Volver
al menú
Los frailes de Santo Toribio se confiesan
"El
Jubileo se recibe, no se gana"
-¿Cree
que los franciscanos se mantienen siempre fieles al compromiso recibido
de San Francisco?
-Luis: Yo diría
que, realmente, la historia de la orden ha estado marcada por las
grandes diferencias entre lo que es la figura del fundador y la
vida de los que le han seguido y tomado como ejemplo. Es que es
un modelo muy difícil de seguir, por su propia personalidad,
su carisma, su mística altísima de vivencia de relación
con Dios. Mantenemos su legado espiritual y carismático aunque
lo hagamos a veces de una manera deficiente o limitada, no muy perfecta.
-¿Qué les dirían a los que
comentan "los frailes ya no cultivan la tierra y no tienen
animales"?
-Jesús: No
sé lo que le diría, pero es una ley de vida. Tenemos
otros campos que trabajar, otros objetivos que antes no surgían
y ahora sí. Es verdad que antaño muchas comunidades
de frailes se autoabastecían, incluso aquí había
huertos y tenían animales, pero las edades de los mismos
no tienen nada que ver con las de los de ahora ni tampoco el número
de hermanos en cada fraternidad.
-La espiritualidad de Liébana está
en manos de cuatro párrocos y de ustedes, cinco frailes,
¿qué va a pasar?
-Luis: La iglesia
ha cambiado, en la de antes la presencia del sacerdote tenía
un protagonismo mucho mayor. Ahora es una iglesia más activa
con más colaboración de los laicos, en la que la figura
del cura no es tan necesaria por la corresponsalidad del laicado
que es mucho más dinámico.
-Este es un año jubilar muy significativo
y de mucho relieve, lleno de celebraciones sentidas, ¿cómo
se está viviendo desde el monasterio?
-Luis: Ha sido un
año muy intenso, de mucho movimiento, pese a las ayudas de
otros sacerdotes y frailes y del propio Lontxo, pero es que ha habido
días de 4.000 ó 5.000 peregrinos, esto genera un estrés
en nosotros, por la multiplicidad de actividades que conlleva el
Jubileo, celebrar el culto, confesión, adoración de
la Cruz y demás.
Lontxo: Además
este sitio tiene unas infraestructuras muy limitadas, para atender
bien aún cierto número de personas, no una muchedumbre.
-¿Pasar por la puerta significa tener el
perdón pleno?
-Lontxo: Un cristiano
tiene que tener la disposición de recibir un perdón
determinado en su propia casa, sin necesidad de venir aquí
pero el hecho de acercarse significa una voluntad de poner de su
parte mucho para obtenerlo. Juan: No olvidemos que el Jubileo se
recibe no se gana, es Dios quien lo otorga.
-Las indulgencias tenían mucha importancia
en la Edad Media, ¿ahora hay más manga ancha?
-Luis: El concepto
de pecado ha cambiado. Antes, casi por cualquier cosa se estaba
pecando, en cualquier faceta que hacías algo poco menos que
regular ya considerabas que te veías condenado al infierno;
y nosotros, aunque somos herederos de esa teología, hemos
pasado al otro extremo, donde prácticamente, da igual lo
que hagas que no pasa nada No se trata de eso, ni lo uno ni lo otro.
Por eso la Indulgencia nace en un mundo donde el pecado tenía
un peso enorme en la sociedad y entonces era necesaria para ofrecer
un perdón que liberaba la conciencia, por medio de las expiaciones,
mortificaciones y demás. Hoy día es, cuando llegan
aquí, un perdón más pleno, más total
o más expresivo el que encuentran que el que obtienen de
forma normal. Esto sigue siendo un hallazgo muy hermoso y la gente
lo valora y seguirá viniendo a obtener lo que se les da.
-Santo Toribio cuenta con el trozo mayor de la
Cruz de Cristo, ¿es esta la única característica
de este santuario?
-Luis: No, este es
un monasterio de los más antiguos de España en su
habitabilidad y la consecución del culto. Hay que tener en
cuenta que ya en el siglo VI estaba siendo habitado por frailes.
Sólo los monjes benedictinos han permanecido aquí
más de mil años. Pero muchos piensan que ese es un
milagro de la propia Cruz de Cristo que ha hecho que siempre haya
habido presencia religiosa. Pero indudablemente es el hecho de que
Ella esté aquí lo que ha propiciado la concesión
del nombramiento de Santuario.
