EL SUJETO

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    La gramática de siglos anteriores, filial de la Filosofía, consideraba al sujeto (sustancia) como la parte importante de la oración. Hoy los habitual es considerar al  sujeto como la parte más importante de la oración, después del núcleo verbal.

    Para buena parte de las gramáticas, y por razones didácticas explicables, la oración se divide en sujeto y predicado. En español, tal división no es pertinente, como explicamos más abajo.

    El sujeto de una oración se reconoce por las siguientes notas: 

  1.     Es un sustantivo o signo sustantivado.

  2.     No llevará preposición alguna. (Luego la presencia de una preposición indica que lo que le sigue no es sujeto)

  3.     Concordará en número (y persona, si es pronombre) con el núcleo verbal. (si cambiamos el verbo de número, exigirá un cambio en el sujeto)

  4.     Si es conocido, no deja referente pronominal de ningún tipo.

  5.     Del contenido que tenga el signo sujeto, se predican los contenidos del núcleo verbal.

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CAUSAS DE OMISIÓN DEL SUJETO: lo impersonal

        A diferencia de otras lenguas europeas en que es preciso que exista sujeto de cada verbo en forma personal (de ahí la costumbre de dividir las oraciones en sujeto y predicado), en español son mayoría las oraciones utilizadas en que no existe un signo que funcione como sujeto.

        Cuatro son las causa más frecuentes: 1/ verbos impersonales; 2/ verbos transpuestos a impersonales; 3/ voluntad por parte del hablante de ocultar el agente; 4/ el sujeto es consabido por emisor y receptor.

       4/ La cuarta de las causas es la más frecuente y si he dicho: “María se levantó de la cama tarde”, puedo continuar añadiendo: “se lavó y se vistió deprisa, salió corriendo de su casa, tomó el autobús y, a pesar de todo, llegó a tiempo al colegio”. El sujeto aparece solamente con el primer verbo. En las restantes oraciones, por consabido, no se expresa.

       1/  Llamamos verbos impersonales a aquellos que ni llevan ni pueden llevar jamás sujeto, son casos como hay (y las restantes terceras personas de singular del verbo “haber”, cuando no es auxiliar) y de los fenómenos meteorológicos, como amaneció, nevaba, llueve, anochecerá. En estos casos, salvo usos metafóricos, es imposible construir oraciones con sujeto.

        2/  Mediante la aparición del se 5, verbos que habitualmente se construyen con sujeto pasan a quedar incapacitados para llevarlo. Ej.: Se recibió al embajador, se le alojó en un palacio y se le dieron todas las facilidades para desempeñar su  misión. Sin suprimir el signo se que precede a cada uno de los verbos y los transpone a construcción impersonal, es imposible expresar un sujeto para los mismos.

        3/  Cuando el emisor desea (dejar en penumbra) eludir la expresión del agente de una acción expresada por el verbo, dispone del mecanismo anterior (se impersonal), y también de la pasiva refleja o de la construcción atributiva, como quedó dicho anteriormente. Sin embargo, una forma frecuente de conseguir este resultado es el expresar el verbo en tercera persona de plural: Dicen que tienes novio, andan murmurando esto desde hace un mes, no paran de hablar de ti.