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1.500 enfermos y voluntarios de las Hermandades de Lourdes ganan
el Jubileo
La peregrinación más emotiva y a la vez multitudinaria, al monasterio de Santo Toribio de Liébana, tuvo lugar ayer domingo, cuando más de 1.500 enfermos y acompañantes de las Hospitalidades de Nuestra Señora de Lourdes, acudieron al monasterio lebaniego para poder ganar el Año Jubilar. En la explanada se celebró una misa de campaña, que fue concelebrada por 20 sacerdotes, junto con el guardián del monasterio, Luís Domingo Gaya.
En una jornada donde hubo más de 30 grados de temperatura, voluntarios, Guardia Civil, seguridad, servicios de ambulancias, etc, se afanaron y consiguieron que el orden y la atención a los enfermos rayara a gran altura. Sin duda alguna, tanto enfermos como familiares y acompañantes de las diferentes Hospitalidades, recordarán con gran cariño la jornada vivida en el monasterio de Santo Toribio.
Desde primeras horas
de la mañana, fueron llegando enfermos y acompañantes
de las Hospitalidades de Nuestra Señora de Lourdes, al monasterio
de Santo Toribio, para participar en la celebración religiosa,
con motivo del Encuentro Nacional, organizado por la Hospitalidad
de Cantabria, y que contó con la gran colaboración
de la comunidad franciscana del monasterio, y de la Cofradía
de la Santísima Cruz.
De la Hospitalidad
de Nuestra Señora de Lourdes de Cantabria llegaron 1.000
personas, entre enfermos, familiares y voluntarios. El resto de
peregrinos llegaron al monasterio procedentes de las Hospitalidades
de Madrid, Toledo, Valencia, Plasencia, Burgos, León, Palencia,
Oviedo, Lugo, Solsona, San Sebastián, Bilbao y Vitoria, junto
con las Hermandades de la Virgen del Rocío de Santander y
de Oviedo.
En la explanada,
se colocaron sillas para sentarse los peregrinos, algunos de los
cuales estuvieron bajo la marquesina de la entrada. Los enfermos
en sillas de ruedas ocuparon las primeras filas. Abanicos y agua
para mitigar el fuerte calor, aunque a lo largo de la celebración,
la sombra en la mayor parte de la explanada, así como una
suave brisa, hicieron más acogedora la misa.
La ceremonia concluyó
con la bendición con el Lígnum Crucis por parte del
guardián del monasterio, y con el canto de la Virgen de Lourdes.
Seguidamente, los
enfermos en sillas de ruedas pasaron por la Puerta del Perdón,
ayudados por los voluntarios, así como el resto de los peregrinos.
Los integrantes de la Hermandad del Rocío, cantaron la Salve
Rociera. En Potes, todos los participantes degustaron bajo una carpa,
un sabroso cocido lebaniego.
(Alerta 04-09-06)
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