matrimonial es lo habitual que un varón y una mujer lo suscriban, aunque existen las excepciones de la poligamia, en sus vertientes de poliginia y poliandria, también es lo habitual en el contrato sémico que un significante se corresponda con un significado, y viceversa: a esto llamamos monosemia.

    También ocurre, a veces, que un mismo significante extiende su alcance a varios significados relacionados entre sí: cara ('parte plana del rostro humano, hoja de papel, vertiente de una montaña, pared de una casa', etc.). A esto se le llama polisemia.

    La sinonimia consiste en que varios significantes evocan los mismos contenidos o significado. Ej.: bello, bonito, guapo, hermoso. La ley de la economía, que rige la evolución de las lenguas, obligará a cada uno de estos vocablos a especializarse en un registro o nivel del lenguaje, o en unos contenidos específicos, de lo contrario caerá en desuso.