EL ATRIBUTO    Y EL ATRIBUTO ADVERBIAL   

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               A la estructura atributiva suelen asignarle las siguientes notas formales del atributo:

·        Concordancia (directa con el sujeto, indirecta con el verbo).

·        Relación triple: sujeto, verbo, atributo.

·        Sustitución por LO (solo en los verbos SER, PARECER, ESTAR).

               Si un adjetivo se conecta a un sustantivo mediante un verbo, tenemos, por un lado, el atributo propiamente dicho y, por otro, el atributo adverbial

                El primero conlleva una estructura sintáctica precisa: sujeto + verbo copulativo (SER, ESTAR , PARECER) + atributo .

En esta estructura hay discrepancias entre quienes ven: S + Núcleo (v+atb.) 

y los que más bien ven: S + cópula (v.) + núcleo (atb.) 

o los que optan por considerar:  S + Núcleo (v.) + atb.

La primera de las concepciones, con el núcleo repartido: un núcleo de morfemas (el verbo cop.) + un núcleo de contenidos (el Atb.), nos resulta la más aceptable, dado que los verbos copulativos se han ido vaciando de contenidos de tal modo que llegan a ser una mera cópula.

               Capítulo aparte, en razón de sus contenidos y del tratamiento que tales estructuras han tenido en la historia de la gramática, merecen aquellos casos en que el la función de atributo está desempeñada por un participio verbal, especialmente si lleva anejo un complemento ('de agente') construido con la preposición por (de).

                Es indiscutible que en tales casos el sujeto es paciente (no se le atribuye ser actor sino receptor de los contenidos que conlleve el semantema del verbo). Ello no es óbice para que, desde un punto de vista sintáctico la estructura sea netamente atributiva: César fue vencedor de Pompeyo > César LO fue; César fue vencido por Pompeyo > César LO fue.  

                En ningún caso se debe llamar a esto "voz pasiva".

   

                ATRIBUTO ADVERBIAL

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               Con otros verbos también es posible la atribución, tanto en atributos del sujeto como en atributos del objeto directo: el atributo adverbial (entre el atributo y el adyacente circunstancial).

               Para que alguien, en un momento dado, pudiera emitir un enunciado como “vino sucia” o “las vi nerviosas”, es indispensable que él mismo y otros hablantes hubieran construido los enunciados “vino + estaba sucia” y “las vi + estaban nerviosas”.

               Quienes oyeron aquellos primeros enunciados comprendieron plenamente su significado y se dieron cuenta de que eran mucho más económicos que los segundos, de los que eran síntesis y comenzaron a imitarlos. Recordemos que la economía y eficacia son motores de toda evolución lingüística.

               Estaba pues creada la estructura de un adjetivo concordado con el sustantivo sujeto o con el objeto directo de un verbo y que afectaba semánticamente, además de a este sustantivo, al propio verbo. Una síntesis de dos estructuras, una predicativa (la del verbo) y otra atributiva (un adjetivo unido a un sustantivo, mediante un verbo). Es el atributo adverbial del sujeto o del objeto directo, respectivamente.

                Si es un participio quien funciona como atributo adverbial, se añaden nuevos valores, ya que ese participio, además de adjetivo, es también un verbo, capaz de llevar complementos.

               Cuando Mio Çid construye oraciones como “*he ganadas cien batallas a los moros” o un alumno construye “tengo estudiadas tres lecciones para el examen” no hace sino concordar un participio con el núcleo del objeto directo, como atributo adverbial.

               Si en el siglo XIII los hablantes ya construían enunciados como “he ganado dos ciudades” o si oímos a un hablante del noroeste español “*tengo cantado más de veinte canciones” ha ocurrido que se han olvidado de la función que desempeñaban aquellos participios y los han morfologizado para construir los tiempos compuestos del correspondiente verbo, relegándose las formas personales he y tengo a meros auxiliares, portadores de los morfemas de persona, tiempo, modo, etc., pero sin que lleven los contenidos léxicos que les eran propios.

               Hoy nadie se ocuparía de averiguar la función que desempeña el participio (aparte de formante del propio verbo) en los llamados tiempos compuestos de la conjugación verbal, pero en sus comienzos era un adjetivo concordado con el objeto directo, funcionando como atributo adverbial.

                Salvador Gutiérrez (* 1) sostiene que no es posible la interpretación del atributo del sujeto con verbos plenos o predicativos o del atributo del objeto directo como "síntesis de una estructura predicativa y otra atributiva o copulativa", subyacentes en la estructura profunda (como proponía Hadlich (1973‑291), o se desprende de la exposición de CH. Bally (1965 -108), etc.).

               Argumenta que, algunos casos son transformables en dos secuencias, como: "el hombre nace desnudo" < "el hombre nace + el hombre está denudo", "la pluie tombe abondante" < "la pluie tombe + la pluie est abondante", "te veo nervioso" < "te veo + estás nerviso", "traigo la camisa manchada" < "traigo la camisa + la camisa está manchada".

               Sin embargo no es esto posible en casos como: "la iglesia quedó vacía" ¢ "la iglesia quedó + la iglesia estaba vacía", Juana entró monja" ¢ "Juana entro + Juana está monja (es monja), "me caes simpático" ¢ "me caes + eres simpático", "la notaba distraída" ¢ "la notaba + estaba distraída", "los siento leales " ¢ "los siento + son leales", "el vino puso alegres los corazones" ¢ "el vino puso + los corazones estaban alegres", "lo eligieron senador" ¢ "lo eligieron + es senador".

               Cierto que no son posibles las equivalencias señaladas, pero hemos de tener en cuenta que, en la evolución de las lenguas, no solo encontramos estructuras simples. La reescritura de algunos de estos enunciados en una subordinada sustantiva resulta muy viable: "la notaba distraída" = "notaba + que ella estaba distraída", "los siento leales" = "siento + que ellos son leales".

               En otros casos hemos de recurrir a infinitivos u otras estructuras: "el vino puso alegres los corazones" = "el vino puso (hizo) + que los corazones estuvieran alegres"

 "Juana entró monja" = "Juana entró + para ser monja", "lo eligieron senador" = "lo eligieron + para que fuera senador".

               Restan algunos en que es difícil la transformación, pese a lo cual no deja de subyacer la misma relación atributiva que en las demás en el fondo de tal estructura: "me caes simpático" = ? "me cae + que eres simpático"?? "la iglesia quedó vacía" ?= "la iglesia quedó + estando vacía??

                NOTAS

(*1) GUTIÉRREZ, S.- Variaciones sobre la atribución, León, Universidad, Contextos, 1986.

(*2) SOBEJANO, G.- El epíteto en la lírica española, Madrid, Gredos, 1970 (2ª) ("Función sintáctica del           adjetivo", pp. 108 -136).  

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