PRONOMBRES                                                              

        Frente a las definiciones tradicionales de “que sustituyen al nombre” o “de significado ocasional” y frente a quienes sólo consideran pronombres a los personales y relativos, optamos por considerar pronombres a aquellos signos que cumplen las tres condiciones siguientes:   Pertenecer a paradigmas cerrados que estudia la gramática; funcionar como sustantivos o como adjetivos (incluimos a los adjetivos pronominales); llevar contenido gramatical pero recibir su valor referencial del contexto (significado ocasional).

  CLASIFICACIÓN

               De acuerdo con las características señaladas habrá pronombres:

personales            posesivos        demostrativos       

     numerales        relativo-interrogativos        indefinidos


 

 

 

PERSONALES Y POSESIVOS

LOS PERSONALES

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            Los pronombres personales son la representación, en función sustantiva (de sujeto u objeto [directo, indirecto o preposicional] ), de las personas gramaticales (entendiendo por tales:  la 1ª asociada al emisor, la 2ª al receptor y la 3ª ajena al emisor y receptor).

  LOS POSESIVOS

               Equivalen a la transposición a adjetivo (mediante la preposición de) de los personales. Son signos que sirven para vincular los objetos a las personas gramaticales.

              
               En el cuadro que sigue te mostramos el paradigma de personales y posesivos en la norma castellana. Existe también la norma atlántica, de Canarias e Hispanoamérica, en que las formas transpuestas (de él, de ella, de ellos y de ellas) sustituyen a las antepuestas (su, sus), con lo que estas formas átonas quedan reservadas al significado 'de usted, de ustedes'

PERSONALES    Y       POSESIVOS

Función SUSTANTIVA

Función ADJETIVA

Per-

sona

Sujeto

Régimen

Preposicional

A  t  r  i  b  u  t  o

Antepuesto

Transpuesto

 

 

OD

OI

Reflex

 

 

 

 

yo

me

mío     mía   míos    mías

mi      mis

de mí

te

ti

tuyo    tuya  tuyos   tuyas

tu      tus

de ti

 

usted

lo / la  

le

se

 

suyo    suya  suyos   suyas

su     sus

de usted

él/ella/ello

lo / la

le

se

suyo    suya  suyos   suyas

su     sus

de él/de ella

 

 

 

 

 

  

de sí

1ª pl

nosotros/‑as

nos

 

nuestro /‑a, /‑os /‑as

 

de nosotros /‑as

vosotros/‑as

os

 

vuestro /‑a, /‑os /‑as 

 

de vosotros /‑as

 

ustedes

los/las

les

se

suyo    suya  suyos   suyas

su        sus

de ustedes

ellos/‑as

los/las

les

se

 

suyo    suya  suyos   suyas

su        sus

de ellos/ de ellas

                       

 

          VULGARISMOS EN EL USO DE LOS PERSONALES ÁTONOS : Leísmo, laísmo, loísmo y prelación.

    Existe una normativa llamada prelación para la colocación de los pronombres consistente en que el reflexivo SE precede a todo otro pronombre átono (se te cayó, se me cayó, se le cayó) y en que la primera persona se coloca en último lugar cuando hay una serie de pronombres (ella, tú y yo iremos al cine; te me escapas).

              La forma LE, LES se usa para el objeto indirecto y la forma LO, LA, LOS, LAS para objeto directo.

               Se llama leísmo al uso de los signos LE, LES en función de objeto directo. El laísmo y loísmo consisten en usar LA, LAS  y LO, LOS en función de objeto indirecto.

               El leísmo ofrece dos posibilidades: casos en que LE, LES sustituye a objetos directos masculinos construidos con la preposición A y casos en que sustituye a otros objetos directos.

               La primera posibilidad, admitida como correcta por la Real Academia, es habitual en los antiguos reinos de Castilla (Vieja y Nueva), en la zona oriental del Reino de León, en Galicia, en Extremadura y en todas las comarcas limítrofes con Castilla.