-Casi un millón de personas han besado el
Lignum Crucis de manos del padre Juan María, parece que él
ha sido encomendado directamente a sostener el Leño ¿qué
se siente al ofrecerlo?
-Juan: Por aquí
han pasado diferentes personalidades entre la multitud de peregrinos
y a la hora de ofrecerles el Lignum Crucis para ser besado, todos,
desde el más importante al más anónimo reflejan
en sus rostros el profundo respeto y admiración hacia lo
que les muestro. Esto me llena.
-Los lebaniegos han depositado muchas expectativas
de progreso en este Año Jubilar, ¿los frailes también
sienten cierta preocupación por la vida social y económica
de este valle?
-Luis: Por supuesto,
somos uno más en la comarca de Liébana y nos preocupa
que los pueblecitos envejezcan, se deshabiten y la gente mayor se
quede sola. Además, hay valles lebaniegos como Camaleño
que tienen un mayor desarrollo sostenible pero otros, en cambio,
como Pesaguero o Cereceda, acusan más el problema.
-La Asociación de Campings de Cantabria
recientemente les han concedido el 'Tejo', premio que se ha sumado
al recibido desde Tierra Santa por su contribución con la
comunidad católica de allí ¿es importante recibir
premios para seguir haciendo las cosas bien?
-Jesús: Las
cosas no se hacen para obtener premios, pero en verdad, cuando te
conceden uno, es estupendo porque lo que significa para nosotros
es el reconocimiento de la gente ante la evidencia de una labor
bien realizada. Eso es muy gratificante.
-El presidente del Gobierno de Cantabria, en su
discurso de Navidad ha recordado que el Año Jubilar nunca
había tenido ni la repercusión religiosa, ni la dimensión
cultural, ni el seguimiento turístico, ni la difusión
social que este año ha conseguido, gracias a un proyecto
conmemorativo atractivo y ambicioso, empeñado en que Liébana,
y con ella toda la región, reivindique el lugar que por derecho
le corresponde.
-Juan: Realmente agradecemos
desde aquí a la Consejería de Cultura la labor de
promoción tan grande que ha llevado acabo, por el hecho de
que ahora favorecerá la venida de mucha gente, no sólo
a Liébana sino al resto de la región. Algo que beneficia
a todos es encomiable, el gobierno tiene medios que nosotros no
tenemos y nos han ayudado enormemente.
-¿Liébana o Cantabria serán
otra cosa después de que se cierre la Puerta del Perdón?
-Luis: Liébana
y Cantabria nunca volverán a ser las mismas. Ambas se conocen
por todos lados y eso hace que haya un antes y un después,
que es lo resultante de poner en conocimiento de todos lo que antes
estaba oculto para una inmensa mayoría.
-La vida en un monasterio suele ser tranquila,
¿cuánto tiempo hace que no se sienten solos?
-Jesús: Concretamente,
hace bastante porque este año con toda la cantidad de gente
que nos visita no hay apenas tiempo para reflexionar sobre ello.
-Pero, algo tienen que echar de menos...
-Luis: Aquí
vivimos esa especie de esquizofrenia de partir del todo a nada y
de nada a todo, porque ahora estamos más tranquilos y no
sabemos que hacer, es como una ruptura interior. Jesús: En
realidad puede que echemos de menos toda esa marcha
-Uno de los comentarios más habituales de
los peregrinos es el de encontrarse con un pequeño templo
en medio de una naturaleza desbordante.
-Lontxo: Es verdad,
todos sentimos lo mismo la primera vez que llegamos a Santo Toribio,
estos bosques, estas montañas y la sencillez y austeridad
del monasterio que de repente aparece ante los ojos te cautiva,
tiene un encanto especial. La única contaminación
que hay aquí son las cámaras de los turistas y de
alguna periodista que nos visita.
-Luis: Cuando vine
por primera vez, desde Valladolid, me decía, pero ¿dónde
está?, ¿cuándo llegamos?, curvas y más
curvas dilataban la espera y cuando de pronto lo ves te encandila
este rincón; está perfectamente integrado en la naturaleza.
(Diario Montañés
07-01-07)
|