RELACIONANTES

    Incapaces de desenpeñar por sí mismo una función sintáctica determinada de las que componen el enunciado,  sirven para ayudar a las categorías y subcategorías a desempeñarla.  Son las preposiciones y las conjunciones.

 

PREPOSICIONES

 

               Las preposiciones, como su nombre indica, se anteponen (preponen) a los sustantivos (sólo a sustantivos o a signos sustantivados, por lo que la presencia de una preposición indicará que lo que va detrás es sustantivo) para ayudarles a desempeñar su función.

                Enunciados como "desde aquí mismo..." o "hasta después...." demuestran que también pueden preceder a los adverbios. Algunos gramáticos deducen de ello que estos adverbios no son sino sustantivos especializados en determinadas funciones.

                Se dijo que nunca debían aparecer en el texto dos preposiciones juntas. Sin embargo el análisis de secuencias como "¡A por ellos!" en que ninguna de las preposiciones es eliminable sin grave quebranto de la eficacia comunicativa, descartan tal norma.

               Son preposiciones las siguientes: a, ante, bajo, con, contra (en contra de), de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras y también los participios de presente mediante y durante. Algunas de ellas son sustituidas habitualmente por locuciones preposicionales: debajo de, en contra de, frente a, encima de, detrás de, etc. Otras como cabe o so, que aparecen en textos clásicos, han desaparecido  del español actual.


CONJUNCIONES

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                Las conjunciones son signos destinados a unir entre sí a unos signos con otros y las hay de dos tipos: coordinantes y subordinantes.

               Conjunciones coordinantes: ‘unen signos que desempeñen la misma función sintáctica’, en cuyo caso son sintácticamente nexos o conectores (Nx): unirán sustantivos (pan y chocolate), adjetivos (verde, nuevo y brillante), adverbios (vino tarde pero apresuradamente), o  verbos (come y calla, no saben o no contestan). Pueden ser de varias clases:

               -a/ copulativas: ‘unen sin más’. Son: y ( y sus variantes e, ni), que (erre que erre). Además existen locuciones copulativas como: y además, además de, sobre todo, junto con, etc.

               -b/ disyuntivas: ‘unen y además llevan semas de exclusión o de inclusión’. Tenemos las conjunciones: o (y su variante u cuando le sigue palabra que empiece por la vocal o-), bien... bien, ya... ya, ora... ora, que... que. Además tienen usos disyuntivos determinados signos que son semánticamente complementarios entre sí: este... aquel, aquí... allí, etc. Significarán alternancia (exclusión) cuando las nociones unidas son incompatibles: ¿blanco o negro?. Pueden significar inclusión cuando las nociones unidas pueden ser ambas verdaderas: Juan o Pedro vendrán a verme (pudieran venir los dos).

               -c/ adversativas: ‘además de unir signos los oponen’. Serán: pero, mas, sino, aunque, excepto, salvo. También hay locuciones adversativas: no obstante, fuera de, más bien, sin embargo, etc.

 

             Conjunciones subordinantes: ‘enlazan dos signos que desempeñan distinta función’. En ese caso transponen al signo que encabezan a otra función sintáctica, son transpositores (Tr). En este caso suelen introducir oraciones transponiéndolas a sustantivo (quiero que vengas) o a adverbio (lo sabrás si vienes a verme, lo hizo porque quiso).

               La subordinación será sustantiva cuando introduce una oración que funciona como sustantivo: sujeto (me interesa que vengas a verme; ahora  aún no se sabe si aprobaron), u objeto directo (quiero que estudies, entonces sabremos si lo hiciste). 

               La subordinación adverbial (cuando el signo introducido funciona como adverbio) aparece en enunciados como:  (no viene porque no le da la gana; lo supo todo pues se lo habían dicho ya; damos más mimos a los nietos que a los hijos; su fuerza era tal que nadie  se le oponía).

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