               La segunda, considerada incorrecta, es frecuente en las provincias en que limitan Castilla y Aragón, en la franja más oriental de Extremadura, León, Zamora y Salamanca. También en Guadalajara, Madrid y partes de Toledo y de Cuenca.

               El laísmo, uso de LA para sustituir a objetos directos femeninos, se extiende por las mismas áreas que el leísmo, pero en zonas mucho más reducidas.

                El loísmo o uso de LO en función de Objeto Indirecto, es fenómeno no tanto de extensión geográfica  como sociocultural. Sin embargo es relativamente frecuente, aun en personas instruidas, en zonas de Cantabria, en el occidente de Zamora y Salamanca y parte de las provincias de Toledo, Madrid, Ávila, Segovia y Palencia.

               El leísmo y laísmo tienen plena aceptación de todos los sectores sociales en sus áreas geográficas respectivas. El loísmo tiende a ser evitado por considerarse vulgar.

 

Los posesivos son en principio adjetivos.

               Las formas antepuestas son átonas e incompatibles con el artículo, cuyo valor llevan incorporado.  En los usos astur-leoneses son tónicas y pueden llevar articulo. Las formas atributo jamás irán antepuestas, pueden funcionar como adyacente pospuesto (compatible con el artículo), como atributo de un verbo (con o sin artículo) y también ser sustantivadas mediante el artículo, que funcionará como transpositor.

               Los posesivos nuestro y vuestro con sus variantes, se comportan como cualquier otro adjetivo del tipo calificativo, con la particularidad de que, antepuestos, son incompatibles con el artículo, cuyos valores llevan incorporados.

LOS DEMOSTRATIVOS

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 PARADIGMA: 

PERSONA

SINGULAR

PLURAL

ADVERBIOS

  MASCULINO FEMENINO NEUTRO MASCULINO FEMENINO

trimembre

bimembre
este esta esto estos estas aquí acá aquende
ese esa eso esos esas ahí    
aqu4el aquella aquello aquellos aquellas allí allá allende

LA DEÍXIS

          Concepto de deíxis. Los adjetivos demostrativos. El morfema persona  en los  demostrativos. Paradigma  con  lexema trimembre:  Triple   variación   genérica  y   doble   número. 

Compatibilidad (con  el  artículo) y  funcionamiento:  forzosa precedencia del demostrativo a todo adjetivo  de los calificativos  y de los pronominales, si van antepuestos y también incompatibilidad con  el artículo, tanto en prenuclear, como en función autónoma.

 

Resumiendo. Los demostrativos son:

‑ Subclase dentro de los adjetivos pronominales.

‑ Llevan incorporados los valores del artículo.

‑ Llevan un signo morfológico en que se combinan los valores de género y número.

  Su  signo  léxico  es  portador  de  contenidos deícticos.

‑ Esta deíxis puede ser espacial  (ad oculos) o  de otro  tipo  (ad  phantasma),  en  este  caso,   muy subjetiva.

‑ La deíxis española es  trimembre: ¿subdivide la 2ª forma de otras lenguas?

‑ Correlación con  los adverbios deícticos:  (aquí: en este lugar,  ahí: en ese  lugar, allí: en  aquel lugar).

‑ Deíxis bimembre en acá y allá.

 

LOS NUMERALES

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               Son signos que llevan  el sema cantidad. Los hay que siempre son adjetivos. Otros son sustantivos y algunos pueden ser sustantivos o adjetivos.

Pueden ser Cardinales, ordinales, partitivos (fraccionarios) y distributivos (colectivos).

CARDINALES:

Sirven para cuantificar o contar.

            El paradigma de los números es infinito. Expresado en cifras es muy fácil de conocer para cada alumno. Sin embargo, si tienes que escribirlos con letra encontrarás, posiblemente, dificultades en los que van de 15 al 40: dieciséis (diez y seis), diecisiete (diez y siete)...veinte (no *vente), veintiuno (veinte y uno), veintidós, veintitrés, ... treinta, treinta y uno ( no *ventiuno, *ventidós, *ventitrés, ... *trenta, *trenta y uno).

