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El sentido del camino
Desde que comenzó la celebración
del Año Santo, cerca de 5.600 peregrinos han llegado a Santo
Toribio a pie, en bicicleta o a caballo
Con la magia del camino a las espaldas
y con los pies llenos de rozaduras cruzó la Puerta del Perdón.
Había soñado con ese momento durante noches y, de
alguna manera, se esforzó por grabarlo en su memoria y tallarlo
en sus retinas. Todo tenía sentido. Respiró tranquilo
y saboreó la paz que, sólo a veces, envolvía
su alma. Dice que desde entonces se siente más limpio por
dentro y asegura que volverá a Liébana porque allí
encontró sentido al eco del silencio. Cogió un autobús
para volver a Madrid y todavía se emociona cuando recuerda
aquellos días en los que el sol, la lluvia y el barro de
sus botas fueron sus únicos compañeros de día.
Por la noche durmió en albergues y conoció a gente
de la que no ha vuelto a saber nada. La experiencia de este peregrino
anónimo responde, como las de otros muchos, a una promesa.
Decidió hacer el camino sólo y aunque que en algunos
momentos dice que se vio como un loco solitario, reconoce que ha
aprendido a valorar muchas cosas que antes no apreciaba.
La
historia de este madrileño es una de las de los cerca de
5.600 'crucenos' que han sellado su credencial en la Oficina de
Atención al Peregrino del Monasterio de Santo Toribio después
de llegar hasta allí andando, a caballo o en bicicleta. De
esta cifra, 2.019 corresponden a julio, mes en el que 1.956 personas
llegaron a pie, 55 en bici y 8 a caballo. Pero sobre todo, la mayoría
de los que se acercan hasta el Monasterio lo hacen en coche o en
autobús. Así, el pasado jueves se celebró la
llegada del peregrino número 250.000, que coincidió
ser un joven sevillano que llegó andando desde Santillana
del Mar. Este dato es más que destacable si se tiene en cuenta
que todavía no se ha cruzado el ecuador de este Año
Santo y que en el anterior, los visitantes durante los doce meses
de la celebración fueron 275.0000, según asegura el
gerente de la Sociedad Año Jubilar Lebaniego, Carlos Higuera.
Respecto a la procedencia
de los peregrinos, la mayoría son de misma comunidad cántabra.
Le siguen los procedentes del País Vasco, Asturias y Madrid.
La
Gracia Jubilar
Las condiciones para
ganar la Gracia Jubilar son rezar el Padrenuestro, el Credo y orar
por las intenciones del Papa (Padrenuestro, Avemaría, Gloria
y rosario). Además, hay que confesarse y comulgar el mismo
día o en fechas próximas a la peregrinación,
es decir 15 días antes o 15 días después de
haber peregrinado.
De los extranjeros
que llegaron a Santo Toribio durante el mes de julio, 18 eran alemanes,
cuatro franceses, dos australianos, dos daneses, dos italianos y
dos polacos. También se contabilizaron un escocés,
un estadounidense y un austriaco. Como dato curioso, en julio se
acercó a ganar la Gracia Jubilar un grupo de cuatro personas
que llegaron en burro desde Castro Urdiales, y otro que corrió
a relevos desde Los Corrales de Buelna. Desde que se abriera la
Puerta del Perdón el pasado 23 de abril, la 'crucena' más
joven ha sido un bebé de tres meses con síndrome de
Down. María llegó en brazos de su madre que caminó
desde el puerto de San Glorio en compañía de otras
30 personas de la parroquia Santa Bárbara de Madrid. Poco
después, en la Oficina de Atención al Peregrino sellaron
la credencial de Nicolás, un niño de 15 meses.
Ayer mismo y atendiendo
a todos estos datos, el gerente de la Sociedad Año Jubilar
Lebaniego, Carlos Higuera, señaló que los actos impulsados
para conmemorar esta celebración están «más
que cumpliendo las expectativas», de modo que, a sus ojos,
este año está suponiendo «un punto de inflexión»
en la historia de Cantabria y se están «marcando hitos».
(Diario Montañés,
27-08-06)
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