LOS COMPLEMENTOS DE UN VERBO

HISTORIA DE LOS CONCEPTOS

La concepción de complementos del verbo surge en la gramática francesa hacia 1850. Antes sólo se distinguía el Complemento Directo que englobaba los acusativos latinos, del Complemento Indirecto, en que se incluían las funciones sintácticas procedentes del genitivos, dativos y ablativos es decir, el resto.

   Hacia 1850 se establece el concepto complemento circunstancial, al que se asignan las tres características siguientes:

a/ es conmutable por un adverbio.

            b/ del que se puede prescindir sin que la gramaticalidad de la cadena se resienta.

            c/ en la serie de preguntas quis?, quid?, cui?, ubi?, quibus auxiliiis?, cur?, quomodo?, quando? tendremos que: quis corresponderá al sujeto y quid y cui a la acción y sus términos. Los restantes nos darán los complementos circunstanciales, siendo las circunstancias, ‘de lugar, instrumento, compañía, causa, modo y tiempo’.

 

   En 1910, el Ministerio Francés de Instrucción Pública decreta que:

                              - sin preposición  será Complemento Directo

                              - con preposición  será Complemento Inirecto

   Pero muy poco después ha de rectificar señalando dos tipos de complementos:

                              - complementos ‘de objeto’: directo (sin preposición) / indirecto (con la preposición A)

                              - complementos ‘circunstanciales’ (restantes preposiciones).

   En España, la RAE, en 1917 incorpora el circunstancial basándose en razonamientos semánticos.

               La gramática de siglos anteriores, filial de la Filosofía, consideraba al sujeto (sustancia) como la parte importante de la oración. El resto era ‘lo que se decía del sujeto’. Hasta tal punto que de ahí nos viene el dividir la oración en sujeto y predicado, criterio que hoy usamos más bien como tema y tesis.

Será tema  'aquello de lo que se habla' y tesis 'lo que se dice del tema'.

En Juan llegó, el tema es Juan y la tesis llegó, pero en Casa grande quieres tú, el tema será casa grande y la tesis quieres tú.

Hoy es común considerar al sujeto como uno más de los acompañantes del verbo.