          Son adjetivos y se anteponen al sustantivo al que acompañan. Todos son plural y carecen de marca para el femenino excepto un / una para lo primero y lo segundo y los plurales de cien (doscientas pesetas) en el género.

            Pueden funcionar como sustantivos cuando es consabido el núcleo nominal del que eran adyacentes (¿Cuántas peras?.- Quiero tres)

            Millón, (millardo), billón, trillón y millar no son verdaderos cardinales sino distributivos. Por eso son sustantivos (un millón DE pesetas) funcionando como adyacente transpuesto el sustantivo que en los restantes sería núcleo (doscientas trece pesetas).

ORDINALES

               Los numerales ordinales son portadores de los semas ‘cantidad + orden’, con lo que cada uno significa: ‘que ocupa el lugar número N dentro de su conjunto’.

Son adjetivos ordinales: primero (primer), segundo, tercero (tercer), cuarto, quinto, sexto, séptimo, octavo, noveno (nono), décimo, undécimo (décimo primero), duodécimo (décimo segundo), décimo tercero ... vigésimo, trigésimo, cuadragésimo, quincuagésimo, sexagésimo ...centésimo.

               Son ordinales de uso común (su desconocimiento revela pobreza en el lenguaje) los veinte primeros. Los restantes quedan reservados al uso culto de la lengua, siendo sustituidos por los cardinales correspondientes (Ej. el veinticinco congreso...). Los ordinales superiores al número cien se usan en un lenguaje arcaizante, hiperculto o para llamar la atención del receptor.

               Todos ellos son adjetivos, con variante femenina y sustantivables mediante el artículo.

               Suelen funcionar como adyacentes antepuestos (el tercer libro), excepto si se trata de dinastías (Alfonso Tercero) en que van pospuesto. Una alteración en la norma anterior se interpreta con valor subjetivo (afectivo, etc.)

PARTITIVOS O FRACCIONARIOS

               Lamamos numerales partitivos o fraccionarios a los que llevan los semas ‘cantidad + división de la unidad’, de tal modo que cada uno significa ‘una de las N partes en que se ha dividido la unidad’. Son numerales partitivos: medio (media), tercio, cuarto, quinto, sexto séptimo, octavo, noveno, décimo (décima), onceavo, doceavo ... centésimo (centésima), milésimo (milésima).

                Con la excepción de medio, que es adjetivo (media naranja) y en caso de ser adyacentes del sustantivo parte, todos son sustantivos y funcionan como núcleo de su sintagma, apareciendo el nombre de la unidad correspondiente transpuesto a adjetivo por la preposición de (tres décimas de segundo, un dieciseisavo de la herencia).

DISTRIBUTIVOS O COLECTIVOS

               Los numerales colectivos son unos sustantivos portadores de los semas ‘cantidad + agrupación’, de forma que cada uno significa ‘grupo de N individuos’

               Se usan solo unos cuantos, tales como dúo, par, pareja; trío, terna, terceto; cuadrilla,  cuadriga, cuadra, cuarteto; quinteto ...; novena, decena, docena, veintena, treintena, cuarentena (cuaresma), ... centena, millar, millón, millardo, billón. 

 

RELATIVO-INTERROGATIVOS

 

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               Llamamos  relativos a un grupo de signos que sirven para reproducir dentro de su oración los contenidos morfológicos y léxicos de otro signo (generalmente anterior y llamado antecedente), pero desempeñando otras funciones sintácticas distintas de las de aquel.

 

RELATIVOS

 FUNCIONES QUE DESEMPEÑAN

(sin marca de género ni número)

singular

( no marcado)

singular

femenino

plural

(no marcado)

plural

femenino

 

sustantivo

 

quien

 

-es

 

 

sustantivo y adjetivo

que

cual

 

-es

 

 

adjetivo

 

cuyo

-a

-os

-as

 

sustantivo, adjetivo y adverbio

 

cuanto

-a

-os

-as

 

adverbio   (nunca tienen morfemas de género ni número)

 

donde

cuando

como

 

               Semánticamente quien se refiere siempre ‘a personas’,  que suele referirse a no personas, mientras que cual puede tener uno u otro antecedente.

               Desde el punto de vista de la sintaxis, que es sustantivo, casi sin excepciones. Quien siempre es sustantivo. Cual puede ser adjetivo o sustantivo. Cuyo es “el posesivo de los relativos”. Siempre funciona como adyacente de un sustantivo.

               Todos ellos, además de desempeñar las funciones sintácticas antes señaladas, transponen a función adjetiva (adyacente de su antecedente) a la oración que introducen. Son, por tanto, un Tr2.

INTERROGATIVOS:

 

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               La diferencia fundamental con los relativos es que, en lugar de antecedente, ‘reproducen en su oración los contenidos morfológicos y a veces los léxicos, de un signo que aún no ha aparecido en el texto, y que llamamos consiguiente’.

               Todos los relativos, con excepción de cuyo (véanse para tiempos pasados los versos anteriores) pueden funcionar como interrogativos, tanto en preguntas directas como en las llamadas oraciones interrogativas indirectas. En el primero de los casos desempeñan las funciones sintácticas señaladas. En el segundo, además de eso, convierten en sustantivo a la oración que introducen. Son un Tr1.

 

INTERROGATIVOS

 FUNCIONES QUE DESEMPEÑAN

(sin marca de género ni número)

singular

( no marcado)

singular

femenino

plural

( no marcado)

plural

femenino

 

sustantivo

 

quién

 

-es

 

 

sustantivo y adjetivo

qué

cuál

 

-es

 

 

sustantivo, adjetivo y adverbio

 

cuánto

-a

-os

-as

 

adverbio   (nunca tienen morfemas de género ni número)

dónde

cuándo

cómo

        En la página de FUNCIONES SINTÁCTICAS se ofrece un estudio de los valores del signo QUE.

 

LOS INDEFINIDOS

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               Signos de tan poca estabilidad sintáctica que, con frecuencia, pueden funcionar como sustantivos, adjetivos o adverbios, los indefinidos han sido siempre la cenicienta del sistema pronominal en las gramáticas tradicionales y del sistema nominal en otras gramáticas.

 

               Se ha dicho que son “el cajón donde los gramáticos meten todos aquellos sustantivos y adjetivos que no han logrado colocar en ninguna otra parte”.

 

               Constituyen un apartado muy asistemático de la morfología. Es difícil establecer en ellos un esquema de funcionamiento ya que son restos de sistemas que existieron en latín o en indoeuropeo y de los que sólo nos quedan algunos elementos, habiendo desaparecido los restantes.

 

               Gramáticas tradicionales como la de Rafael Seco dicen:

               - que los indefinidos sustituyen a personas o cosas no bien concretadas o cuya determinación no interesa a los interlocutores.

               - que desde el punto de vista sintáctico, hay indefinidos que siempre son sustantivos: alguien, nadie, algo, nada, quienquiera, quienesquiera (uno) . Hay otros que son adjetivos: un / -o / -a, algún,  ningún, mucho, poco, bastante, demasiado, varios, cierto, cualquiera, otro, ambos, sendos, etc. Todos ellos tienen variante de plural y algunos la tienen de femenino.

               Muchos de ellos, como algo, nada, un, mucho, poco, bastante, demasiado pueden funcionar además como adverbios. En ese caso son incompatibles con los morfemas de género y de número.

               Esta será la observación que has de hacer para saber si son adverbios: no pasan a femenino aunque lo hagan los adjetivos a que acompañan ni pasan a plural aunque lo haga el verbo o el adjetivo de quien dependen.

 

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